El liderazgo femenino, la inversión de largo plazo, la inclusión financiera y la participación de las mujeres en las juntas directivas marcaron la conversación entre Ángela Hurtado, presidenta de JPMorgan Colombia, y María Carolina Hudson, vicepresidente comercial de Mastercard Colombia, en el Foro Forbes Mujeres Poderosas.

El sector financiero colombiano atraviesa una transformación que hace apenas una década parecía improbable. Si antes era excepcional encontrar mujeres al frente de grandes entidades financieras, hoy cada vez más ejecutivas ocupan posiciones de liderazgo desde las que toman decisiones que impactan empresas, mercados y millones de personas.

Esa evolución fue uno de los ejes de la conversación Líderes en la cima de grandes apuestas, realizada durante el Foro Forbes Colombia Mujeres Poderosas, con la participación de Ángela Hurtado, presidenta de JPMorgan Colombia, y María Carolina Hudson, vicepresidente comercial de Mastercard Colombia.

Desde experiencias diferentes, ambas coincidieron en que el liderazgo no se construye desde la certeza absoluta, sino desde la capacidad de aprender, adaptarse y generar oportunidades para otros.

Hurtado recordó que cuando asumió la dirección de JPMorgan en Colombia se enfrentó al desafío de liderar áreas de negocio en las que no había desarrollado su carrera profesional. Lejos de asumir el cargo desde la experiencia acumulada, decidió abordar el reto desde la curiosidad y la disposición para aprender.

Según explicó, una de las claves de esa transición fue reconocer que no tenía todas las respuestas y entender que liderar una organización compleja implica convertirse en un articulador capaz de conectar distintas capacidades dentro de una misma empresa. “Lo que me ayudó fue entender que no me sabía gran parte de las cosas y entrar en un proceso de aprendizaje que sigo disfrutando porque me ha permitido conocer mucho más a fondo distintos negocios”, señaló.

La conversación también abordó uno de los temas que Mastercard ha convertido en prioridad en América Latina. Para Hudson, la inclusión financiera, el liderazgo femenino y la digitalización de la economía forman parte de una misma agenda de transformación.

La ejecutiva destacó programas como Girls4Tech, una iniciativa diseñada para acercar a niñas y jóvenes a disciplinas STEM desde edades tempranas. Según explicó, muchas niñas perciben estas áreas como espacios lejanos o reservados para otros perfiles profesionales. Por eso el objetivo es mostrar, desde experiencias prácticas y conectadas con situaciones reales, que también pueden construir carreras en tecnología, análisis de datos o innovación.

A esa apuesta se suman iniciativas como Strive, programa con el que Mastercard ha acompañado a más de 80.000 pequeñas y medianas empresas en Colombia mediante herramientas de digitalización, educación financiera y acceso a redes de apoyo para fortalecer sus negocios.

“La idea es acercar soluciones que permitan a los emprendedores desarrollar sus empresas y participar de manera más activa en la economía digital”, explicó Hudson.

Uno de los momentos más relevantes del panel llegó cuando ambas ejecutivas analizaron cómo trasladar la conversación sobre equidad de género desde los discursos hacia las decisiones concretas dentro de las organizaciones.

Hurtado sostuvo que la visibilización del talento femenino sigue siendo fundamental porque contribuye a ampliar los referentes para las nuevas generaciones. Sin embargo, insistió en que la discusión debe entenderse también desde una perspectiva empresarial.

“Nos hemos enfocado en ver la equidad de género como una oportunidad. No solamente porque somos más del 50% de la población y participamos en gran parte de las decisiones de consumo, sino porque tenemos la posibilidad de mostrar el talento que generamos”, afirmó.

Foro 100 mujeres poderosas Forbes Colombia 2026. ©Diana Rey Melo

Para la presidenta de JPMorgan Colombia, uno de los errores más frecuentes consiste en asumir que la equidad es una conversación exclusiva de las mujeres. En realidad, explicó, se trata de una construcción colectiva cuyos beneficios alcanzan a toda la sociedad.

Hudson coincidió con esa visión y destacó que las organizaciones con equipos diversos generan mayores niveles de innovación y mejores resultados de negocio. Desde esa perspectiva, resaltó el trabajo realizado junto al Club del 30%, iniciativa que promueve una mayor representación femenina en juntas directivas.

El avance, reconoció, es significativo. Colombia pasó de niveles cercanos al 12% hace una década a cifras que ya rondan el 27%. Sin embargo, considera que el reto apenas comienza. “Ya no deberíamos hablar del 30%. La meta tiene que ser el 50%”, afirmó durante la conversación.

El panel también abrió espacio para hablar sobre el contexto económico y los desafíos que enfrenta el país en materia de inversión. Ante las inquietudes entre inversionistas internacionales sobre Colombia, Hurtado defendió una visión de largo plazo. Reconoció que el entorno actual presenta retos importantes, pero insistió en que las decisiones estratégicas no pueden tomarse únicamente a partir de la coyuntura. “Si uno es un CEO que toma decisiones solamente por lo que pasa en los próximos cuatro años, probablemente no debería estar ahí”, comentó.

La ejecutiva destacó la fortaleza institucional del país, la capacidad de adaptación del sector privado y la calidad del talento colombiano como algunos de los factores que siguen posicionando a Colombia como un mercado atractivo. “Tenemos unas empresas que siguen siendo muy fuertes y ese es uno de los mejores termómetros para entender que este país tiene oportunidades enormes hacia adelante”, agregó.

En el cierre del panel, ambas ejecutivas coincidieron en un deseo común. Que las próximas generaciones encuentren entornos donde el liderazgo femenino deje de ser noticia y se convierta en algo completamente natural.

Hurtado aseguró que le gustaría ver organizaciones donde el foco esté puesto en el talento y no en el género de quienes ocupan posiciones de liderazgo. “Quisiera que existiera más normalización de ver mujeres en cargos de liderazgo y que dejáramos de hablar de excepciones”, afirmó.

Hudson, por su parte, expresó que el verdadero éxito llegará cuando iniciativas como las que hoy promueven la participación femenina ya no sean necesarias porque formen parte del ADN de todas las compañías. “Me encantaría ver que, gracias a nuestro liderazgo, se hayan abierto puertas para muchas más mujeres. Si eso ocurre, sentiré que todo valió la pena”, concluyó.

La conversación dejó una idea clara para la audiencia del Foro Forbes Mujeres Poderosas. Las grandes apuestas empresariales del presente no pasan únicamente por los resultados financieros, sino que también incluyen la capacidad de construir organizaciones más diversas, impulsar la inclusión económica y preparar el terreno para una nueva generación de líderes.