La Audiencia Provincial de Alicante levantó las medidas cautelares que paralizaban al competidor durante cuatro meses, al concluir que la marca registrada por la cadena colombiana en la Unión Europea enfrenta un serio riesgo de caducidad por falta de uso.

La batalla legal más insólita del sector gastronómico en Iberoamérica terminó esta semana con un vuelco en Europa que nadie en Colombia esperaba. Un tribunal de apelaciones español le devolvió a Frisby España el derecho a usar el nombre, el logo y todos sus elementos identificadores, revocando en su integridad las medidas cautelares que habían paralizado a la cadena, por oposición de su homónimo colombiano, durante más de cuatro meses.

La Sección Octava de la Audiencia Provincial de Alicante, el Tribunal de Marca Comunitaria de España, emitió una resolución de 26 páginas que desmonta, punto por punto, la estrategia jurídica de Frisby S.A. BIC, la cadena colombiana fundada en Pereira en 1977 que opera más de 270 restaurantes en Colombia y acumula una cuota de mercado de aproximadamente el 25% en su país de origen.

El fallo es firme. No admite recurso de ninguna clase.

Todo comenzó en febrero de 2025, cuando una empresa llamada Frisby España se constituyó en Bilbao (España) y lanzó, en mayo de ese mismo año, una campaña pública anunciando la inminente apertura de restaurantes de pollo frito en España bajo el nombre Frisby, con un logo y elementos visuales que la empresa colombiana consideró una suplantación deliberada de su identidad.

Frisby Colombia reaccionó con demandas por infracción marcaria, competencia desleal e infracción de derechos de autor, y solicitó medidas cautelares urgentes que incluían el cierre de redes sociales, el bloqueo del dominio web y la prohibición de cualquier actividad comercial bajo ese nombre.

El 24 de noviembre de 2025, el Juzgado Mercantil número dos de Alicante le dio la razón a Frisby Colombia en su integridad y ordenó a Frisby España cesar toda actividad, desactivar sus perfiles en Instagram, X y TikTok, y bloquear su sitio web frisby.es, con una multa coercitiva de 600 euros por cada día de incumplimiento. Fue presentado entonces como un triunfo contundente de la cadena colombiana en suelo europeo.

Frisby España apeló. Y el tribunal de segunda instancia llegó a conclusiones radicalmente distintas.

El primer desmonte de la estrategia colombiana ocurrió en el terreno marcario. La Audiencia Provincial examinó el registro de marca de la Unión Europea número 3635893, que Frisby Colombia obtuvo el 10 de agosto de 2005 para las clases de pollo, carnes, condimentos y restaurantes.

El tribunal constató un hecho que la propia empresa colombiana no discute, que es que nunca ha tenido restaurantes en España ni en ningún otro país de la Unión Europea.

En ese contexto, los magistrados concluyeron que el título “está seriamente amenazado de caducidad”, particularmente respecto a los servicios de restauración, y que los datos aportados por Frisby Colombia para demostrar uso (visitas a su web, seguidores en redes sociales, pedidos realizados desde Europa para consumo en Colombia) no constituyen uso efectivo de la marca en el tráfico económico europeo según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

La posición de la cadena colombiana se debilitó aún más cuando el tribunal analizó si Frisby podía considerarse una marca notoriamente conocida en España, condición que habría permitido protegerla incluso sin registro válido.

Los magistrados reconocieron que la marca es ampliamente conocida entre la comunidad migrante colombiana en España, pero señalaron que ese grupo (cifrado en torno a 570.000 personas según la prueba documental, y no el millón que mencionaba la resolución apelada) no es suficientemente representativo del público general español para sustentar esa categoría legal.

El público pertinente para una cadena de comida rápida, razonó el tribunal, es el público en general, especialmente el juvenil e infantil, y no hay ningún dato que permita afirmar que ese público conoce la marca Frisby.

El tercer pilar caído fue la legitimación para reclamar por competencia desleal. La ley española exige, para ese tipo de acciones, que quien demanda participe en el mercado y tenga intereses económicos directamente afectados. El tribunal determinó que Frisby Colombia no cumple ninguno de los dos requisitos ya que no opera en España, no tiene distribuidores ni licenciatarios, y su actividad digital en Europa ha consistido exclusivamente en publicidad dirigida a mantener el vínculo emocional con la diáspora colombiana, no en preparar una entrada real al mercado europeo.

“No vemos posibilidad actual de englobar la conducta desempeñada por la actora en el concepto de participación en el mercado”, concluyeron los magistrados.

Con esos tres argumentos desmontados, el tribunal concluyó que tampoco existía el riesgo de demora que justificaría mantener las medidas cautelares, y revocó el auto de primera instancia en su totalidad.

Fuentes de Frisby Colombia dijeron a Forbes Colombia que la empresa está analizando la situación y que, a la fecha de publicación de este artículo, aún no había sido notificada formalmente de la decisión de la Audiencia Provincial de Alicante.

Charles Dupont, fundador de Frisby España, recibió la noticia esta semana.

“Estos meses fueron muy muy difíciles, psicológicamente pero también financieramente”, dijo Dupont en una entrevista con Forbes Colombia. “Ahora el sentimiento es de felicidad, pero más que todo de justicia”.

Anunció que en un plazo de 15 a 20 días abrirá los primeros cinco puntos de venta, operados como cocinas ocultas, sin restaurantes físicos, financiados con recursos propios. La marca que usará será la versión actualizada que ya tenía antes de noviembre de 2025. Logotipo, colores rojo y blanco, sin la mascota del pollo animado que había sido objeto de disputa.

Sobre la ronda de inversión de un millón de euros que buscaba antes de que estallara el conflicto, Dupont reconoció que no la completó.

“Cuando estás en medio de una ronda y llega este tipo de decisión judicial, es muy complicado para mantener la relación”, explicó. Ahora planea retomar el contacto con esos inversores.

El caso, sin embargo, está lejos de resolverse definitivamente. La resolución de la Audiencia Provincial se refiere exclusivamente a las medidas cautelares, no al fondo del litigio. Ese proceso principal, donde se decidirá quién tiene derecho a usar la marca Frisby en España y en Europa, podría tardar dos o tres años en resolverse.

En paralelo, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, la EUIPO, sigue tramitando la solicitud de cancelación por falta de uso del registro europeo de Frisby Colombia, presentada por Frisby España en diciembre de 2024. Si prospera, la marca colombiana quedaría definitivamente extinta en la Unión Europea.

Y hay otro frente abierto. Frisby España ha interpuesto una contrademanda en España contra Frisby Colombia por comportamiento desleal, alegando que la empresa colombiana difundió una narrativa de suplantación sabiendo que no tenía derechos marcarios válidos en la Unión Europea, con el propósito de presionar a su competidor y obtener un beneficio comercial en el mercado colombiano.

Dupont dijo que la empresa española pedirá compensación por el incremento de ventas que Frisby Colombia habría registrado en Colombia entre mayo y diciembre de 2025, período en el que la controversia tuvo amplia cobertura mediática en ese país.

Frisby Colombia, que cuenta con cerca de 5.500 empleados y es una de las marcas de comida rápida más reconocidas de América Latina, no se ha pronunciado públicamente sobre la decisión de la Audiencia Provincial de Alicante.

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