El Mandarin Oriental Lutetia Paris lanza su propuesta de Pascua entre tradición, lujo y experiencia familiar.

Como un jardín que despierta tras el invierno, la ribera izquierda de París florece en matices de luz y encuentros. En ese pulso sereno de la primavera, el Mandarin Oriental Lutetia Paris propone una celebración de Pascua que trasciende la estancia: una experiencia donde la memoria, el gusto y la tradición se entrelazan con la elegancia parisina.

En el corazón de Saint-Germain-des-Prés, el histórico hotel despliega una agenda pensada para el viajero contemporáneo que busca de vivir algo excepcional. Familias y visitantes encuentran en este legendario espacio un entorno diseñado para ofrecer comodidad, donde cada elemento refleja una intención clara de hospitalidad: desde menús diseñados para los más pequeños hasta juegos y la clásica búsqueda de Pascua que transforma los pasillos en un territorio de descubrimiento.

Brasserie Lutetia fusiona elegancia art déco, tradición francesa y guiños contemporáneos. Foto. Mandarin Oriental.

La propuesta gastronómica adquiere un protagonismo especial. En la Brasserie Lutetia y el salón Saint-Germain, la temporada se traduce en sabores delicados y gestos refinados, como el té de la tarde inspirado en Pascua. Este año, el maestro pastelero Nicolas Guercio reinterpreta el símbolo clásico con una pieza artística: un ramo de peonías que resguarda un huevo de chocolate negro Manjari, con corazón de praliné de avellanas. La narrativa comestible evoca la floración, la sorpresa y el oficio.

Punto de encuentro

El histórico Lutetia, inaugurado a inicios del siglo XX, fue pionero del lujo en la Rive Gauche. Aunque a menudo se le asocia con el Art Nouveau, su lenguaje arquitectónico responde principalmente al Art Déco, visible en su estructura y en la sobriedad de sus líneas. A lo largo de más de un siglo, ha sido punto de encuentro para figuras como Pablo Picasso, James Joyce y Josephine Baker, consolidando su reputación como espacio de intercambio artístico e intelectual.

Tras la renovación liderada por Jean-Michel Wilmotte, el hotel reabrió en 2018 con una propuesta que equilibra herencia y contemporaneidad: mármoles pulidos, maderas nobles y una estética que remite a la elegancia de los años treinta. En 2025, su integración al grupo Mandarin Oriental Hotel Group marcó una nueva etapa, elevando sus estándares de servicio bajo una visión internacional sin perder su identidad histórica.

La familia completa puede relajarse en la tranquilidad que se respira en la piscina de 17 metros de largo en Akasha. Foto. Mandarin Oriental.

A esta experiencia se suma el Akasha Holistic Wellbeing Centre, concebido como un espacio de pausa en medio del ritmo urbano. Con tratamientos integrales, piscina interior y un enfoque en el bienestar físico y emocional, se ha convertido en uno de los atractivos clave para quienes buscan equilibrar exploración y descanso durante su estancia.

Entre sus espacios más destacados se encuentra la Suite Amour, con vistas directas a la Torre Eiffel, que se ha convertido en escenario recurrente para producciones de moda y fotografía. Su diseño responde a una lógica íntima y contemporánea, en diálogo constante con el paisaje urbano.

El Mandarin Oriental Lutetia Paris es considerado un monumento histórico y un ícono cultural de la ciudad, destacado por su arquitectura Art Déco y su papel en la historia parisina. Fue fundado en 1910 y es reconocido como una leyenda viva en la orilla izquierda del Sena.

En el entorno inmediato, la experiencia se extiende hacia el tejido cultural del barrio: librerías independientes, galerías discretas y la proximidad de los Jardines de Luxemburgo, que durante la primavera se consolidan como uno de los principales espacios de encuentro y contemplación para visitantes y locales.

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