El órgano de control alertó sobre el aumento de pasivos, el desplome patrimonial y la falta de estados financieros certificados en la Nueva EPS, la mayor aseguradora del país.

La Contraloría General de la República advirtió que las intervenciones forzosas administrativas adelantadas por la Superintendencia Nacional de Salud (SNS) sobre ocho Entidades Promotoras de Salud (EPS) no han logrado estabilizar a las aseguradoras y, por el contrario, evidencian un deterioro financiero sostenido que amenaza la continuidad en la prestación del servicio.

El pronunciamiento, emitido el lunes por el contralor Carlos Hernán Rodríguez Becerra en ejercicio del control concomitante y preventivo, se concentra en Nueva EPS, Coosalud, Famisanar, Capresoca, Savia Salud, Asmet Salud, Emssanar y SOS, que en conjunto agrupan a cerca de 23 millones de afiliados.

“La persistencia de estos resultados confirma la ineficacia de las medidas de intervención. Existe una amenaza real sobre la continuidad del servicio y la sostenibilidad financiera de todo el sistema de salud”, expresó Rodríguez Becerra.

La aseguradora más grande del país, Nueva EPS, con 11,6 millones de afiliados, no cuenta con estados financieros certificados ni dictaminados para 2024 ni 2025, lo que impide validar la veracidad de su información contable, según el ente de control. La Dirección de Información, Análisis y Reacción Inmediata de la Contraloría identificó además un faltante de $4,9 billones en el registro de reservas técnicas y $13,6 billones en anticipos pendientes de legalizar. La entidad ha tenido tres interventores en los dos años que lleva bajo control de la SNS.

Los indicadores financieros muestran un deterioro acelerado en varias de las aseguradoras intervenidas. Coosalud incrementó sus pasivos de $1,88 billones en octubre de 2024 a $6,34 billones en 2025, de acuerdo con el auto reporte cargado a la SNS.

Famisanar pasó de un patrimonio negativo de $2,1 billones al inicio de la intervención a $3,3 billones negativos a finales de 2025, mientras su indicador de endeudamiento se deterioró de un estado aceptable de 1,00 a una condición crítica de 4,08 a diciembre de 2025. Los rangos de referencia establecen como crítico cualquier valor superior a 1,0. Savia Salud, por su parte, disparó su nivel de endeudamiento de 4,41 a 11,73, un incremento del 166%. La Contraloría también identificó indicadores de solvencia críticos en Coosalud, con patrimonios en cifras negativas millonarias.

Las Peticiones, Quejas y Reclamos (PQR) del sistema alcanzaron 2.061.661 casos en 2025, un aumento del 27,4% frente al año anterior. Nueva EPS concentró el mayor número con 518.211 casos, seguida por Salud Total con 276.010 y Sanitas con 265.896. Los principales motivos fueron la negación en la entrega de medicamentos y la falta de oportunidad en la asignación de citas médicas. Ninguna de las ocho EPS intervenidas alcanzó el 100% en el cumplimiento de fallos de tutela y Emssanar registró el nivel más bajo, con apenas 4,48% de acatamiento.

El contralor delegado para Salud, Julián Niño, señaló que “el deterioro financiero ha sido franco” y que “obviamente está afectando el acceso de calidad al servicio de salud”.

En declaraciones a Noticias Caracol, agregó que la falta de medicamentos para enfermedades comunes como hipertensión arterial y diabetes “termina llevando a los pacientes a los servicios de urgencias, donde ya estamos viendo un colapso”.

La Contraloría convocará la próxima semana a la SNS y a las EPS intervenidas a una mesa de trabajo para presentar los principales hallazgos de la advertencia y hacer seguimiento a las medidas correctivas. El órgano de control instó a la Superintendencia a justificar técnicamente la discrecionalidad en las intervenciones para evitar que “el daño patrimonial y social siga extendiéndose”.

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