En el Foro Forbes Colombia Mujeres Poderosas, la cofundadora de Sergio y Alexandra Rada, Medicina Estética Especializada, convirtió el escenario en consultorio, habló de vocación, pérdida, amor y el método que cambió 300.000 vidas.
Cuando Alexandra Rada subió al escenario del Foro Forbes Colombia Mujeres Poderosas, dejó claro desde el primer minuto que no venía a dar una conferencia de negocios. “Hoy vengo a contarles una historia”, dijo. Y lo que siguió fue una de las presentaciones más directas y personales del evento, la trayectoria de una médica que construyó uno de los imperios clínicos de medicina estética más grandes de Colombia sin haber planeado nada de eso.
Rada creció viendo a su madre Magdalena dirigir una ferretería en Cali. Las vacaciones escolares eran turno de trabajo, contar puntillas, arandelas y tachuelas, aprender que equivocarse era aceptable pero no terminar la labor, no. Esa lección, más que cualquier título, marcó la base de todo lo que vino después.
La medicina llegó como extensión natural de esa vocación de servicio. Rada cursó su carrera en el Seguro Social de Cali, corría ocho pisos en busca de balones de oxígeno para pacientes en urgencias, asistía a los funerales de quienes no lograban superar sus enfermedades. “Yo había nacido para ayudar a salvar vidas”, afirmó en el escenario, sin nostalgia, con la misma convicción que tuvo a los 20 años.
Pero la vida ajustó el plan. El doctor Sergio Rada, pionero de la medicina estética en Colombia, el primero en ejercerla como disciplina formal hace 37 años, entró en escena cuando Alexandra evaluaba entre ginecología y pediatría. “Me pidió matrimonio antes del año rural porque no podía permitir que me enamorara del alcalde del pueblo”, contó entre risas. Lo que para muchos pudo sonar como una renuncia, ella lo convirtió en una redefinición, si no podía traer bebés al mundo, transformaría la relación de miles de personas con su propio cuerpo.
El punto de inflexión tiene nombre y apellido en la historia de Rada: Silvana, una joven de 19 años y 110 kilogramos que llegó a la clínica acompañando a una amiga, sin ninguna intención de consultar. Rada la abordó. Silvana respondió con escepticismo, varios tratamientos anteriores, un kilo perdido, tres recuperados, y el apoyo familiar al límite. Aun así, empezaron.
Veinte años después, Silvana subió al escenario del Foro. Cincuenta kilos menos. Socia de las sedes de Barranquilla, Valledupar, Montería y Cartagena de Clínicas Sergio y Alexandra Rada. “Fue ella quien me reafirmó que yo sí sanaba seres humanos, no solo cuerpos. También almas”.
Ese caso funcionó como catalizador. Rada decidió que no solo sería médica estética, sino la mejor. Hoy, las Clínicas Sergio y Alexandra Rada cuentan con siete sedes en Colombia, 37 años de trayectoria y más de 300.000 pacientes atendidos. “Es llenar nueve veces el estadio El Campín”, calculó, “pero no de gente que va a ver un espectáculo, sino de pacientes que son el espectáculo porque transformaron su vida”.
El momento más inesperado del keynote fue también el más comentado. Rada invitó al auditorio a un ejercicio que bautizó como “espejito, espejito”: cada asistente recibió un espejo al entrar al salón, y en el pico de la presentación Rada guio al público para que se mirara, se dijera “te amo”, “te perdono” y “te acepto como eres”. Un ritual que, en sus palabras, practica con sus pacientes en consulta y con los televidentes de su sección semanal de bienestar en RCN.
“Hay mujeres que dicen todos los días que están gordas o feas y no hacen nada por ellas”, señaló. El ejercicio no era autoayuda genérica, era la síntesis práctica de un método clínico que combina tratamiento médico con trabajo sobre la autoestima y la relación con el propio cuerpo. A eso le llama “reconciliarse con el espejo”, y es la promesa central detrás del método 360 de adelgazamiento que desarrolló junto a su esposo.
Rada cerró con un inventario de roles que lleva en paralelo: hija, esposa, madre, doctora, fundadora, capitán oficial de la reserva de la Policía Nacional. No como catálogo de logros, sino como argumento. “Soy ante todo lo que siempre quise ser: un ser humano y una mujer feliz”. La pregunta que queda abierta para quien vea el panel completo es la misma que Rada dejó flotando en el salón: ¿cuántas veces al día se mira usted al espejo sin realmente verse?
