La compañía reportó ingresos por 60.000 millones de pesos en 2024 y empezó su operación en Ciudad de México. En Colombia tiene una red de 37 tiendas en seis ciudades.
Los esposos Liliana Franco y Andrés Torres tuvieron que invertir literalmente todo su patrimonio para levantar Súper Wow, la que se convirtió en la empresa familiar en la que hoy los dos trabajan.
En 12 años en el mercado, la compañía se ha convertido en referente con su modelo de negocio de spa de uñas ubicado especialmente en centros comerciales. Hoy Súper Wow tiene presencia en cinco ciudades de Colombia y una en México, 37 locales y casi 900 empleadas, pero para llegar hasta ese punto, cuentan los emprendedores en conversación con Forbes, tuvieron que incluso vender su casa.
“Todo empezó porque yo siempre quise emprender y hacia 2012 vi una oportunidad trayendo de China unas máquinas que imprimían diseños en las uñas. Me pareció innovador y empecé a traerlas con el ánimo de vendérselas a los salones de belleza”, recuerda Liliana.
Esa idea no funcionó. Las manicuristas veían en las máquinas una amenaza que, en lugar de ayudarles a optimizar el tiempo para atender más clientes, podía llegar a reemplazarlas a largo plazo. A esto se sumaba que la inversión para las peluquerías era muy alta, por lo que pronto se dieron cuenta de que debían cambiar la estrategia. “Decidí entonces que iba a abrir mi propio spa de uñas con tres manicuristas y estas máquinas que se encargaban solo de imprimir en segundos el diseño que las clientes querían”, agrega.
Ese modelo funcionó a tal punto que solo un año después ya estaba lista para mudarse a un espacio que tendría no tres sino 12 puestos para manicuristas e incluso el equipo del futbolista David Ospina la buscó para comprar una franquicia de su negocio. La vendió y fue su primer fracaso. “Nos dimos cuenta de que no estábamos muy listos para vender franquicias, del lado de ellos tampoco entendían mucho cómo funcionábamos y terminamos cerrando la relación y acabando esa sede que se había abierto en Medellín”.

Apostar por el emprendimiento
Lo que lo cambió todo fue la llegada de su esposo Andrés al negocio. Hasta ese momento, dos años después de la apertura de su primer local, él se había mantenido al margen porque tenía un trabajo como ejecutivo en la firma Acciones y Valores. “Para mí era ridículo pensar en renunciar para irme a trabajar con uñas”, recuerda entre risas Andrés. Pero una situación de salud de su mamá lo obligó a hacerlo y finalmente se sumó al equipo de Liliana.
“Le dije, voy a ayudarte a armar el modelo de franquicias, porque en mi trabajo estaba a cargo de las franquicias de Western Union, pero la idea era que iba a seguir buscando un nuevo cargo para volver al sector corporativo”, cuenta. Han pasado 10 años desde ese momento y la búsqueda de trabajo nunca continuó.
Decidieron vender su apartamento, sus carros y apostar todo su capital para hacer crecer la empresa. Hoy de los 37 puntos que tienen distribuidos en Bogotá, Medellín, Cartagena, Cali, Villavicencio y Ciudad de México, nueve son propios y el resto franquiciados.
La internacionalización de la marca está liderada por ellos, a Ciudad de México llegaron con operación propia, con un primer local que los ha ayudado a entender cómo funciona el mercado en ese país. La marca emplea a 900 personas, “de las cuales solo cuatro somos hombres”, comenta Andrés. Y en 2024 cerraron con una facturación de 60.000 millones de pesos.
El éxito de su modelo, dicen, además de convertir a las manicuristas en las estrellas del servicio, con un formato en el que solo se ofrecen servicios para las uñas, ha sido apostar por los centros comerciales. Del total de sus locales, 24 están dentro de estos espacios, lo que ha hecho toda la diferencia a la hora de atraer público. Hoy solo el 55% del millón de servicios que hace su red al año son agendados con cita previa, el otro 45% llega por oportunidad.
Este año están enfocándose en nuevas líneas de negocio que han desarrollado como la fabricación de productos propios: cremas, velas y esmaltes que empezarán a exportar dentro de Latinoamérica y que ya venden también bajo marca blanca a D1.
Además, a través de su Súper Wow Academy, esperan seguir ofreciendo capacitación a mujeres que quieran formarse como manicuristas y entregar anualmente becas a aquellas que no cuentan con recursos para capacitarse.
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