Una decisión judicial y leyes recientes han abierto mercado a destilerías emergentes de aguardiente que han entrado a competir en un negocio que históricamente ha sido dominado por el Estado.
Durante décadas, el aguardiente en Colombia fue un negocio casi cerrado. Las licoreras departamentales dominaban el mercado gracias a un régimen que les permitía bloquear la entrada de otras marcas.
En 2025, la Corte Constitucional eliminó esa barrera y abrió el camino a una competencia inédita. Este cambio, se da en un mercado enorme. Hasta octubre de 2025 se habían vendido 61,9 millones de botellas, lideradas ampliamente por la Fábrica de Licores de Antioquia con 44,9 millones.
Pero la apertura también coincide con el surgimiento de destilerías pequeñas que buscan posicionar aguardientes premium y exportar la categoría. Entre ellas están Desquite y Mil Demonios, proyectos que nacen en un mercado que apenas ha empezado a cambiar.
Una destilería que va por lo ‘premium’
Julio Molano no venía del negocio de los licores. “Soy emprendedor por encima de todo”, dice. Antes dirigía una compañía de seguridad que vendió en 2024 para dedicarse de lleno a un proyecto inusual de montar una destilería en un mercado que había sido dominado históricamente por el Estado.
La idea se venía trabajando desde cuando su socio, Samuel Hoyos, encontró una oportunidad en la Ley 2005 de 2019, conocida como Ley de la Panela, que abrió la puerta para producir alcohol a partir de caña. “La revisamos con abogados y dijeron: sí, ahí hay un rompimiento inicial del monopolio”, recuerda Molano.

Así nació Licores Artesanales, una destilería en San Francisco de Sales, Cundinamarca, donde hoy trabajan 26 personas. La empresa produce su propio alcohol a partir de caña y compra miel a productores de la región. “Desde los fermentadores, el alambique, los tanques de mezcla. Todo tocó traerlo”, dice.
El primer producto fue Aguardiente Desquite, una apuesta por el segmento premium. El cálculo de Molano parte de un mercado gigantesco: en Colombia se venden cerca de 120 millones de botellas de aguardiente al año, pero apenas 2% corresponde a aguardientes premium, definidos como los que superan los $60.000 por botella.
Dentro de ese nicho pequeño, asegura, la marca ya tiene peso. “Nosotros estamos siendo alrededor del 30% de ese mercado del aguardiente premium”. La meta es alcanzar el 70% del segmento.
Por ahora, la escala sigue siendo modesta frente a las licoreras públicas. La destilería produce unas 60.000 botellas al año y vende en seis departamentos, incluidos Antioquia, Bolívar, Magdalena, Cesar y Atlántico, además de Bogotá. También exporta a Florida y Nueva Jersey, donde trabaja con distribuidores como Mexcor.
El plan de la empresa nunca fue quedarse solo en el aguardiente. Desde el inicio querían producir ron. El problema era el tiempo. “Para que sea ron realmente, hay que dejarlo añejar”, explica Molano. Mientras tanto, el aguardiente permitió generar flujo de caja.
Hoy la compañía ya destila Ron Amuleto. Son los únicos que están destilando ron en Colombia. Su versión blanca se añeja durante un año, y la destilería tiene barriles que alcanzarán tres años próximamente. El objetivo es lanzar un ron de siete años hacia 2028 o 2029. También preparan un ron agrícola, destilado directamente del jugo de caña.
El reto no es solo productivo, sino cultural. “Estamos compitiendo con marcas que llevan generaciones”, comenta Molano. Algunas tienen más de medio siglo en el mercado y un arraigo regional profundo.
La apertura regulatoria podría cambiar ese equilibrio. La sentencia C-032 de 2025 eliminó la facultad de los departamentos para bloquear la entrada de aguardientes de otras regiones. En teoría, eso permite que nuevas marcas compitan en todo el país.
Para destilerías pequeñas, esa decisión no garantiza el éxito, pero sí algo que antes era casi imposible, que es entrar al juego.
El potencial del mercado local
Aguardiente Mil Demonios es otra de las marcas que están apostando por entrar a la competencia del licor en Colombia. Nació en 2017 con el propósito de convertir al aguardiente colombiano en una bebida de clase mundial, según explica Mauricio Gutiérrez, cofundador de 1000D Spirits, la empresa detrás de la marca.
Su cuestionamiento en ese momento era simple: ¿por qué en las fiestas sociales no se ofrece aguardiente? “Estábamos acostumbrados a que era una bebida oculta, que se repartía a medianoche en la ‘hora loca’, pero que no se ofrecía en cocteles ni se exhibía en las barras”, cuenta.

Gutiérrez venía del mundo de los licores, desde el área de marketing, igual que sus socios Daniel Osorio y Daniel Rodríguez. Para arrancar el proyecto tuvo que hipotecar la casa de sus papás y como en Colombia la ley prohibía su comercialización, le apuntó al mercado extranjero con exportaciones a Estados Unidos, China y otros seis países.
En 2018, cuando Cundinamarca y Antioquia tenían las fronteras de la venta de licor abiertas, se sentaron a hablar con las gobernaciones de ambas regiones para que les permitieran vender la marca en el país. Hoy, gracias al cambio en la normativa, están presentes en ocho de los 32 departamentos y las exportaciones se están fortaleciendo.
Sus ventas se distribuyen 52% en el sector horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías) y el otro 48% viene del retail. Aunque no están en grandes superficies, esperan entrar a ellas este 2026. El año pasado vendieron 55.000 botellas y desde su fábrica en Santa Marta emplean unas 25 personas.
Para Mauricio, que el país haya levantado las restricciones sobre la venta de licores convierte por primera vez la competencia en algo real: “no se trata de las marcas obligando al consumidor a tomar lo que les toca, sino de las marcas trabajando por tener un producto de calidad que el consumidor quiera elegir”. Por eso, se preparan para este 2026 no solo seguir creciendo con Mil Demonios, sino incursionar en otros segmentos como el ron, e introducir al mercado variaciones de aguardientes con diferentes botánicos, todos inspirados en la tradición colombiana.
“Queremos lograr que cuando la gente se reúna alrededor de un aguardiente tenga historia para contar y sacar de la agenda que este es un producto que solo sirve para emborracharse”, concluye.
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