Piloto de profesión, campeona de fisicoculturismo y hoy fundadora de una academia digital con presencia en toda América Latina, María Prieto paso de tener cuatro empleos simultáneos a un modelo de negocio que supera el millón de dólares.

Las estadísticas sobre deserción en la educación en línea son conocidas, menos del 15% de quienes se inscriben en un curso digital lo terminan. Mujeres con Poder tiene una tasa de finalización del 92%. Esa cifra no es el resultado de una fórmula algorítmica ni de un presupuesto de marketing multimillonario. Es el producto de algo mucho más difícil de replicar, una fundadora que construyó su metodología desde la carencia.

María Prieto llegó al mundo del emprendimiento digital con cuatro empleos, anemia, un historial de trastornos alimentarios y sin dinero para contratar a nadie que le dijera cómo entrenar. “Todo lo hacía con Google en esa época, ni siquiera existía ChatGPT,” recuerda. Hoy, desde Miami, gestiona una academia exclusiva para mujeres, una aplicación propia de inteligencia artificial y un patrimonio personal que incluye bienes raíces y participación en pozos de petróleo. El hilo que conecta ambos extremos de esa historia no es el talento ni la suerte. Es la disciplina.

Dentro de Mujeres con Poder, la creación de contenido para redes sociales es apenas la mitad del programa. La otra mitad la ocupa MEFF, un sistema de desarrollo personal estructurado en cuatro pilares: Mental, Espiritual, Físico y Financiero. “De nada te sirve hacer mil dólares si no tienes la mentalidad para administrar un millón,” dice. No lo plantea como metáfora, lo explica con la misma precisión con que describe los márgenes de sus programas en plataformas como Hotmart o el funcionamiento de sus influencers de inteligencia artificial.

La diferencia entre una estudiante que supera los mil dólares mensuales y una que no, según Prieto, no está en el acceso a las herramientas, está en la disposición a hacer el trabajo cuando no hay ganas. Eso, dice, es algo que aprendió primero con su cuerpo, cuando logró transformar su físico sin dinero ni entrenador, entendió que la misma mecánica aplicaba a las finanzas. “Antes de cambiar los ceros en mi cuenta, tuve que cambiar mi cuerpo. Cuando puedes controlar lo que comes y tus hábitos de levantarte temprano, puedes cambiar todo lo demás,” explica.

No es un discurso de autoayuda genérico. Prieto compitió en la categoría bikini del circuito NPC en Florida, ganó campeonatos, voló como piloto y tenía cuatro empleos simultáneos antes de que su academia existiera. Posteaba en redes de siete de la noche a medianoche, se levantaba a las cinco para entrenar y volvía al trabajo a las siete de la mañana. “Muchos piensan que emprender es dejar el trabajo y empezar desde cero. Yo seguía trabajando mis cuatro empleos mientras emprendía,” señala. Su marco conceptual para explicarlo es simple, Dios, disciplina y dinero, en ese orden.

Un negocio que se actualiza solo

María Prieto, fundadora de Mujeres con Poder, Fotografía: Cortesía de Mujeres con poder.

La academia lleva tres años operando sin publicidad ni inversión externa. Los ingresos, más de un millón de dólares facturados, vienen de un modelo que combina la venta directa de programas con el sistema de afiliación en Hotmart, donde las propias estudiantes se convierten en promotoras. Pero Prieto no se quedó ahí.

El movimiento más reciente es Marketing Como Pro, una aplicación de inteligencia artificial que Prieto construyó y que ya usan sus estudiantes antes de salir al mercado general. La herramienta permite crear guiones virales segmentados por objetivo, venta, engagement, conexión emocional, generar imágenes y producir video, todo calibrado con las estrategias de la academia. El registro incluye un formulario de entre 30 y 35 preguntas profundas para perfilar el nicho de cada usuaria antes de generar cualquier contenido.

