El modelo de Visión Satelital evolucionó hacia redes propias en regiones con baja conectividad, con expansión a 96 municipios, proyectos de internet social y un plan de inversión de US$10 millones a cinco años.

Una empresa que comenzó como café internet en el sur de Bogotá en 2004 hoy registra ingresos anuales por $17.000 millones y ha desplegado redes de fibra óptica en 96 municipios de Colombia, en un proceso marcado por la expansión hacia zonas con baja conectividad.

El proyecto fue iniciado por Andrés Mendieta con el objetivo de ofrecer acceso a internet a personas sin computador o conexión fija. Con el tiempo, la compañía -Visión Satelital Comunicaciones- evolucionó desde un modelo local hacia el desarrollo de infraestructura propia, especialmente en regiones apartadas donde la oferta de conectividad era limitada.

Uno de los cambios clave fue la decisión de operar redes propias y no depender de terceros, lo que implicó inversiones en fibra óptica rural y la asunción de riesgos operativos y financieros en territorios con dificultades de acceso. La compañía consolidó así una red que hoy conecta hogares e instituciones públicas, incluyendo colegios, hospitales y estaciones de policía.

En paralelo, ejecutó proyectos de conectividad social, con la instalación de internet en 10.740 hogares de estratos 1 y 2 en menos de cuatro meses, lo que puso a prueba su capacidad operativa en entornos exigentes.

La expansión también ha incluido regiones como Chocó y Cauca, donde el despliegue de infraestructura busca ampliar el acceso a servicios digitales en zonas históricamente desconectadas. En estos territorios, la conectividad ha facilitado el acceso a educación virtual, servicios institucionales y canales de comercialización para economías locales.

En términos de escala, la red alcanza más de un millón de hogares potenciales (home pass) y ha requerido inversiones cercanas a US$8 millones en los últimos tres años. La empresa proyecta destinar otros US$10 millones en los próximos cinco años para ampliar su cobertura.

El crecimiento ocurre en un contexto de retos estructurales para el sector, como los altos costos de despliegue en zonas rurales y la necesidad de modelos de inversión que permitan extender la conectividad más allá de los centros urbanos.