Urabá, históricamente marginada por el conflicto y la distancia, emerge como el nuevo polo de desarrollo de Colombia, con puertos, agroindustria e inversión multilateral como catalizadores de una transformación que apenas comienza.
Hay gestos que valen más que los discursos. Cuando Proantioquia, una institución que tiene entre sus afiliados a los empresarios más grandes de Antioquia, decidió este jueves celebrar su Asamblea General en Apartadó, en el norte del departamento, el mensaje fue rotundo. Era la primera vez en la historia de la organización que su máximo encuentro anual se realizaba fuera del Valle de Aburrá.
“El desarrollo no se decreta desde el centro; se construye en el territorio, con su gente, sus empresas y sus liderazgos”, recalcó Juliana Velásquez, presidente ejecutiva de Proantioquia, ante más de 180 empresarios reunidos en el Urabá antioqueño.
La región que los acogió no es la misma de hace una década. Urabá, durante generaciones sinónimo de violencia paramilitar, desplazamiento y economía de enclave bananero, atraviesa una transformación que combina infraestructura de clase mundial, inversión privada y cooperación multilateral. La pregunta relevante no es si el cambio está ocurriendo, porque es evidente, sino si esta vez será duradero.
El ancla de esa transformación es Puerto Antioquia, la terminal multipropósito ubicada en Turbo cuya inversión total ronda los US$800 millones, lo que lo convierte en el proyecto de inversión francesa más grande en Colombia.
Con financiamiento de BID Invest, Bancóldex, la Financiera de Desarrollo Nacional y bancos como Davivienda, el proyecto ya generó empleo directo para más de 7.200 personas durante su construcción y proyecta más de 800 empleos directos y alrededor de 17.000 indirectos en operación plena.
Su ventaja competitiva es geográfica, ya que está aproximadamente 300 kilómetros más cerca de Bogotá que los puertos del Caribe colombiano, una diferencia que, según voceros del sector, podría traducirse en ahorros cercanos a un dólar por kilómetro para los exportadores.
Pero el puerto es solo la pieza más visible de un tablero más complejo. En la Asamblea, Proantioquia presentó formalmente la estrategia Futuro Urabá, un plan a diez años estructurado en seis proyectos que mezclan infraestructura logística, un clúster agroindustrial diversificado y turismo sostenible con habilitadores institucionales como formación técnica, planificación urbana y gobernanza regional. El objetivo declarado es convertir a Urabá en lo que hoy no es del todo pero ya aspira a ser: un hub portuario, logístico e industrial conectado con el mundo.
La base productiva sobre la que se apoya esa ambición existe desde hace décadas, aunque rara vez haya recibido el reconocimiento que merece. La región concentra alrededor del 65% de las exportaciones de banano de Colombia y aporta cerca del 70% de los ingresos de municipios como Turbo, Apartadó, Carepa y Chigorodó. Solo en 2024, según la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), se exportaron desde Urabá 66 millones de cajas de banano de un total nacional de 109 millones. Es una economía de monocultivo exportador, y esa concentración es precisamente el riesgo que la estrategia busca mitigar.

La llegada de organismos multilaterales refuerza la credibilidad del proyecto. CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe confirmó una cooperación inicial de US$500.000 orientada a dos hitos concretos, que son la construcción de un Plan Maestro de Desarrollo Territorial para el eje de Urabá y la organización del primer Encuentro Latinoamericano de Ciudades Puerto en la región.
“No se trata solamente de un apoyo técnico. Es un voto de confianza en el potencial de Urabá y en su capacidad para convertirse en un nuevo motor de desarrollo para Colombia”, señaló Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF.
El Banco Mundial, por su parte, aportará cooperación técnica para fortalecer las condiciones institucionales, regulatorias y de infraestructura, mientras que su brazo privado, IFC, explorará la movilización de inversión en sectores como logística y agroindustria.
Quizás el anuncio más revelador del día fue el lanzamiento formal de ProUrabá, plataforma de promoción de inversiones que en realidad tiene seis años de historia. Fue creada en 2020 por cuatro organizaciones locales; la Cámara de Comercio de Urabá, Unibán, Greenland y Augura, con el propósito de proyectar el territorio y atraer empresas. Hoy da un salto institucional al sumar nuevos aliados y alinearse con la estrategia de Proantioquia.
“Reconocemos en ProUrabá una herramienta fundamental para articular capacidades, movilizar conocimiento, promover alianzas y acompañar la construcción de una agenda de largo plazo”, expresó Adolfo Zapata, presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Urabá, durante la firma de la declaración de intención que selló el compromiso colectivo.
El respaldo político llegó desde el propio gobernador de Antioquia. “Nunca Antioquia y Urabá habían estado tan cerca de desatar con tanta fuerza la potencia de su gente y su capital para generar riqueza y bienestar”, dijo Andrés Julián Rendón.
Y ese desafío es considerable. Urabá sigue siendo una de las subregiones con mayores brechas sociales de Antioquia: déficit habitacional, informalidad laboral, rezago educativo y una institucionalidad pública históricamente débil conviven con los nuevos grúas del puerto y los anuncios de inversión.
La estrategia reconoce estos obstáculos, ya que dedica dos de sus seis proyectos a talento humano y planificación urbana.
Lo que sí resulta inédito es la convergencia de actores que se reunieron en Apartadó. Empresarios de Medellín, alcaldes municipales, el gobierno departamental, CAF, el Banco Mundial y plataformas locales como ProUrabá firmaron el mismo libreto por primera vez de manera articulada.
“Elegir el futuro significa concentrar la acción colectiva en apuestas capaces de transformar estructuralmente el desarrollo del territorio. Y hoy una de esas apuestas es Urabá”, concluyó Velásquez.
Si las instituciones aguantan, si la seguridad se sostiene y si la inversión se materializa a la velocidad que prometen los anuncios, Urabá podría llegar a movilizar hasta el 25% de la carga de comercio exterior de Colombia, según proyecciones del sector. Sería, en ese caso, una de las historias de desarrollo territorial más relevantes del país en generaciones.
