El próximo intento de la NASA por llevar astronautas a la superficie lunar será a finales de 2028. Tras completar Artemis II, la agencia ajustó su cronograma, trasladó el alunizaje a Artemis IV y dejó en Artemis III una prueba técnica que avivará la carrera entre SpaceX y Blue Origin.

La NASA cambió el papel de Artemis III dentro de su hoja de ruta lunar. La misión, prevista para mediados de 2027, ya no será la encargada de llevar astronautas a la superficie de la Luna, sino una operación de prueba en órbita terrestre baja en la que la nave Orion deberá encontrarse y acoplarse con módulos de alunizaje desarrollados por empresas privadas. Con ese ajuste, el descenso tripulado quedó desplazado a Artemis IV, programada tentativamente para comienzos de 2028.

La modificación fue presentada por la agencia el 3 de marzo, dentro de una revisión del programa Artemis, anunciado oficialmente en mayo de 2019. En ese momento, el objetivo público era devolver humanos a la Luna en 2024. Desde entonces, el calendario se ha movido. Artemis I se lanzó sin tripulación en 2022, Artemis II ya realizó su vuelo alrededor de la Luna, y la siguiente fase quedó reorganizada alrededor de pruebas técnicas previas al descenso.

Bajo el nuevo esquema, Artemis III servirá para validar y analizar un viaje de vuelo que la NASA usará después en sus misiones de alunizaje. En esa etapa aparecen dos vehículos comerciales: el Starship Human Landing System, de SpaceX, y Blue Moon, de Blue Origin. La misión buscará comprobar qué plataforma está en condiciones de integrarse al programa antes de avanzar con una tripulación rumbo a la superficie lunar.

Ese rediseño también cambia la lógica industrial del programa. En la estructura inicial, SpaceX estaba llamada a suministrar el sistema de descenso para las primeras misiones tripuladas de la NASA hacia la Luna, mientras Blue Origin avanzaba para fases posteriores. Con los retrasos acumulados y la nueva revisión, la agencia abrió la puerta a una competencia entre ambas compañías para definir cuál de sus desarrollos llega primero a la etapa operativa.

Artemis IV quedó entonces como la misión que, si el cronograma se mantiene, asumiría el primer alunizaje tripulado de esta nueva fase lunar. El plan contempla que la tripulación viaje en Orion hasta la órbita lunar, se reúna allí con un módulo comercial para que dos astronautas bajen a la superficie cerca del polo sur de la Luna durante aproximadamente una semana. Después volverán a la órbita para reencontrarse con el resto de la tripulación y regresar a la Tierra.

La NASA mantiene la intención de dar continuidad al programa con Artemis V a finales de 2028 y con nuevos descensos en los años siguientes. La meta de largo plazo sigue siendo establecer una presencia sostenida en la Luna y avanzar hacia la construcción de infraestructura en la región del polo sur, una zona que concentra interés científico y operativo para futuras misiones.

La reconfiguración llega después del más reciente vuelo, Artemis II, una misión que volvió a poner en escena el carácter internacional del programa. El vuelo reunió a tres astronautas estadounidenses y uno canadiense, a bordo de una nave Orion construida parcialmente con participación europea, dentro de una arquitectura que la NASA ha presentado con el respaldo de 60 países. Durante la misión, la tripulación transmitió imágenes de la Tierra desde 406.771 kilómetros de distancia, el punto más lejano alcanzado por humanos.

El nuevo calendario, sin embargo, también queda cruzado por el frente presupuestal. Poco después del vuelo de Artemis II, la Casa Blanca divulgó su solicitud de presupuesto discrecional para el año fiscal 2027, en la que planteó un recorte de US$5.600 millones para la NASA, equivalente a una reducción del 23% frente a 2026.

Con información de Forbes US

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