El estudio colombiano Tarq debutó en Casa Decor Madrid 2026 con Dos Latitudes, una propuesta que convierte la herencia material de América Latina en lenguaje arquitectónico contemporáneo.
Casa Decor, la cita anual con las nuevas tendencias decorativas, se ha instalado en la casa palacio del marqués de los Vélez y conde de Niebla, un edificio construido entre 1892 y 1895 por el arquitecto Enrique Sánchez y Rodríguez en pleno centro de Madrid (España).
Hatas el próximo el 24 de mayo, el inmueble, situado a metros del Museo del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza, en el histórico Barrio de las Letras donde vivieron Cervantes, Lope de Vega y Quevedo, alberga las propuestas de 237 empresas, estudios y artistas distribuidos en 47 espacios expositivos, con una repercusión mediática estimada en 11,4 millones de euros. Entre ellos, por primera vez, hay una voz colombiana.
Su exterior no llama especialmente la atención, pero una vez dentro, la escalera abierta al vestíbulo, con su caja semicircular muy marcada y el techo coronado por una gran vidriera con el escudo familiar y una bóveda con lucernario, anuncia que la magia está a punto de producirse. Los espacios que se suceden coinciden en el uso de tonos tierra, gris claro y pardo o cobre (tonos que llaman a la calma) y apuestan por paredes texturizadas que huyen de los acabados lisos. Es el caso de Inmaculada Recio, que combina cocina y sala de estar luciendo una magnífica pared en lino bordado que ella misma describe a EFE como “una joya”.
En esa misma línea de espacios abiertos trabaja Beatriz Tejada, que defiende este tipo de interiores como un reflejo de una nueva manera de entender la vida. “Cada vez más se realiza este tipo de espacios”, comenta a EFE. “Tiene que ver con el concepto de vida. Es una manera de ampliar la casa, las reformas van así enfocadas”.
El debut colombiano

De Colombia ha llegado “sin tenerlo como objetivo” Eduardo Torrente, fundador de TARQ Studio, el estudio de arquitectura e interiorismo con sedes en Bogotá, Santa Marta y Miami que se convierte en el primer estudio colombiano en participar en Casa Decor.
Torrente precisó a EFE que su propuesta, Dos Latitudes, nació con el fin de unir Latinoamérica con Europa, aunque el resultado va más allá de una integración estética: es un tercer lugar donde ninguna de las dos tradiciones domina y ambas se transforman.
“En TARQ Studio trabajamos desde la convicción de que los espacios pueden ser narrativos: lugares donde la materia, el arte y la memoria construyen significado más allá de lo decorativo”, explica Torrente. “Dos Latitudes es quizás el proyecto que mejor representa esa filosofía hasta ahora”.
El resultado es un entorno sombrío, introspectivo y profundo concebido para recibir y conversar, que articula zonas de intimidad y un bar doméstico como eje social. Un manifiesto material donde cada objeto es, en palabras del propio estudio, “un archivo vivo”: no se trata de traer piezas correctas a un escenario europeo, sino de traer origen.
Cada elemento del espacio tiene una procedencia deliberada. La mesa está elaborada en werregue, la cestería única del pueblo Wounaan del Chocó, tradicionalmente utilizada para conservar alimentos y aquí trasladada al ambiente doméstico. El tapete está tejido en fique entrelazado con hilos metálicos. Una atarraya —red tradicional de pesca propia de comunidades ribereñas y costeras del Caribe y el Pacífico colombiano— fue resignificada como elemento arquitectónico delimitador de espacios. Los paneles curvos de fórmica metálica evocan el océano Atlántico como territorio intermedio entre las dos latitudes, y la madera del mobiliario es rescatada de ríos colombianos.
La sostenibilidad se entiende aquí, en palabras de Torrente a EFE, “más social que ambiental”: como una práctica que reconoce manos, comunidades, tiempo y dignidad detrás de cada objeto. El arte aparece como extensión de la arquitectura: obras de artistas mexicanos y colombianos —entre ellas una escultura de Rafa Abdón— se integran al espacio no como adición sino como parte de un mismo lenguaje, donde arte, objeto y arquitectura se construyen desde el mismo origen.
Torrente, arquitecto graduado de la Universidad de los Andes y oriundo de Santa Marta, creció en múltiples ciudades del mundo y lleva esa biografía itinerante como combustible creativo.
“El diseño y la arquitectura no son para mí una elección profesional tardía: son el lenguaje en el que crecí”, afirma. “Desde niño pintaba constantemente, exploraba cómo la forma y el color podían decir cosas que las palabras no alcanzaban”.
Esa sensibilidad define también su lectura del Barrio de las Letras como sede del evento: un barrio con memoria acumulada, con una textura que no se construye sino que se acumula, y que conecta directamente con la manera en que el estudio aborda cada proyecto: partiendo de lo que ya existe para construir algo completamente nuevo.
En las demás plantas de la casa palacio conviven propuestas igualmente ambiciosas. El equipo tailandés de Trimode Studio presenta por primera vez una propuesta de interiorismo de su país bajo el lema Tailandia y el sol más cálido, con piezas importadas directamente desde Bangkok que reflejan su filosofía minimalista. El equipo de Rebuelta Domecq imagina Orbita e Materia, una habitación de hotel amueblada con firmas italianas donde la Luna y su simbología funcionan como protagonistas absolutas. Y el interiorista Raúl Martins da forma al restaurante instalado en la capilla del edificio, donde elementos platerescos y góticos conviven con detalles modernistas.
Antes de que el palacio sea reconvertido en el hotel de lujo Sir Agustín (por sus copropietarios Sircle Collection y Take Point), y ante cerca de 47.000 visitantes y más de 800 periodistas acreditados, la participación de Tarq Studio introduce en el circuito internacional del diseño una mirada que hasta ahora no había tenido lugar en ese escenario: la de una generación de diseñadores colombianos que llega a proponer un lenguaje propio.
*Con información de EFE
