Vanessa Hatty y José Manuel Suso expusieron en el Foro Forbes Valle del Cauca cómo dos empresas con décadas de historia en la región están convirtiendo la sostenibilidad en ventaja competitiva y en cultura organizacional real.
El Valle del Cauca lidera el pilar de sostenibilidad ambiental del Índice Departamental de Competitividad con un puntaje de 6,78 sobre 10. No es un dato menor, es el primero del país en ese indicador. Y fue el punto de partida de este panel del Foro Forbes Valle del Cauca, una conversación que demostró que la agenda verde en esta región no es aspiracional. Ya es operativa.
Vanessa Hatty, directora de Asuntos Corporativos de Smurfit Westrock, y José Manuel Suso Domínguez, CEO de Arrocera La Esmeralda Arroz Blanquita, compartieron escenario para hablar de algo que pocas empresas pueden afirmar con datos propios, que la sostenibilidad no vive en un área, sino en cada decisión del negocio.
El Foro Económico Mundial estima que menos del 10 % de los ejecutivos globales considera que su empresa tiene la cultura interna necesaria para cumplir sus compromisos ESG. La brecha, dijeron ambos panelistas, no está en la estrategia. Está en las personas que deben ejecutarla.
Hatty fue directa. “La sostenibilidad son los lentes con los que vemos el mundo, con los que operamos, con los que nos conectamos con las comunidades”. Para Smurfit Westrock, eso implica un modelo integrado y circular que no empieza en el reciclaje, aunque la empresa recupera más de 200.000 toneladas de papel y cartón al año en Colombia, sino desde la concepción misma del empaque.
Suso, por su parte, contó que Arroz Blanquita arrancó este camino en 1990, cuando la apertura económica puso a las empresas agrícolas frente a una disyuntiva. En lugar de competir por precio, buscaron al CIAT y le preguntaron si era posible subir producción bajando costos. La respuesta fue sí, y de ahí nació lo que hoy llaman la Universidad del Arroz, un programa de formación para más de 780 agricultores enfocado en reducir agrotóxicos y reemplazar insecticidas con biológicos y botánicos. “Cuando uno empieza a darse cuenta de que tienes mejores cultivos, más productivos, con menos problemas de plagas y además llegan las aves, todo eso te motiva”, explicó Suso.
Uno de los datos más contundente del panel llegó cuando Hatty habló de la caldera de biomasa que Smurfit Westrock construye en Yumbo, una inversión de US$115,5 millones, la más grande que la compañía ha realizado en Colombia. Cuando entre en operación, el 80 % de la energía de su planta de papel provendrá de fuentes renovables y las emisiones se reducirán hasta en un 66 %. Eso equivale a retirar todo el parque automotor, autos y motos, de Yumbo durante un año completo.
“Esto surge de la lógica de la proactividad. Llevamos seis o siete años en este proyecto. No es un costo. Es una inversión que se traduce en preferencia, en legitimidad, en eficiencia”, aclaró Hatty.
El argumento de fondo es que ser sostenible hoy pasa por reducir riesgos, generar eficiencias y atraer talento joven. “Las nuevas generaciones prefieren marcas que estén comprometidas con esta visión”, agregó la directora.
Por su parte, Arroz Blanquita lleva 76 años en el mercado. En ese tiempo redujo su consumo de agua de 24.000 a 7.000 metros cúbicos por cosecha, alcanzó carbono neutro y se convirtió en la única empresa autorizada por Agrosavia en efecto de bajo carbono. La huella de carbono del arroz bajó un 70 %.
Lo que más destacó Suso no fue ninguna de esas cifras. Fue la composición de los productores con quienes trabajan, comunidades indígenas, afrocolombianas y personas desmovilizadas del paramilitarismo y la guerrilla produciendo juntas, en las mismas condiciones, el primer arroz orgánico de Latinoamérica. “Cuando uno comparte valor y tiene muy claro el objetivo, todo el mundo se alinea”.
Antes de cerrar, el moderador pidió un consejo para las empresas que quieren subirse en serio a la agenda verde. Hatty fue concisa, primero, que el liderazgo se ponga las botas y lo asuma directamente; segundo, que elijan tres prioridades medibles; tercero, que hagan seguimiento, porque lo que no se mide no existe.
Suso sumó una ruta, evaluarse como Empresa B, un movimiento internacional de triple impacto que orienta a las organizaciones hacia los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. “La metodología te lleva de la mano”, dijo.
El Valle del Cauca ya tiene el 90 % de su electricidad generada con fuentes renovables. Ya alberga empresas que llevan décadas tomando decisiones que el mundo apenas empieza a exigir. La agenda verde del país no espera a que las empresas se preparen. Ya empezó, y el Valle lleva ventaja.
