La gerente de Innovación de Compensar explica por qué innovar hoy implica desarrollar una capacidad organizacional colectiva, centrada en el usuario y basada en el uso estratégico de los recursos.
En un escenario global donde la innovación define la competitividad, las diferencias entre economías avanzadas y emergentes siguen ampliándose. Mientras los países de la OCDE destinan en promedio el 2,7% de su PIB a investigación y desarrollo, Colombia invierte apenas el 0,3%. La brecha no solo es evidente: condiciona la forma en que las organizaciones deben abordar la innovación.
En este contexto, la pregunta ya no es si es posible innovar con recursos limitados, sino cómo hacerlo de manera efectiva. Para Luisa Salazar, gerente de Innovación de Compensar, el punto de partida es replantear una premisa extendida: innovar no es sinónimo de tecnología. Una distinción crítica en entornos donde aún se confunde innovación con digitalización.
En el caso de Compensar, la organización lleva décadas aplicando principios que hoy se agrupan bajo metodologías como el design thinking, incluso antes de su popularización: salir al terreno, escuchar activamente y diseñar a partir de las necesidades reales de las personas. Ese enfoque, señala Salazar, se mantiene vigente: “Somos una organización centrada en el usuario. Eso implica diseñar desde la forma en que las personas experimentan su bienestar, no desde lo que creemos que necesitan”.
Cuando la restricción impulsa la innovación

El entendimiento profundo del usuario no solo define qué soluciones desarrollar, sino también cómo construirlas. En ese punto, la innovación frugal —entendida como la creación de soluciones funcionales, sostenibles y de calidad con el mínimo de recursos— deja de ser una respuesta reactiva a la escasez y se convierte en una decisión estratégica.
“El principio es lograr el 80 % del valor con el 20 % de los recursos. Cuando diseñas bajo esa lógica, la creatividad deja de depender del presupuesto y pasa a depender del ingenio. La restricción, bien gestionada, se convierte en un motor de innovación”, explica Luisa Salazar.
Sin embargo, comprender al usuario no garantiza resultados. Muchas iniciativas de innovación fracasan precisamente en ese punto: se quedan en metodologías, talleres de ideación o discursos aspiracionales sin impacto tangible. Para evitarlo, el modelo de Compensar concibe la innovación no como una función aislada, sino como una capacidad organizacional transversal.
“Cultura sin resultados no es cultura”, afirma Salazar, evocando a Peter Drucker. “Hay que alimentarla con feedback, herramientas y métodos. Para nosotros, innovar es un proceso continuo: diseñar, incubar y acelerar de forma cotidiana. Hablamos de una cultura de experimentación, no solo de ideación”.
Innovar en red: la ventaja de conectar capacidades

Compensar figura entre las siete empresas colombianas con mayor interacción con el ecosistema innovador, según el ranking 100 Open Startups, consolidándose como uno de los actores más activos en innovación abierta en el país.
Y es que, para la organización, la colaboración con startups, universidades y aliados estratégicos no es complementaria: es una palanca central para acelerar el desarrollo de soluciones, optimizar recursos y fortalecer su competitividad.
“Anualmente tenemos alrededor de 200 interacciones con startups del ecosistema de innovación en Colombia y cerca del 10 % avanzan a la fase de pilotos activos. Esto nos permite probar, en entornos reales, soluciones orientadas a promover el bienestar y la eficiencia organizacional en áreas como salud, finanzas, recreación y gestión humana”, asegura la vocera de Compensar.
Uno de los ejemplos más ilustrativos de este modelo es su programa Regreso Seguro a Casa, en articulación con Alma Health, que integra tecnología y capacidades existentes para contribuir a la reducción de riesgos en salud para madres y recién nacidos. Asimismo, la colaboración con MOVii y Bre-B, que convirtió a la entidad en la primera caja de compensación del país en integrarse a este sistema de transferencias inmediatas, 24/7 y sin intermediarios, a través de su App Billetera Móvil.
“Lo que hacemos con las startups es, en muchos casos, innovación por adquisición: incorporamos la velocidad y la agilidad de estos actores a nuestro ecosistema, para responder más rápido a las necesidades del mercado”, añade Salazar.
Este enfoque no solo facilita la adopción de nuevas tecnologías. También permite a la organización ampliar sus capacidades, reducir tiempos de implementación y conectar soluciones ya existentes con problemas concretos.
“A veces las soluciones ya existen. Lo que falta es el puente entre la idea y la ejecución. Eso es, en esencia, innovar, y lo seguiremos haciendo, por eso la invitación es a sumar y a construir cada vez más entre todos”, concluye Luisa Salazar, gerente de Innovación en Compensar.
