Esta filantrópica estadounidense, con sede regional en Bogotá desde el año pasado, activó 11 iniciativas en Colombia, entre ellas una plataforma de inteligencia artificial que predice brotes de dengue con 93% de asertividad dos semanas antes de que ocurran.

The Rockefeller Foundation invirtió US$59 millones en proyectos sociales en América Latina y el Caribe durante 2025, en un año que que se dio el repliegue de la cooperación internacional y los recortes a la ayuda al desarrollo desde Estados Unidos, informó este jueves la organización filantrópica con 113 años de historia.

La cifra regional se da en un despliegue global que ascendió a US$350 millones distribuidos en aproximadamente 232 intervenciones, con un impacto directo sobre 731 millones de personas y la movilización adicional de US$3.000 millones a través de socios estratégicos, según el informe anual “Grandes apuestas, resultados reales”, presentado esta semana.

“Llegamos a la región en enero del año pasado y creo que esa llegada marca también un hito en el mensaje que queremos transmitir desde la Fundación, que es un mensaje siempre de optimismo”, dijo Lyana Latorre, vicepresidente para América Latina y el Caribe, durante un encuentro con periodistas en Bogotá.

La fundación, una de las más antiguas del mundo, estableció su oficina regional en la capital colombiana, replicando un modelo que ya opera desde Bangkok para Asia y desde Nairobi para África.

Colombia concentró el grueso del despliegue territorial, con 11 iniciativas activadas desde la apertura de la sede regional.

La apuesta más visible es Dengue AI, una plataforma de inteligencia artificial desarrollada con la Universidad Icesi de Cali y la Secretaría de Salud municipal que, según la fundación, puede predecir brotes de dengue con un 93% de asertividad dos semanas antes de que ocurran.

El proyecto arrancó en julio en una de las ciudades con mayores índices de la enfermedad en el país. La cartera colombiana también incluye proyectos en agricultura regenerativa, sistemas de alerta temprana para estrés por calor y acceso a energía para colegios rurales en el Urabá.

En Haití, la fundación llevó electricidad confiable por primera vez a 21.000 personas en el norte del país a través de la Global Energy Alliance for People and Planet, una organización creada por Rockefeller.

A nivel global, redes solares mesh conectaron a más de 5.000 hogares en zonas rurales haitianas durante 2025, mientras que un sistema pionero de almacenamiento en baterías abasteció a 100.000 personas en Nueva Delhi y la iniciativa Mission 300 dio acceso a electricidad por primera vez a 44 millones de africanos.

Brasil, donde la fundación tiene presencia histórica, concentró dos de las apuestas regionales más relevantes. En Río de Janeiro, la plataforma ÆSOP detectó 86 brotes antes de que se convirtieran en crisis sanitarias, un sistema de alerta temprana que el gobierno brasileño replicará en 16 estados. En el Amazonas, iniciativas lideradas por comunidades indígenas con liderazgo femenino protegieron 2 millones de hectáreas de selva tropical.

Latorre, exbanquera de inversión con más de 15 años de experiencia en el sector financiero antes de su tránsito a la filantropía, sostuvo que la región debe migrar del “asistencialismo” hacia un modelo filantrópico estructural y de largo plazo.

“Hay que cambiar el significado de filantropía”, comentó. “No te voy a donar, no te voy a entregar, somos socios en un proyecto en donde lo global aporta unas metodologías y lo local aporta lo más importante que es el conocimiento y la necesidad local”.

La hoja de ruta de la oficina regional, construida tras un proceso de escucha con cerca de 70 actores en distintos países, se enfoca en dos frentes prioritarios: potenciar coaliciones de organizaciones en lugar de financiar intervenciones aisladas, y fortalecer el ecosistema filantrópico latinoamericano.

Sobre el recorte global a la cooperación internacional (en particular las decisiones tomadas por la administración estadounidense sobre USAID) Latorre fue directa. “Esas sacudidas nos sacan del asistencialismo, cuando uno no tiene esa capacidad de operar con el mínimo de un año ahí hay un problema estructural”, recalcó.

El presidente de la fundación, Rajiv Shah, calificó 2025 como “un año de disrupción para el mundo y para las personas a quienes servimos” y agregó que, en medio de las crisis, la organización y sus socios “cumplieron financiando la ciencia, trabajando con las comunidades que vivirán con los resultados y midiendo si lo que hicimos juntos funcionó”.

La fundación, creada en 1913, opera bajo tres pilares estratégicos: tecnología de frontera, modelos comunitarios y decisiones basadas en datos.

Entre sus legados más citados en la región figura el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Palmira, Valle del Cauca, fundado con financiación de Rockefeller y que el próximo año cumplirá 60 años.

El centro alberga uno de los cuatro bancos genéticos de semillas más grandes del mundo, con cerca de 40.000 variedades de fríjol, una colección concebida originalmente como cobertura ante futuras hambrunas globales.

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