El Dane informó que el IPC mensual fue de 0,78%, impulsado principalmente por alimentos y alojamiento, en medio del debate sobre el rumbo de las tasas de interés y las expectativas de inflación.

La inflación en Colombia volvió a acelerarse en abril y se mantuvo lejos de la meta del Banco de la República, en un escenario que aumenta la presión sobre la política monetaria y profundiza las diferencias dentro de la Junta Directiva del Emisor.

El Dane informó que la inflación anual se ubicó en 5,68% en abril, frente al 5,56% registrado en marzo. La variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 0,78%, mientras que la variación año corrido llegó a 3,87%.

El comportamiento mensual del IPC estuvo explicado principalmente por las divisiones de alimentos y bebidas no alcohólicas y alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles.

La división de alimentos registró una variación mensual de 1,51%, la más alta del mes, impulsada por aumentos en productos como zanahoria, tomate de árbol y papas. También sobresalió la división de muebles y artículos para el hogar, con una variación mensual de 1,06%.

En términos anuales, la mayor variación se presentó en restaurantes y hoteles, con 9,61%, seguida por salud, con 8,21%. Las mayores contribuciones al comportamiento anual del IPC provinieron de comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio, arriendo imputado y transporte urbano.

La publicación del dato de inflación llega además en un momento de fuertes divisiones dentro de la Junta Directiva del Banco de la República sobre el rumbo de la política monetaria.

Las minutas de la más reciente reunión mostraron diferencias entre quienes consideran necesario endurecer más las tasas ante el repunte de la inflación y quienes creen que buena parte de las presiones provienen de choques externos y de oferta, sobre los que las tasas tienen efectos limitados.

Aunque la Junta mantuvo por unanimidad la tasa en 11,25%, algunos codirectores advirtieron sobre el aumento de la inflación básica, el deterioro de las expectativas y riesgos asociados al déficit fiscal, los incrementos salariales y factores externos como el fenómeno de El Niño y las tensiones geopolíticas.

Otros miembros, incluido el ministro de Hacienda, defendieron una postura más flexible y alertaron sobre el impacto de tasas altas sobre el crecimiento económico, el crédito y el sector exportador.