En solo 12 años los hermanos Andrés y Rubén lograron construir una empresa que factura más de $20.000 millones. Su portafolio incluye tecnología para el cabello hecha en Colombia y productos para el cuidado capilar.

Los hermanos Andrés y Rubén Betancur estaban lejos de imaginar que lo que nació hace 12 años como una idea de negocio en el popular sector comercial de ‘el hueco’ en Medellín, terminaría convirtiéndose en una empresa que fabrica electrodomésticos para el cuidado del cabello y mucho menos que un correo electrónico sería el punto de partida para la alianza de su marca con Disney.

Empezaron importando productos de belleza y tecnología con un capital inicial de 4 millones de pesos, hasta que dieron el salto hacia la fabricación de los mismos con tecnología 100% colombiana. El resultado: hoy tienen presencia en 29 departamentos del país y expansión internacional en Ecuador. En 2025 alcanzaron ventas por $24.551 millones y un crecimiento del 16,6% frente al año anterior.

Ese crecimiento, explican, se debió principalmente a la expansión de su red comercial y el desempeño del canal retail. Durante ese año, Cosmos comercializó más de 700.000 unidades, destacando categorías como herramientas eléctricas, especialmente secadores de cabello, que representaron el 18,51% de su portafolio.

Varios hitos han marcado la historia de su marca. El primero de ellos llegó con el éxito de su secador Pollux, famoso por su cable de cuatro metros, que les dio un primer vistazo hacia el camino que querían seguir: uniendo tecnología de calidad con precios más competitivos. Hoy su portafolio incluye desde planchas y multi-stylers hasta máquinas de afeitar.

Otro gran hito llegó cuando ese correo enviado buscando quedarse con la licencia de Disney en la categoría de productos para el cuidado del cabello fue atendido y finalmente lograron obtenerla. Lanzaron una línea capilar y corporal compuesta por 32 productos especializados que incluye desde secadores y cepillos eléctricos hasta productos de cuidado personal como champús, tratamientos capilares, tónicos y pañitos húmedos, entre otros.

“Lo que inició como un proyecto con cinco productos terminó cautivando al equipo de diseño de Disney”, explica Andrés Betancourt, gerente General de la compañía. “La necesidad de las marcas por diferenciarse ha impulsado una tendencia hacia la creación de rituales con propósito, donde el diseño y la narrativa juegan un papel tan crucial como la fórmula química”, agrega.

Aunque los productos cuentan con el aval de la multinacional estadounidense, los empaques han sido desarrollados por proveedores nacionales.

De cara a este año, la compañía proyecta un crecimiento del 25%, apalancado en la innovación, el desarrollo de productos licenciados y su expansión internacional, con Centroamérica y Venezuela como mercados prioritarios.

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