Oswaldo Acevedo está detrás de ‘Café Mesa de los Santos’, que por años se mantuvo como el más caro de Colombia. Desde Santander exporta su famoso café cultivado bajo sombra a países como Estados Unidos y Japón y trabaja por mantener su hacienda entre las más reconocidas de la región.
Si usted se viaja entre Bucaramanga y el municipio de Los Santos, en Santander, cerca del kilómetro seis una valla de gran formato color blanco va a llamar su atención. “Una hacienda de café colombiana entre las cinco mejores del mundo”, se lee en ella. Se trata de la hacienda El Roble, que recibe a sus visitantes recordando un reconocimiento que recibió en 2020 y que decidió inmortalizar en esa valla citando una publicación que en su momento hizo Forbes Colombia.
Ese año El Roble fue elegida entre millones de haciendas del mundo por la calidad del café especial que se cultiva en ella. La marca ya se había hecho popular en esa industria por participar en la subasta mundial Grounds for Health. En 2018 y 2019 su café incluso llegó a batir récords con la variedad HR-61, que alcanzó los 150 dólares por libra.
Visitar el lugar es viajar en el tiempo. Oswaldo recorre las 320 hectáreas sembradas de café, con más de un millón de plantas que componen a El Roble conduciendo un campero descapotado modelo 1975. En el corazón del lugar, una casona antigua color blanco que conserva muchos de sus elementos originales completan la escena. Quienes llegan a ese punto del departamento pueden visitar la casona principal, en donde se ofrecen catas de café y otras experiencias privadas. Sobre la vía principal, justo debajo de la valla, también se abrió hace años una cafetería y para los más fanáticos se ofrecen recorridos guiados conociendo los detalles del cultivo de su grano, que ocurre bajo sombra a 1.650 metros de altura.
A nivel nacional, la marca ha abierto cuatro tiendas especializadas en Bogotá y Bucaramanga y a través de Amazon y de su página web amplifican la oferta a otras regiones del país y del mundo. Estados Unidos y Japón son sus principales clientes extranjeros. Para el 2027 esperan apostar por la apertura de más tiendas “pero somos campesinos, no somos tienda, por lo que ese crecimiento será lento”.

Pero aunque ahora la compañía tenga proyección internacional, lo cierto es que se trata de una empresa de tradición en el departamento. En 1872 Telmo Díaz, bisabuelo de Oswaldo fue quien inició el negocio. Para entonces estaba instalada en Zapatoca.
Acevedo, quien era encuestador y trabajó por años liderando el área de mercadeo de Unilever, asumió las tiendas de la hacienda en 1998. Se las cedió su tío Julio Martín Acevedo, quien estuvo a cargo del negocio por 50 años. En ese momento tenía claro que el mercado de cafés especiales era su nicho y apostó por eso.
La cumbre de ese propósito llegó en los 2000, cuando nueve compradores internacionales llegaron hasta su hacienda para una subasta privada de cafés especiales. Dos de ellos, un australiano y una estadounidense, empezaron a pujar por una libra de café HR61. Finalmente, esta se vendió en U$131 y el ganador fue el australiano.
Por varios años, la libra de Café Mesa de Los Santos se mantuvo como la más costosa de Colombia. Para comercializar mejor el producto, le cambiaron el nombre y la bautizaron como Umpalá, que en lenguaje Guane significa: lugar a donde solo llegan los dioses. ¿A qué sabe su café? Oswaldo lo describe como suave y dulce. “El sabor que nos hace ganar reconocimientos viene de la combinación de amplitud térmica con estrés hídrico, combinado con cultivo orgánico lento bajo sombrío intenso”, explica.
Una vida dedicada a un sueño
A mediados de febrero, la Federación Nacional de Cafeteros reconoció a Oswaldo por su liderazgo, visión y compromiso con el café del país. Germán Bahamón, presidente de la Federación fue el encargado de entregarle la distinción en Bogotá. “Le he dedicado los últimos 35 años de mi vida al café”, comenta a Forbes Colombia.
“Su trabajo ha sido determinante para el desarrollo y posicionamiento internacional del café santandereano, dejando un legado que honra a su región y fortalece el prestigio del café en Colombia”, señaló el presidente de la FNC durante la condecoración.
Desde Santander, Acevedo ha sido uno de los impulsores de la industrialización del grano. Según explica, la meta es fomentar la siembra de café para conseguir mejores precios, con una calidad notable en el mercado. Para eso, agrega, es clave que se aprovechen las tierras de la región y se masifique la siembra de café en más municipios. Este será un tema clave de cara al nuevo gobierno, dice, “porque Colombia debe recuperar su posición en la industria del café mundial”.

Al tiempo, el reto de las marcas es seguir innovando. El empresario explica que durante los últimos años el mercado ha cambiado y la industria gastronómica mundial está demandando más variedades. Sin embargo, él ha apostado por volver a lo básico. “A producir el mejor café, con la mejor calidad”. Él, por ejemplo, no solo toma su café. Dedica espacios a probar los de la competencia para entender cómo se está desarrollando el mercado.
Este 2026, las estimaciones de la FNC sobre la producción de café son moderadas, debido a la ola invernal que vive el país. Se estima que para el primer semestre se logren unos 6,2 millones de sacos, una cifra inferior a la registrada en los dos años anteriores.
Oswaldo es optimista y dice que espera que su hacienda regresa a ventas históricas de 5.000 sacos por año. Cuando esto ocurre, la operación de El Roble llega a tener hasta 500 personas en los meses de cosecha. También es optimista sobre el consumo interno. El país ha alcanzado hasta 2,8 kg per cápita al año, con un promedio de 330 tazas anuales por persona. La tendencia es tan positiva que ahora la mayoría de sus ventas se quedan en Colombia, “ahora lo que no sabemos es cómo dar a basto con tanta demanda”.
Lea también: Avianca demandará a un influencer por usar un olor químico en un vuelo Bogotá-Madrid
