Un informe del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana documenta una pérdida acumulada de más de 920.000 alumnos desde 2015, una contracción cercana al 9% que excede ampliamente la caída demográfica y concentra señales críticas en preescolar, secundaria y media.
La matrícula en educación básica y media de Colombia se redujo a 9.318.417 estudiantes en 2025, su nivel más bajo desde la década del 2000, en una contracción que ya no puede atribuirse principalmente a la caída de los nacimientos, según el Informe No. 134 del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, con base en microdatos del Sistema Integrado de Matrícula (SIMAT) del Ministerio de Educación Nacional.
Desde 2015, el sistema perdió más de 920.000 estudiantes, una contracción acumulada cercana al 9%. Solo entre 2023 y 2024 la matrícula cayó en 256.994 alumnos.
En contraste, la población de 0 a 5 años se redujo apenas en 53.039 personas durante el mismo período, lo que evidencia que la transición demográfica explica solo una fracción del fenómeno.
La caída está concentrada en el sector oficial, que pasó de 7.983.383 a 7.238.119 estudiantes entre 2015 y 2025, una pérdida de 745.264 alumnos que concentra cerca del 81% de la contracción total del período.
El sector privado, que se había mostrado relativamente resiliente y con una ligera recuperación entre 2021 y 2023, aceleró su descenso en el último tramo. Entre 2024 y 2025 perdió más de 99.000 estudiantes, equivalentes al 56% de toda su contracción de la década. Su matrícula cerró 2025 en 2.080.298 alumnos, frente a 2.255.762 una década atrás.
El análisis por niveles muestra dinámicas diferenciadas. En preescolar (prejardín, jardín y transición), la matrícula pasó de 952.652 a 892.334 estudiantes entre 2015 y 2024, una caída del 6,3% concentrada de manera desproporcionada en el sector privado, que absorbió cerca del 70% de la pérdida. La tasa de cobertura bruta cayó de 41,3% en 2018 a 38,8% en 2024, con un mínimo de 36% en 2021. En primaria, la matrícula se redujo de 4.479.218 a 4.017.014 estudiantes en el mismo período, una contracción del 10,3% que aún convive con tasas de cobertura cercanas al 100%, lo que sugiere un proceso de convergencia entre matrícula y población más que un colapso de acceso.
La secundaria (sexto a noveno grado) emerge como uno de los puntos más críticos. Entre 2018 y 2024, la matrícula cayó 7,5% mientras la población de 11 a 14 años se redujo apenas 2,5%, lo que llevó la tasa de cobertura de niveles cercanos al 102% en 2019 al 96% en 2024. La contracción se aceleró desde 2022 y golpeó con más fuerza al sector oficial, que perdió 190.536 estudiantes entre 2019 y 2024.
En educación media (décimo y once), el comportamiento fue distinto durante la mayor parte de la década: la matrícula creció de 1.348.806 estudiantes en 2015 a un máximo de 1.468.989 en 2023, antes de caer abruptamente a 1.431.862 en 2024, una pérdida de 37.127 alumnos en un solo año. La tasa de cobertura, que había alcanzado un máximo de 84% en 2023, retrocedió a 83% en 2024, una señal especialmente preocupante porque la población de 15 a 16 años se ha mantenido prácticamente estable desde 2018, con variaciones inferiores al 1,2%.
“Este comportamiento evidencia que un número creciente de estudiantes está quedando por fuera del sistema educativo, lo que va más allá de un ajuste demográfico y refleja una pérdida activa de estudiantes, lo que pone en evidencia importantes retos en términos de acceso y permanencia”, afirmó Omar Garzón, investigador del LEE.
El análisis territorial muestra brechas marcadas. En Bogotá, la cobertura en preescolar pasó de niveles cercanos al 90% en 2015 a alrededor del 71% en 2024, mientras Valle del Cauca redujo su cobertura en primaria del 104% al 86% en el mismo período. En el otro extremo, departamentos de alta dispersión geográfica como Vaupés, Vichada y Guainía mantienen rezagos estructurales severos, con tasas de cobertura sistemáticamente por debajo del 50% en educación media. Vichada apenas alcanza el 55% de cobertura en secundaria y 29% en media en 2024.
“La matrícula escolar en Colombia continúa en descenso y plantea retos más allá de la dinámica demográfica. Comprender estas tendencias resulta clave para orientar el diseño de políticas públicas que permitan fortalecer el sistema educativo y garantizar el derecho a la educación de niños, niñas y jóvenes en Colombia”, sostuvo Gloria Bernal, directora del LEE.
El informe señala que entre los factores que podrían explicar la brecha entre la dinámica poblacional y la pérdida de matrícula figuran las condiciones de financiamiento del sector oficial, la pertinencia percibida de la oferta, la transición compleja hacia la educación media, la presión económica sobre los hogares y, en el caso de los territorios rurales, el cierre o fusión de sedes educativas y las dificultades de transporte escolar. Los investigadores también apuntan al posible crecimiento del homeschooling como un factor emergente cuya magnitud no es posible cuantificar con precisión, dado que no está reconocido como modalidad formal en Colombia ni queda registrado en SIMAT.
Los datos preliminares de 2025 fueron entregados por el Ministerio de Educación mediante el radicado 2026-EE-094521.
Siga las historias de economía y negocios en Forbes Colombia
