El chocoano acaba de regresar a Brasil tras ser fichado por el Palmeiras en una de las transacciones más costosas para un jugador extranjero en el fútbol de ese país. Al tiempo que se prepara para el Mundial, construye su portafolio de negocios.

Para muchos la historia profesional de Jhon Arias en el fútbol empezó tarde. El chocoano debutó a los 21 años en el Club Llaneros, en la segunda división nacional, en febrero de 2018. Otros dicen que su preparación desde niño ha rendido frutos, pues con apenas 24 años fue fichado por el Fluminense de Brasil y ganó la Copa Libertadores y la Conmebol Recopa.

Su carrera incluye pasos por Patriotas, América de Cali y Santa Fe. En Brasil llegó a ser catalogado como el ‘Pelé colombiano’ con más de 200 partidos, 46 goles y 49 asistencias. Cuando conversó con Forbes hacía parte del Wolverhampton de Inglaterra. Días después fue anunciado como el nuevo miembro del Palmeiras.

Volver a Brasil marcó un hito en su carrera. Con 28 años, se posicionó como uno de los fichajes más costosos de la historia del fútbol brasileño. Palmeiras pagó por 25 millones de euros por tenerlo en su equipo, y la transacción lo convirtió en el jugador extranjero más caro del fútbol de ese país y en el cuarto más caro en general, detrás de Lucas Paquetá por el Flamengo (42 millones de euros), Gerson por el Cruzeiro (27 millones de euros) y Vitor Roque (25,5 millones de euros).

Este año, dice, su cabeza estará ocupada en prepararse físicamente para lograr que Néstor Lorenzo, técnico de la Selección Colombia, lo fiche como parte del equipo que representará al país en el Mundial de Fútbol 2026. “Todos empezamos la carrera con ese sueño. Si lo logro, este sería mi primer Mundial y eso me abriría muchas puertas a nivel personal y deportivo”, cuenta.

Lo que pocos saben es que el fútbol es solo uno de sus sueños. Mientras crecía, en Quibdó (Chocó), se enamoró de la gastronomía del Pacífico y desde que salió del país ha sido embajador de esa riqueza cultural. También es lo que más extraña viviendo fuera, dice. “Siento que la comida es la forma más fácil de acercarse a las personas y conectar con ellas”. Por eso cuando piensa en su retiro de las canchas la idea de lanzar su propio restaurante es una constante en ese plan a futuro.

Aún no tiene fecha, nombre, ni la ciudad en la que el proyecto verá la luz. Pero tiene claro que será algo a lo que se dedique en paralelo a su carrera una vez termine el Mundial a mediados de este año.

Mientras tanto, Arias ha empezado a construir un portafolio de negocios que se basa principalmente en la inversión en finca raíz. “Creo que ese interés por las inversiones viene desde mi época de colegio. Mi materia favorita eran las matemáticas. Cuando uno empieza una carrera deportiva tiene claro que el tiempo en ella es corto y que hay que planear el futuro. La suma de esas dos cosas hizo que quisiera lanzarme a invertir”, dice.

Su gestión patrimonial está a cargo de MoMA Family Office, empresa de Brasil. Como Arias, la compañía asesora a más futbolistas profesionales en la inversión de sus recursos. La compañía se describe a sí misma como una organización especializada en la gestión patrimonial de deportistas profesionales, enfocados en la planificación anticipada de su patrimonio.

En el caso del chocoano, esas inversiones están distribuidas en Brasil, Colombia, Estados Unidos e Inglaterra. “La estrategia de inversión usada con él se construye a partir de una visión global y de largo plazo. Nuestro objetivo es reducir la exposición a riesgos y mantener un equilibrio entre la preservación de su patrimonio y su crecimiento”, señalaron.

Las inversiones inmobiliarias son su principal frente, el jugador cuenta con algunas propiedades en los países que lo han acompañado durante su carrera. Además, sus inversiones incluyen acciones y exposición a distintas monedas y mercados. En el corto plazo, explicaron desde MoMA, el plan es seguir robusteciendo principalmente la inversión inmobiliaria con enfoque comercial.

“Así como me visualicé como futbolista, siempre me veo como un empresario después del fútbol, no siguiendo mi carrera en el deporte, como preparador técnico o desde otros roles que muchos empiezan a tener cuando se retiran. Yo me veo más enfocado en mis negocios”, agrega Arias.

Él lo define como crear su propio equipo fuera de la cancha. “Ellos me muestran la posibilidad de negocio, hacemos una lista de riesgos y de beneficios y soy yo quien toma la decisión final. Le estoy apuntando a que el día que no siga en el deporte, pueda tener autonomía sobre dónde quiero vivir, qué rutina quiero tener, qué clase de vida quiero llevar con mi familia”.

Pese al cambio de vida que el deporte le ha regalado, Arias dice que se mantiene firme en sus raíces. Incluso lleva consigo una cicatriz que se las recuerda a diario. Está en su rodilla izquierda, se la hizo al caer de su bicicleta siendo muy niño, mientras recorría caminos de tierra llevando el uniforme en la mochila. Esfuerzo, barro y un sueño intacto, dice, es lo que le recuerda esa marca.

Pero aún con ese panorama en contra, Arias dice que siempre tuvo claros los no negociables de su carrera. Uno de esos era tener claras sus finanzas pensando en el futuro y en el bienestar de su familia. “Ese es el consejo que le daría a cualquiera que ahora vaya a empezar en el deporte”, comenta. “Que las finanzas son igual de importantes que el desempeño físico, no se pueden descuidar. Esta es una carrera en la que el tiempo se va muy rápido, se termina pronto y si no se aprovecha el presente, el futuro se ve confuso. A veces tenemos la falsa creencia de que aún queda tiempo para empezar a construir y en cualquier momento eso puede cambiar”, concluye.

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