El fundador del Grupo Aval afirmó que la región, que abarca 53 millones de hectáreas y equivale al 46% del territorio nacional, podría multiplicar la frontera agrícola del país y atender la creciente demanda energética global.
El empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo, fundador del Grupo Aval, llamó a los candidatos presidenciales y a los congresistas electos a incluir en sus programas de gobierno compromisos concretos, financiados y con plazos definidos para el desarrollo de la altillanura colombiana, ubicada en la Orinoquía, una región de aproximadamente 25.5 millones de hectáreas que abarca los departamentos del Meta, Casanare, Arauca y Vichada y representa cerca del 22% del territorio nacional.
“Es la hora de que los candidatos, los partidos y los futuros legisladores incluyan en sus programas de gobierno un compromiso claro, financiado y con plazos definidos, para el desarrollo integral de nuestra altillanura. No es demagogia. Yo lo llamaría ingeniería de Estado”, dijo Sarmiento durante la inauguración de la Cátedra Luis Carlos Sarmiento Angulo en la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, institución de la que es cofundador y benefactor desde 1972.
El banquero, cuya fortuna estima Forbes en US$10.100 millones, sostuvo que Colombia podría ampliar significativamente su frontera agrícola desde los cerca de seis millones de hectáreas que cultiva actualmente mediante proyectos de gran escala, infraestructura y planeación de largo plazo.
Destacó oportunidades en agroindustria, corredores logísticos, generación energética y biocombustibles.
“No he encontrado resonancia para desarrollar la altillanura pues la práctica política busca beneficiar al gobierno de turno”, mencionó.
En materia energética, Sarmiento advirtió que el país necesitará nuevas fuentes de abastecimiento ante el crecimiento de la demanda global impulsado por la inteligencia artificial y la electrificación de industrias y transporte. “La Altillanura ofrece una respuesta doble frente a este reto”, dijo, al mencionar tanto el potencial para biocombustibles como posibles desarrollos de gas y petróleo.
El empresario alertó sobre el aumento de la extorsión, los secuestros, los homicidios y los cultivos ilegales en zonas de la altillanura, fenómenos que calificó como “un obstáculo mayúsculo para cualquier proyecto serio agrícola o de infraestructura”.
“La seguridad es muy importante para la inversión y para el desarrollo social del país”, añadió.
Sarmiento también pidió revisar los marcos regulatorios e incentivos para viabilizar inversiones de gran escala en la región.
“Con las reglas actuales del país no es posible desarrollar inversiones a la escala que se observan en Estados Unidos, Brasil, Argentina o el Sudeste Asiático”, señaló.
Sobre la conectividad del centro del país con el oriente colombiano, el empresario insistió en la necesidad de completar la doble calzada Bogotá–Villavicencio, una obra que asumió como concesionario.
“Aún falta construir el tercio inicial entre Bogotá y El Tablón”, comentó. Agregó que la antigua calzada, a cargo del Instituto Nacional de Vías (Invías), presenta puntos críticos que requieren decisiones del Gobierno.
La altillanura registra una densidad poblacional de aproximadamente 12 personas por kilómetro cuadrado, una de las más bajas del país.
Durante el evento, la rectora de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, Myriam Astrid Angarita Gómez, señaló que más de 22.000 jóvenes de distintas regiones del país se han formado en la institución.
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