Carolina Cortés Castillo no esperó a que la industria de infraestructura digital existiera en Colombia para formar parte de ella. Ayudó a construirla. Hoy, con más de 13 años de experiencia, tres certificaciones internacionales y la dirección de ICREA desde Ciudad de México, su historia es la de una profesional colombiana que fue más lejos que su propio sector.
Hay profesionales que encuentran una industria y entran en ella. Y hay profesionales que llegan antes de que la industria exista y la construyen desde cero. Carolina Cortés Castillo pertenece al segundo grupo. Cuando comenzó a trabajar en el sector de data centers en Colombia, el ecosistema local de infraestructura digital era prácticamente inexistente como comunidad organizada. No había una asociación que reuniera a los actores del sector, no existía un estándar de referencia producido desde Colombia, y la conversación sobre certificaciones internacionales de centros de datos se limitaba a un pequeño grupo de especialistas. Carolina no esperó a que eso cambiara. Ella fue parte del cambio.
Su formación es en Derecho, lo que en el contexto de la industria tecnológica podría parecer un camino indirecto. En la práctica, ha sido exactamente lo contrario. Su perfil jurídico le dio a Carolina la capacidad de leer el sector de centros de datos desde una dimensión que los ingenieros rara vez ocupan: marcos regulatorios, gobernanza institucional, cumplimiento normativo y construcción de organizaciones con legitimidad tanto técnica como legal. Esa combinación —derecho más infraestructura digital— es poco común y valiosa, y explica en gran medida el camino que construyó durante los siguientes 13 años.
Cofundar lo que no existía
Uno de los capítulos más significativos de ese camino es la cofundación de ACOLDC, la Asociación Colombiana de Data Centers. Crear una asociación gremial en un mercado emergente no es un acto administrativo. Es un acto de convicción. Requiere identificar a los actores relevantes, convencerlos de que la organización colectiva genera más valor que la competencia fragmentada, y construir una agenda común en un sector donde los intereses tecnológicos, comerciales y regulatorios rara vez se mueven en la misma dirección. ACOLDC ha asumido un rol dentro del sector de infraestructura digital de Colombia, facilitando el diálogo con entidades gubernamentales, organismos internacionales y empresas que exploran inversiones en centros de datos en el país.
Junto a ese trabajo de construcción institucional, Carolina obtuvo tres certificaciones internacionales que representan la excelencia técnica en la industria global de centros de datos: Certified Computer Room Designer (CCRD), Certified Computer Room Expert (CCRE) y Data Center Operations Manager (DCOM), todas otorgadas por ICREA, la misma organización que hoy lidera. Estas certificaciones no son títulos simbólicos. Surgen de una sólida formación técnica que le permite trabajar de manera transversal, interactuando con ingenieros, operadores, auditores y actores legales o institucionales. En el sector de centros de datos, este tipo de versatilidad es relativamente poco común.
Trece años construyendo una industria en Colombia, tres certificaciones internacionales, la cofundación de ACOLDC y la dirección de ICREA desde México. La historia de Carolina Cortés Castillo es la de una profesional que fue más lejos que su propio sector.
El salto al liderazgo global
En diciembre de 2024, Carolina asumió el cargo de CEO de ICREA, la International Computer Room Experts Association. Fundada en Ciudad de México en 1999, ICREA es un organismo internacional que establece estándares y certifica a especialistas, entornos y productos de infraestructura para tecnología de la información. Reporta operaciones en 26 países, entre 5.000 y 6.000 asociados, y sus certificaciones son reconocidas como estándar de referencia en América Latina y en mercados de Europa y Asia. Que una profesional colombiana lidere hoy esa organización no es un detalle menor. Es el resultado de más de una década de trabajo sostenido, credibilidad construida, certificación y una visión del sector que desde el principio trascendió las fronteras nacionales. Desde Ciudad de México, Carolina dirige una organización cuya influencia se extiende a los mercados de centros de datos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, España, Estados Unidos, Filipinas, Singapur y más de 15 países adicionales. Su agenda como CEO tiene dos prioridades que reflejan exactamente el perfil que ha construido en 13 años: expandir las certificaciones hacia nuevos mercados y perfiles profesionales, y actualizar los estándares de ICREA para que respondan a las realidades técnicas de un sector transformado por la inteligencia artificial, el edge computing y los requisitos de sostenibilidad que los grandes operadores globales están imponiendo a lo largo de sus cadenas de valor.

Por qué esta historia importa en Colombia
Colombia no es un espectador en el boom de data centers de América Latina. Es uno de sus protagonistas. Bogotá consolida su posición como el principal hub de infraestructura digital para el norte de Suramérica, con inversiones de operadores globales que han elegido la capital colombiana como punto de entrada a la región por su conectividad, relativa estabilidad regulatoria y mercado de talento técnico. Medellín, Cali y Barranquilla también registran proyectos de expansión de capacidad que habrían sido inimaginables en esas ciudades hace cinco años. En ese contexto, que una mujer colombiana sea la máxima líder de la organización que define los estándares de calidad y certificación para la industria global no es una coincidencia afortunada. Es el resultado lógico de haber ayudado a construir esa industria antes de que fuera relevante hacerlo.
El ecosistema tecnológico colombiano tiene una necesidad que los rankings y los premios no siempre satisfacen: referentes reales. Profesionales colombianos que hayan construido carreras en sectores técnicos de alta complejidad, que tengan credenciales verificables en mercados internacionales y que demuestren que el talento colombiano no solo puede participar en la economía digital global, sino ayudar a liderarla. Carolina Cortés Castillo es un referente en el sector de infraestructura digital. Su historia no es la de alguien que llegó a un cargo importante. Es la de alguien que construyó el sector, formó a sus pares, fundó la comunidad y luego obtuvo el reconocimiento de la organización más exigente de su industria para liderarla. Ese orden importa. Hay historias que destacan por su singularidad, y otras que reflejan lo que puede ser posible, mostrando cómo una formación sólida, una visión de largo plazo y la disposición a construir algo nuevo pueden trazar el camino de un profesional colombiano hacia roles de liderazgo global en la industria. La historia de Carolina Cortés Castillo es de las que destacan, especialmente cuando Colombia reflexiona sobre su papel en la economía digital del siglo XXI, donde perspectivas como la suya contribuyen a una conversación más amplia.
