Jaime Restrepo, de Rotorr-Motor de Innovación, explica cómo las pymes colombianas pueden crecer usando el conocimiento académico como ventaja competitiva.

Según Confecámaras, las micro, pequeñas y medianas empresas generan cerca del 80% del empleo formal del país. Sin embargo, la gran mayoría opera de forma aislada del conocimiento académico, sin metodologías de innovación y sin acceso a las herramientas que podrían multiplicar sus resultados. Esa desconexión tiene nombre, tiene historia y, según Jaime Alonso Restrepo Carmona, también tiene solución.

Restrepo es el director ejecutivo de Rotorr-Motor de Innovación, una iniciativa descentralizada y sin ánimo de lucro nacida como spin-off de la Universidad Nacional de Colombia hace apenas 30 meses. En ese tiempo, la organización ha gestionado cerca de 500.000 millones de pesos en proyectos, pasando de microempresa a mediana empresa en sus primeros seis meses de operación. Su apuesta es tan concreta como ambiciosa, llevar el conocimiento de los laboratorios universitarios al territorio productivo del país, con metodologías simples, replicables y accesibles para cualquier mipyme.

Durante el panel del Foro Forbes Pequeñas Gigantes 2026, Restrepo explicó que la universidad ha evolucionado históricamente a través de tres ejes misionales: docencia, investigación y extensión. Este último, el más reciente y el menos conocido, es precisamente el que abre la puerta a la colaboración con el sector real. “A través de actividades de innovación, de emprendimiento y de transferencia de conocimiento, podemos tomar el conocimiento, encontrar un problema y efectivamente generar riqueza”, comentó Restrepo.

El problema, señaló, no es técnico. Es cultural. Existe desconfianza mutua, las pymes sienten que la academia es burocrática e inalcanzable; la academia subestima el valor que puede extraer de trabajar con pequeñas empresas. Rotorr existe, precisamente, para romper esa inercia.

De la servilleta al producto mínimo viable

Uno de los aportes más concretos del panel fue la descripción de una ruta de innovación adaptada a empresas sin grandes presupuestos de I+D. Restrepo presentó una versión tropicalizada de la escala TRL de la NASA, que parte de la investigación aplicada y avanza progresivamente hacia el prototipo, el testeo en entornos reales y, finalmente, la escalabilidad.

“Herramientas como el mapa de empatía, el lienzo de oportunidades y el modelo de negocios canvas pueden implementarse desde el inicio, sin inversión significativa, apoyadas hoy en inteligencia artificial que permite simular escenarios, validar hipótesis y anticipar riesgos con prompts simples”, comentó Restrepo.

Rotorr no se quedó en la teoría. Uno de sus casos más ilustrativos es el trabajo con la Contraloría General de la República, donde implementaron un modelo predictivo de contratación estatal que procesa más de 21 millones de contratos y 3.800 billones de pesos en contratación de los últimos diez años. Una tarea que con métodos tradicionales tomaría décadas, hoy se realiza en minutos y genera un mapa de riesgos con scoring por entidad o persona natural.

Además, la estrategia “Salvando Obras” articuló comunidades, entidades territoriales y sector privado para reactivar proyectos paralizados, logrando su terminación en tiempo récord. “Todos ganamos: creamos empleo, generamos ingresos, pagamos impuestos”, comentó Restrepo.

Reindustrializar desde abajo

El panel también abordó el debate sobre reindustrialización, un concepto que el Gobierno nacional ha respaldado con inversiones proyectadas de cerca de 8 billones de pesos. Restrepo trazó un paralelo histórico revelador, la industrialización colombiana de principios del siglo XX también nació de la alianza entre academia, empresa y Estado, impulsada por la Escuela de Minas y figuras como Pedro Nel Ospina. Cien años después, el reto es el mismo pero el contexto es distinto, ya no se trata de traer industria de chimenea, sino de construir una economía basada en el conocimiento, desde las mipymes, desde los territorios, sin necesitar estar en Bogotá, Medellín o Cali.

“El mejor profeta es el pasado. ¿Cómo sistematizamos esas lecciones, dejamos el miedo, nos unimos y empezamos a crear modelos?”, planteó Restrepo al cierre del panel.

Rotorr opera hoy en zonas como Catatumbo, Putumayo y el Bajo Cauca, con el 96% de su equipo trabajando desde sus casas. La organización está cerrando una alianza estratégica con Acopi y hace un llamado a otras universidades del país para sumarse a un modelo que, según Restrepo, no inventa la rueda, simplemente la pone a rodar.

Agradecimiento especial a Hotel NH Collection Andino Royal por facilitar el espacio para la grabación de este Foro.