En el Foro Forbes Valle del Cauca, EMCALI y STF Group compartieron cómo están transformando sus operaciones con energía renovable, producción local, control de inventarios y decisiones financieras que buscan combinar eficiencia, sostenibilidad e impacto social.

El debate sobre sostenibilidad dejó de girar únicamente alrededor de discursos corporativos y compromisos de largo plazo. En el Foro Forbes Valle del Cauca, Roger Mina, gerente general de EMCALI, y Eduardo Martín, vicepresidente corporativo de STF Group, aterrizaron la conversación en cifras, infraestructura, producción y decisiones empresariales concretas.

El panel “Eficiencia con propósito, empresa, Estado y territorio en la ruta de la innovación” reunió dos visiones distintas, pero conectadas por un mismo desafío. Cómo construir organizaciones sostenibles sin sacrificar competitividad ni capacidad de crecimiento.

Desde el sector público, Roger Mina defendió la idea de que la sostenibilidad no puede limitarse a una tendencia alrededor de la transición energética. Para EMCALI, explicó, el concepto está ligado a resolver problemas estructurales de acceso a servicios básicos en regiones históricamente excluidas.

Uno de los proyectos que presentó fue el programa Hogares Energéticamente Sostenibles, iniciativa con la que EMCALI ya instaló 2.000 soluciones solares individuales en sectores del oriente de Cali como Llano Verde y Potrero Grande. Según Mina, el impacto va más allá de la reducción en consumo energético y termina transformando la economía de familias vulnerables.

Durante el panel relató el caso de Ana Bangero, una mujer desplazada del norte del Cauca que logró desconectarse parcialmente de costos energéticos gracias a paneles solares instalados en su vivienda y hoy incluso genera excedentes que vende a la red eléctrica.

El ejecutivo también expuso la estrategia de expansión energética de EMCALI en el Valle del Cauca. Entre los anuncios destacados mencionó la construcción de la subestación Mulaló para soportar el crecimiento industrial de Yumbo y el desarrollo del parque solar Mulaló, proyecto que tendrá 70 MW de capacidad instalada y que, según explicó, se convertirá en el más grande del departamento cuando entre en operación en 2027.

A esto se suman procesos de modernización en el negocio de acueducto y alcantarillado, donde la compañía está reduciendo el uso de cloro mediante nuevos sistemas químicos y proyectos de autogeneración energética.

Pero el panel también dejó espacio para hablar de las decisiones difíciles detrás de la sostenibilidad financiera. Mina reconoció que EMCALI enfrenta retos estructurales relacionados con renovación de talento, modernización operativa y sostenibilidad económica.

Uno de los puntos que más llamó la atención fue el anuncio de un plan de retiro voluntario para renovar cerca de 400 plazas operativas dentro de la empresa. El objetivo, explicó, es rejuvenecer una planta cuya edad promedio ronda los 55 años y facilitar la incorporación de nuevo talento técnico.

En paralelo, defendió las decisiones tomadas en el negocio de telecomunicaciones de EMCALI, unidad que acumuló pérdidas por 1,1 billones de pesos en la última década. La estrategia incluyó reducción de personal y cierre de servicios considerados inviables financieramente.

“Sin sostenibilidad financiera no hay sostenibilidad social”, fue una de las ideas que atravesó su intervención.

Desde el sector privado, Eduardo Martín llevó la conversación hacia el impacto ambiental de la industria de la moda y el desafío de competir en un mercado dominado por velocidad, sobreproducción y consumo masivo.

El directivo de STF Group citó cifras globales sobre desperdicio textil y alertó sobre el volumen de prendas que nunca llegan a utilizarse. Según explicó, cerca del 40 % de la ropa producida en el mundo termina destruida, almacenada o enviada a vertederos.

Frente a ese escenario, defendió el modelo de producción de STF Group, empresa que mantiene cerca del 70 % de su manufactura en Colombia.

La compañía opera una planta industrial en Cali y, según Martín, apuesta por procesos más eficientes mediante uso de energía solar, aprovechamiento de aguas lluvias y optimización de materiales para reducir desperdicios textiles.

Uno de los mensajes más repetidos durante su participación fue que la sostenibilidad no depende únicamente de fabricar menos, sino de producir mejor y utilizar tecnología para reducir excesos.

En esa estrategia, aseguró, la inteligencia artificial y el análisis de datos se volvieron herramientas fundamentales para anticipar demanda, evitar sobreinventarios y redistribuir productos entre mercados internacionales.

Martín explicó que el reto de las compañías de retail consiste en acertar con precisión qué prendas producir. Incluso reveló que para la industria vender cerca del 77 % de una colección ya es considerado un resultado exitoso.

Más allá de los procesos industriales, el ejecutivo también insistió en la importancia de transformar la cultura organizacional y escuchar a las nuevas generaciones dentro de las empresas.

Hacia el cierre del panel, ambos ejecutivos coincidieron en que la sostenibilidad empresarial requiere cambiar la forma en que se evalúan los proyectos y medir impactos que tradicionalmente quedaban fuera de los estados financieros.

Para Roger Mina, el desafío está en darle valor económico a variables sociales y ambientales que históricamente no entraban en la ecuación empresarial. Para Eduardo Martín, el punto de partida pasa por construir culturas corporativas más conscientes y conectar eficiencia con decisiones operativas inteligentes.