La guerra ha trastocado las rutas entre Asia y Europa que dependían de los hubs del Golfo, mientras que la duplicación de los precios del queroseno y el endurecimiento de la oferta están golpeando con fuerza a las aerolíneas.

La peor crisis del transporte aéreo en años se profundizó este martes tras la advertencia de Qantas Airways sobre una espiral de costes, mientras Lufthansa señalaba que podría verse obligada a dejar aviones en tierra y Virgin Atlantic alertaba de un inminente déficit de suministro, en un contexto donde el conflicto con Irán estrangula el abastecimiento de combustible.

La guerra ha trastocado las rutas entre Asia y Europa que dependían de los hubs del Golfo, mientras que la duplicación de los precios del queroseno y el endurecimiento de la oferta están golpeando con fuerza a las compañías. Desde que comenzaron los ataques de EU e Israel contra Irán el 28 de febrero, las aerolíneas han incrementado las tarifas, introducido recargos por combustible y recortado rutas.

Subrayando los esfuerzos por preservar la liquidez, Qantas ha pospuesto una recompra de acciones prevista, citando el encarecimiento y la volatilidad del combustible, convirtiéndose en una de las primeras grandes operadoras en frenar la retribución al accionista.

Por su parte, el consejero delegado de Lufthansa, Carsten Spohr, advirtió que el suministro de combustible de aviación seguirá siendo limitado, lo que elevará los costes.

“El queroseno seguirá escaseando y, por tanto, será más caro durante el resto del año”, declaró Spohr al diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Lufthansa aún no ha inmovilizado aeronaves por desabastecimiento, pero esto “podría ser inevitable”, ya que la disponibilidad de queroseno es ya crítica en algunos aeropuertos, especialmente en Asia, señaló.

En Corea del Sur, la aerolínea de bajo coste T’way Air planea suspender de empleo sin sueldo a parte de su tripulación de cabina en mayo y junio, según un informe local, situándose entre las primeras compañías en reducir plantilla.

Un alto el fuego de dos semanas ha supuesto un alivio mínimo con el Estrecho de Ormuz todavía cerrado, lo que retira del mercado aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, mientras que las refinerías tardarán tiempo en reparar los daños sufridos.

“A pesar de la pausa en el conflicto, seguimos preocupados por el suministro de queroseno y el aumento de los precios”, afirmó el analista de UBS Jarrod Castle en una nota el martes, añadiendo que los precios de los futuros del queroseno para diciembre siguen subiendo más de un 50% interanual.

El combustible, que suele ser el segundo mayor coste de las aerolíneas tras la mano de obra, representa cerca del 27% de los gastos operativos. Los precios se han más que duplicado desde que comenzó el conflicto, superando con creces el aumento de aproximadamente el 50% en los precios del crudo antes del alto el fuego.

Las turbulencias podrían espolear la consolidación del sector, permitiendo que las aerolíneas más fuertes ganen cuota de mercado frente a sus rivales más débiles, según analistas y directivos.

Reuters informó el lunes que el consejero delegado de United Airlines, Scott Kirby, planteó la posibilidad de una fusión con American Airlines días antes de los ataques de EU e Israel contra Irán.

La capacidad de vuelo, en particular desde Oriente Medio pero también hacia Europa, se ha contraído y no se prevé que se recupere a los niveles previos al conflicto a corto plazo, indicaron los analistas.

El consejero delegado de Virgin Atlantic, Corneel Koster, afirmó en una entrevista con el Financial Times que la aerolínea dispone de unas seis semanas de suministro seguro de combustible antes de que las perspectivas se vuelvan más inciertas.

Asimismo, las aerolíneas europeas instaron este martes a Bruselas a intervenir con medidas de emergencia para amortiguar el impacto, incluyendo la compra de queroseno a nivel de la UE, la suspensión temporal del mercado de carbono del bloque para la aviación y la eliminación de ciertas tasas aeroportuarias.

El grupo industrial Airports Council International Europe (ACI) advirtió la semana pasada que Europa podría enfrentarse a una escasez sistémica de combustible de aviación en tres semanas.

Varias compañías, entre ellas SAS, no cuentan con coberturas, lo que las deja totalmente expuestas al encarecimiento del combustible. Delta Air Lines declaró la semana pasada que su factura de combustible para este trimestre sería unos 2.000 millones de dólares superior a la del año pasado.

Aunque Qantas ha cubierto gran parte de su exposición al crudo, sigue estando significativamente expuesta al repunte de los diferenciales del queroseno.

Para compensar el aumento de los costes, la aerolínea de bandera australiana está subiendo las tarifas y desplazando capacidad hacia rutas más sólidas como Europa, donde la demanda se mantiene firme, mientras recorta la capacidad doméstica en unos 5 puntos porcentuales en el trimestre de junio.

Spohr, de Lufthansa, señaló que los ingresos récord en las rutas asiáticas también estaban ayudando a compensar el impacto del encarecimiento del queroseno.

No obstante, la aerolínea ha preparado planes de contingencia que incluyen el recorte de su capacidad entre un 2.5% y un 5%, así como la inmovilización de entre 20 y 40 aviones más antiguos y menos eficientes destinados a una retirada anticipada.

Con información de Reuters

Este artículo fue publicado originalmente en Forbes México

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