UniSabana Xperience es la apuesta institucional de la Universidad de La Sabana que reinventa los currículos para formar profesionales que ya no esperan al mercado laboral para entender cómo funciona el mundo real.
Según el Foro Económico Mundial, entre el 30 % y el 50 % de las tareas cognitivas podrían automatizarse en la próxima década. El dato no es nuevo, pero sí lo que revela sobre la educación superior: el modelo tradicional de enseñanza sigue produciendo profesionales para una economía que ya mutó. La Universidad de La Sabana decidió hacerse la pregunta sobre la educación superior que necesita el país, antes de que otros se la hicieran a ella. La respuesta fue UniSabana Xperience, un rediseño profundo del modelo académico que no empieza en el aula, sino en la escucha estratégica de quienes contratan a sus graduados.
“No es qué enseño, sino qué experiencias pueden garantizar un aprendizaje real”, afirma Javier Bermúdez, vicerrector de Procesos Académicos y Estudiantes de la institución. La distinción no es semántica, sino que es el eje sobre el que gira el modelo.
UniSabana Xperience surge de una transformación institucional profunda, conectada con el mundo pero fiel a su identidad. La Universidad analizó referentes internacionales que han roto esquemas, como la Arizona State University, considerada líder mundial en innovación educativa, Minerva University y otros modelos que ya operan con lógicas radicalmente distintas a las del campus tradicional. Lo que encontraron en todos ellos fue una constante: el enfoque en el desarrollo de competencias por encima del contenido, ambientes diseñados para el aprendizaje activo y una relación fluida con el entorno productivo.

Sin embargo, la Universidad de La Sabana no importó ningún modelo. Tomó lo que validaba sus propias convicciones y construyó sobre eso. “Salir y ver cómo lo hacen otros es muy poderoso para cualquier tipo de organización”, dice Bermúdez. El proceso también incluyó grupos focales con estudiantes, aspirantes, familias y empleadores, actores que permiten validar qué tan relevante es la formación frente a los desafíos reales del entorno. De allí emergieron cuatro rasgos que hoy definen UniSabana Xperience.
El primero es la actitud humanizadora, el ancla que evita que el modelo se convierta en una fábrica de habilidades técnicas sin criterio. La Universidad, con 46 años de trayectoria y un proyecto educativo de inspiración humanista-cristiana, entiende que la IA no puede reemplazar lo que es auténticamente humano; puede, en cambio, amplificarlo.
El segundo diferenciador es lo que Bermúdez denomina cointeligencia, quizás el concepto más disruptivo del modelo. No se trata de enseñar a usar inteligencia artificial como herramienta auxiliar, sino de integrarla curricularmente en todos los programas como contenido y como método. “No es cómo un comunicador, un ingeniero o un científico de datos usa la IA para ser más rápido en su trabajo, sino cómo con la IA la naturaleza de la misma profesión se modifica”, explica el Vicerrector.
La diferencia entre automatizar una tarea y transformar una profesión es exactamente la brecha que UniSabana Xperience pretende que sus estudiantes comprendan antes de graduarse.
El tercero es la conexión con el entorno, vehiculizada a través de tres estrategias didácticas validadas por la neurociencia, que son aprendizaje basado en retos, aprendizaje basado en proyectos y aprendizaje de servicio. Los retos que los estudiantes resuelven provienen de empresas, ONG, fundaciones y entidades del sector público. No son casos de estudio fabricados para el salón de clases; son problemas traídos desde el mundo real. Esto genera, según Bermúdez, un círculo virtuoso donde el profesor también mantiene el pulso de lo que ocurre afuera, y la empresa cocrea talento en lugar de simplemente recibirlo.
El cuarto rasgo es la conexión global, que va mucho más allá de la movilidad estudiantil. Implica integrar perspectivas internacionales en el currículo, conectar a los estudiantes con retos globales, fomentar interacciones multiculturales y desarrollar competencias para actuar en contextos profesionales internacionales, incluso sin salir del país. Por ejemplo, algunos graduados recientes de La Sabana ya trabajan para compañías deslocalizadas, desde diferentes ciudades del país, para empresas en Asia o Estados Unidos. Lejos de ser una excepción, esa realidad demuestra que la formación con visión internacional ya no es un lujo, sino el requisito mínimo de empleabilidad en la economía actual.
Personalización desde el primer día

Uno de los cambios más concretos que explica el Vicerrector sobre el modelo es que la personalización del recorrido formativo comienza desde el ingreso. Cada estudiante de UniSabana Xperience cuenta con un asesor académico personalizado durante los dos primeros años, un profesor que acompaña el diseño de su trayectoria, según sus gustos e intereses particulares. Desde el primer día, el estudiante puede elegir diferentes oportunidades, entre las que se encuentran minors, opciones de doble titulación, salidas académicas internacionales y actividades del currículo complementario. Estas son experiencias formativas adicionales al plan de estudios que fortalecen habilidades que la IA difícilmente podrá replicar, como la creatividad, trabajo interdisciplinario, liderazgo y comunicación.
Como parte de ese currículo complementario se incluyen semilleros de investigación, grupos representativos, monitorías y escenarios de representación estudiantil. Al final, todas estas experiencias le permiten al estudiante construir su hoja de vida desde la carrera y formar un perfil diferenciado.
Colombia tiene una de las brechas más amplias de América Latina entre lo que forma la academia y lo que exige el mercado. UniSabana Xperience no pretende resolverla sola, pero sí demuestra que cerrarla es posible cuando una institución decide escuchar antes de enseñar, conectar antes de evaluar y humanizar antes de automatizar.
“La clave del tema de cómo cerrar la brecha es el aprendizaje experiencial. Por ejemplo, gracias a los challenges y al trabajo por proyectos, el estudiante puede empaparse, vivir la realidad y tener experiencias que son laborales antes de tener su título”, comenta el Vicerrector, quien agrega que ese cambio también es movilizador, en la medida en que convoca a las organizaciones, empresas, las ONG y al sector público para construir junto a la academia escenarios en los que los estudiantes puedan resolver problemas reales.
Transformar el modelo académico de una institución con acreditación de alta calidad por 10 años, más del 70 % de sus programas acreditados nacionalmente y más de 24 acreditaciones internacionales, supone un reto institucional que no cualquier organización acepta. La Universidad de La Sabana lo asumió construyendo sentido de urgencia, le dio prioridad a la actualización de su proyecto educativo institucional para 2026, involucró activamente a distintos estamentos en la construcción del cambio y mantuvo claro el norte. “En este proceso de transformación entendimos que puedes utilizar la inteligencia artificial como una muleta, de tal manera que si la dejas de usar te caes; o puedes usarla como una garrocha, que lo que hace es aumentar esa capacidad que tú tienes. Esa distinción, entre apoyarse en la IA o crecer con ella, es exactamente lo que UniSabana Xperience está enseñando a hacer. Y creemos firmemente que es el camino para que las habilidades técnicas tengan terreno fértil en las particularidades de cada estudiante. Es esa mezcla que pone a la persona en el centro lo que nos permitirá seguir explorando la educación con impacto en el mundo real”, finaliza Javier Bermúdez, vicerrector de Procesos Académicos y Estudiantes de la Universidad de La Sabana.