Pero la parte que más llama la atención del ecosistema que está construyendo es otra, las cuentas faceless con influencers de inteligencia artificial. Prieto gestiona actualmente cerca de ocho páginas completamente virales, en inglés y en español, donde avatares digitales generados por IA, identificados siempre con la sigla AI al final del nombre, promueven productos de alto valor, hacen afiliación y producen contenido UGC para marcas. Una de esas cuentas, protagonizada por una “abuelita millonaria” generada por IA, ya está monetizando uno de sus infoproductos con resultados concretos. “La agilidad de esto es poder construir varios perfiles de diferentes facetas para monetizarlos,” explica.

A ese sistema se suma una nueva vertical lanzada en diciembre, las directoras de contenido, un modelo en el que las estudiantes aprenden a gestionar redes sociales para terceros como servicio profesional. Algunas ya facturan cerca de siete mil dólares mensuales con una sola marca. Lo notable es que todo esto surge del mismo núcleo, la creación de contenido, estrategia, comunidad, sin fragmentarse en decenas de productos paralelos.

En paralelo a su academia, María Prieto ha consolidado Mentes con Poder, un podcast que funciona como extensión natural de su filosofía sobre mentalidad, disciplina y crecimiento. Allí conversa con empresarios, líderes y creadores que han redefinido sus propias reglas de juego, como Margarita Pasos, Alejandro Cardona, Fernando González o el propio Mario Hernández, en conversaciones que mezclan storytelling con aprendizajes aplicables.

Más que entrevistas, el espacio se ha convertido en una curaduría de ideas que alimentan su comunidad y su propio proceso como emprendedora, al punto de que varias de esas conversaciones han terminado influyendo decisiones estratégicas dentro de su negocio. El podcast, que nació incluso como un ejercicio “faceless” de análisis de contenido, hoy es también una plataforma de relacionamiento y aprendizaje continuo, coherente con su premisa central: entrenar la mente como el principal activo para construir riqueza y propósito.

El propósito detrás del millón

Prieto tiene en su escritorio un billete de un millón de dólares, una réplica que carga también a las conferencias para regalarlo. Lo tenía ahí cuando aún no había llegado a esa cifra y lo miraba todas las mañanas, pero no para visualizar una cuenta bancaria llena. “Yo decía: detrás de ese millón hay una madre a quien le puedo quitar las cargas financieras, que es mi mamá. Hay miles de mujeres a quienes puedo ayudar,” cuenta.

Esa lógica, el dinero como herramienta, no como destino, es lo que sostiene la tasa de fidelización de la academia. Las estudiantes no compran solo un curso, sino que entran a una comunidad donde la solidaridad entre mujeres es parte del producto. “Sola puedes hacer mucho, pero entre nosotras juntas podemos hacer mil veces más,” dice. Todo su equipo, incluidas las editoras, está compuesto por mujeres. No es un detalle de branding, es el reflejo de una convicción que atraviesa cada decisión operativa de la academia.

“Eso representa para mí un millón de dólares. Ayudar a fundaciones de niñas, de familias con madres cabeza de hogar, que quieren ser escritoras, algunas ya han sido publicadas, y otras incluso estuvieron en la Feria del Libro de Bogotá. Poder ayudar a niños con cáncer en Colombia. Para mi es poner un propósito al dinero porque de nada te sirve tener la cuenta llena si no eres feliz. Pasar hambre es muy difícil. No tener con qué pagar el hospital de tus hijos, de tus mascotas, y no tener propósito es igual de difícil. ¿Quieres tener un millón o 10 millones de dólares, y qué vas a hacer para sentir que vale la pena tenerlos?”, recalca la empresaria. La próxima parada es Boston. Prieto viaja a dar un congreso en la Universidad de Harvard, un sueño que parece reservado para quienes tienen las paredes llenas de diplomas. Lo hace como piloto, exfisicoculturista y fundadora de una empresa que a los ocho meses ya facturaba en dólares lo que la mayoría de los negocios latinoamericanos nunca verá. También está escribiendo un libro que, según ella, no contará su historia sino que entregará un proceso concreto, del punto A al punto Z. Sin rodeo, con un sello que la consolida hoy como referente para millones de mujeres que quieren cambiar su vida, y su mente.