Arturo Ramos, Business Head de Región Andina y Carcam de Geopagos, explica la evolución que experimentó la empresa desde su creación, la relevancia de un Acquirer in a Box y analiza los desafíos de la industria financiera de Sudamérica.
Durante más de una década, la industria de pagos en América Latina evolucionó desde dispositivos hacia una transformación más profunda: la infraestructura. En ese camino, Geopagos fue protagonista. Fundada hace más de 12 años, impulsó el mPOS y acompañó la transición hacia la omnicanalidad.
Hoy, con capacidades de procesamiento adquirente, da un nuevo paso como “Acquirer in a Box”: una plataforma integral para bancos, adquirentes y agregadores que buscan operar la aceptación de pagos de punta a punta, reduciendo fricciones y ganando control sobre toda la cadena de valor. Justamente, Arturo Ramos, Business Head de Región Andina y Carcam de Geopagos, explica la evolución que ha tenido la empresa y su actual modelo de negocio.

Geopagos nació hace más de 12 años, cuando el mercado de pagos era muy distinto. ¿Cómo fue ese comienzo y qué brecha veían en ese momento?
Cuando empezamos, el desafío era que más comercios pudieran aceptar pagos electrónicos. El mPOS bajó costos y eliminó barreras para pymes que estaban fuera del sistema. Ese origen definió nuestro ADN: inclusión, escala y competencia, y marcó una forma de construir soluciones pensando en la realidad de cada mercado.
Hoy el mercado crece a doble dígito, pero con fuertes asimetrías. ¿Qué está pasando en la industria y dónde ves hoy los principales desequilibrios?
El mercado crece a doble dígito, pero de forma desigual: la emisión avanzó más rápido que la aceptación, generando un desbalance. Además, la región es heterogénea y suma nuevos desafíos como la IA, que no reemplaza los pagos, sino que actúa como un nuevo canal que automatiza decisiones y transacciones sobre infraestructuras existentes.
Históricamente, convertirse en adquirente implicaba proyectos largos y costosos. ¿Qué problema resuelve la adquirencia como servicio y cuánto cambia el time-to-market?
Históricamente, convertirse en adquirente fue complejo y costoso. Este modelo reduce barreras: integra procesamiento, conexión con marcas y soluciones para comercios en una sola plataforma. Permite pasar de proyectos de años a implementaciones en semanas, con más control, menor dependencia de terceros y mayor previsibilidad operativa.
En una región con alta adopción digital, pero todavía con mucho espacio para ampliar la aceptación, ¿por qué este modelo es especialmente relevante en América Latina?
Porque combina alta adopción digital con grandes desafíos del lado del comercio. La fragmentación regulatoria, la diversidad de actores y la relevancia del efectivo hacen que la infraestructura sea un factor crítico para escalar y democratizar la adquirencia sin perder estándares.
Si miramos dos mercados como Colombia y Perú, ¿qué diferencias ves hoy en su evolución y qué oportunidades concretas aparecen allí?
Son mercados con alto potencial y dinámicas propias. Colombia avanza con un ecosistema cada vez más competitivo, con nuevos adquirentes y mayor protagonismo de fintechs, mientras que Perú muestra una fuerte aceleración en pagos digitales, aunque aún con oportunidades en la expansión de la aceptación en pequeños comercios. En ambos casos, la necesidad es clara: soluciones que permitan escalar rápido, adaptarse a regulaciones locales y responder a una demanda creciente de experiencias de pago simples y eficientes.
Geopagos fue pionera primero en mPOS y después en omnicanalidad. ¿Este paso hacia el procesamiento adquirente es la evolución natural de ese recorrido?
Totalmente. Fuimos ampliando nuestra propuesta a medida que el mercado lo demandaba: primero la aceptación presencial, luego el mundo online y ahora el procesamiento adquirente. Es una evolución lógica que responde a lo que necesitan hoy bancos, adquirentes y fintechs: operar con una infraestructura unificada, flexible y preparada para el crecimiento.
A mediano y largo plazo, en un negocio donde eficiencia y time-to-market son cada vez más decisivos, ¿cómo imaginás el futuro de la industria?
El diferencial estará en la infraestructura. La IA potenciará los pagos, pero sin una base sólida de adquirencia no hay escala posible. La aceptación de pagos ya es un negocio estratégico y quienes inviertan en construir capacidades propias van a tener una ventaja clara en el mediano y largo plazo. En un contexto de creciente competencia, eficiencia y time-to-market serán determinantes.
