El nuevo club privado, y el más exclusivo de Madrid, que cuenta con carta italiana firmada por un equipo gastronómico ex-Cipriani y una selección exclusiva de Caviar Kaspia, refuerza el protagonismo de la ciudad como capital europea del lujo.

En plena milla de oro de Madrid acaba de abrir sus puertas Vega Members Club, un espacio de casi 1.000 metros cuadrados que ya se ha transformado en el epicentro social de la élite local e internacional de la capital española, con una premisa poco habitual en el segmento del lujo: ser más riguroso con su acceso, que cuánto cobra por darlo.

El club aplica un proceso de admisión deliberadamente exigente, en el que cada candidatura se evalúa de forma individual para garantizar una comunidad donde lo relevante no sea la cantidad de socios, sino la afinidad y el valor que cada uno aporta al conjunto. Una vez superado ese filtro, las membresías resultan sorprendentemente accesibles para el nivel de la experiencia ofrecida, porque, según explican desde Vega, el fee no debe ser una barrera una vez acreditada la pertenencia.

En este sentido, la composición de su comunidad refleja, además, un equilibrio calculado entre el público madrileño y la creciente colonia internacional que reside o transita por la capital, y que encuentra en Vega un punto de conexión con la vida social y cultural de la ciudad.

En su interior, conviven tres conceptos gastronómicos: una propuesta basada en producto y mercado, una carta italiana firmada por el equipo de Cipriani y una selección exclusiva de Caviar Kaspia —el icónico templo del caviar parisino—, disponible en Madrid únicamente dentro del club gracias a un acuerdo cerrado entre ambas partes.

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La oferta se completa con tres salas de reuniones, una de conferencias que se transforma en escenario para eventos privados, una agenda cultural propia y cuatro barras de coctelería que marcan el ritmo de un espacio concebido para mutar a lo largo del día, cuando el foco recae en los negocios y la programación cultural; mientras que por la noche, gastronomía, encuentro social y celebración, toman el protagonismo y han convertido al espacio en el nuevo punto de reunión de la élite madrileña.

En cuanto a su concepción arquitectónica, vale decir que Lázaro Rosa-Violán ha diseñado un sitio inspirado en las casas neoyorquinas de los años cincuenta, cuidando hasta el más mínimo detalle, al igual que la estricta política de privacidad que prohíbe las fotografías en el interior, decisión orientada a proteger a sus miembros y a preservar la exclusividad de la experiencia.

Es preciso agregar que detrás de la operación hay un equipo que refuerza la ambición de la iniciativa: Rocío Yagüe, como head sommelier y una de las profesionales más reconocidas del mundo del vino en España, además de Juan Antonio Medina, como executive chef, con más de 30 años de trayectoria y una estrella Michelin en su palmarés, y David Rodríguez, responsable de la propuesta gastronómica, pero no solo de Vega, sino de Casa Salesas, otro de los lugares del grupo propietario. 

Este artículo fue publicado originalmente en Forbes México

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