Silvia Tcherassi ha marcado un antes y después en la industria de la moda latinoamericana. Su visión creativa complementada con una arrolladora actitud empresarial le permitieron consolidar una marca referente en Colombia y el mundo.

Silvia Tcherassi posa con elegancia ante la cámara, cuidando cada detalle de su vestuario, demostrando la experiencia que le han dado décadas de trabajo en las pasarelas más prestigiosas de la moda en el mundo. La diseñadora y empresaria barranquillera ha hecho de su nombre una marca reconocida globalmente y admirada por los talentos emergentes.

Desde su primera edición en 2020, Tcherassi ha sido destacada entre las mujeres poderosas de Forbes Colombia por la evolución y expansión constante de su marca, que ya suma 10 tiendas físicas en 5 países: Estados Unidos, Colombia, España, Italia y República Dominicana. Y se ha ampliado a otras industrias como Tcherassi Hotels, con estándares de lujo.

“El 2025 fue particularmente especial, fui la primera diseñadora internacional invitada al Madrid Fashion Week, donde fui reconocida por mi trayectoria. Aparecí en el listado de The Business of Fashion como una de las 500 personalidades más influyentes en el mundo de la moda. Y celebramos los 10 años de la apertura de la boutique de Madrid y 20 de Cartagena”, resalta Tcherassi para Forbes Colombia.

Por cuatro décadas se ha mantenido fiel a su esencia y ha transmitido la importancia de ese legado a sus hijos, Mauricio y Sofía Espinosa, quienes juegan un papel relevante en la visión actual de la compañía. Dicha proyección la tuvo clara desde el comienzo: “la decisión más importante fue pensar en tener una marca con visión internacional. Entendí que la moda era una industria global y casualmente mis primeras ventas grandes fueron al exterior: a Brasil y Aruba”, recuerda.

La marca se enfoca en moda de lujo femenina: prêt-à-porter de alta gama, resort-wear y novias, con prendas que pueden superar los US$6,500.

Foto: © Diana Rey Melo/Forbes Colombia

Asegura que siempre ha estado enfocada en el largo plazo, por eso sus decisiones “han estado encaminadas a mantener el prestigio y relevancia de nuestra marca y la estabilidad de la empresa”. Se describe a sí misma como una soñadora y optimista, pero con los pies bien puestos sobre la tierra; arriesgada en lo creativo y conservadora en lo financiero.

Su poder está hecho a la medida, y lo aprecia como lo aprendió de su madre Vera: “el poder es para poder”. Y agrega, “quisiera pensar que es la capacidad que se tiene de transformar y de generar cambios positivos”.

Es por esa razón que se ha dedicado a compartir su experiencia con los jóvenes diseñadores, a través de iniciativas como la beca junto al Istituto Marangoni, que va por su segunda edición. “Me reuní con los aspirantes y me pude dar cuenta de que hay talento, pero el talento por sí solo no es suficiente, se requiere preparación, experiencia y, por supuesto, disciplina (…) se requiere más que pasión para convertirlo en una carrera”, dice. Les aconseja encontrar su propio lenguaje para ser más originales y competitivos, que el éxito sea la consecuencia de su trabajo y no un fin en sí mismo.

Para ella, “la búsqueda de una elegancia sin esfuerzo, sin pretensiones y excesos, por la que se identifican mis diseños, es una gran motivación porque cada colección, cada pieza, es una invitación a seguir explorando y descubriendo”.

Tcherassi afirma que sigue trabajando “con la misma emoción, curiosidad y compromiso que el primer día”. Yendo siempre un paso adelante.