El autocuidado dejó de ser una tendencia para convertirse en un desafío de salud pública. Melanie Cooper, General Manager de Opella para Cono Sur, Centroamérica, el Caribe y Región Andina, explicó por qué las decisiones cotidianas, la educación y el acceso a información confiable son claves para transformar la relación de las personas con su bienestar.
¿Qué significa realmente poner la salud en manos de las personas? Esa fue una de las preguntas centrales de la conversación con Melanie Cooper, General Manager de Opella para Cono Sur, Centroamérica, el Caribe y Región Andina, durante el panel El futuro del autocuidado empieza con decisiones simples del Foro Mujeres Poderosas 2026.
La ejecutiva, que lidera una operación con presencia en 24 países desde Bogotá, compartió una visión del liderazgo estrechamente ligada a la responsabilidad y al impacto que tienen las decisiones empresariales sobre millones de consumidores.
Para Cooper, el concepto de poder ha cambiado significativamente a lo largo de su carrera. Aunque suele asociarse con cargos, jerarquías o niveles de influencia, considera que su verdadero significado está relacionado con la capacidad de asumir responsabilidades cada vez mayores. Explicó que, a medida que una persona avanza profesionalmente, también aumenta el deber de proteger la reputación de las organizaciones, velar por la ética y tomar decisiones que garanticen la sostenibilidad futura de los negocios, incluso cuando esas decisiones no siempre son las más populares.
Esa visión cobra especial relevancia en una industria como la salud. Opella, compañía especializada en medicamentos de venta libre y marcas de autocuidado, nació hace un año como empresa independiente tras su separación de Sanofi. Desde entonces, ha mantenido como eje estratégico un propósito claro, facilitar que las personas puedan gestionar aspectos cotidianos de su salud de manera más simple.
Durante la conversación, Cooper explicó que ese propósito trasciende la fabricación y comercialización de productos. Implica intervenir activamente en todo el ecosistema de salud, desde farmacias y canales de distribución hasta procesos de educación para consumidores y profesionales.
Según señaló, uno de los principales desafíos actuales es que las personas tienen acceso a una enorme cantidad de información, pero no necesariamente a información útil o confiable. Citó estudios recientes que muestran que muchos consumidores aún tienen dificultades para comprender cómo abordar síntomas comunes o tomar decisiones informadas sobre su bienestar.
“Para nosotros es muy importante trabajar en llevar la salud de una manera simple. Cuando uno es paciente o consumidor no está pensando en principios activos o mecanismos de acción. Lo que necesita saber es qué hacer cuando tiene un síntoma o un problema específico”, afirmó.
La conversación también abordó uno de los retos más complejos para las organizaciones modernas, convertir el propósito corporativo en decisiones concretas.
Cooper reconoció que muchas compañías tienen declaraciones de misión visibles en oficinas y presentaciones, pero aseguró que el verdadero desafío consiste en operar diariamente bajo esos principios. Recordó una experiencia de los primeros años de su carrera, cuando participó en el desarrollo de un medicamento pediátrico y el equipo debía decidir entre distintas alternativas de diseño y seguridad.
Para ella, ese tipo de momentos son los que ponen a prueba la autenticidad de una organización. Explicó que cuando una empresa tiene claro para quién trabaja y cuál es su propósito, las decisiones dejan de estar guiadas exclusivamente por los costos o la rentabilidad y comienzan a incorporar variables relacionadas con el bienestar de las personas.
En el caso de la industria farmacéutica, aseguró que aspectos como la calidad no son negociables. “Cuando uno toma decisiones poniendo al consumidor y al paciente en el centro, es cuando realmente vive el propósito”, sostuvo.
Otro de los temas que despertó interés entre los asistentes fue el impacto de la inteligencia artificial y la sobreabundancia de información en las decisiones de salud.
Cooper advirtió que el principal problema ya no es la falta de acceso a contenidos, sino la dificultad para distinguir entre información confiable y datos incorrectos. En ese contexto, señaló que las compañías del sector tienen una responsabilidad creciente en materia de educación.
“La inteligencia artificial seguirá avanzando, pero se alimenta de información existente. Nuestra responsabilidad es asegurarnos de que las personas tengan acceso a información verídica y puedan tomar mejores decisiones sobre uno de sus bienes más importantes, que es su salud”, explicó.
También destacó el papel que desempeñan las farmacias en América Latina, especialmente en regiones donde el acceso a consultas médicas puede ser limitado. Según indicó, fortalecer la educación y la orientación en estos puntos de contacto será fundamental para impulsar una cultura de autocuidado más efectiva.
Hacia el cierre del panel, la conversación tomó un tono más personal. Cooper compartió una experiencia que transformó su relación con la salud y que hoy influye profundamente en su forma de liderar.
Recordó que, durante el embarazo de su primera hija, una revisión médica detectó un lunar sospechoso que terminó siendo un melanoma. El diagnóstico llegó apenas un día después del nacimiento de su hija y marcó un punto de inflexión en su vida.
La ejecutiva relató que superar esa enfermedad le permitió comprender la importancia de los chequeos preventivos y la fragilidad con la que puede cambiar la realidad de cualquier persona. Desde entonces, ha sentido una responsabilidad especial por promover mensajes de prevención y educación.
“Muchas veces no le damos a la salud la importancia que merece hasta que algo ocurre. Pero una enfermedad puede cambiarlo todo de un momento a otro”, reflexionó durante el panel.
Su mensaje final estuvo dirigido a las mujeres que equilibran responsabilidades profesionales, familiares y personales. Más que una recomendación de liderazgo o desarrollo profesional dejó una invitación concreta a priorizar el bienestar.
Para Cooper, el éxito empresarial, el crecimiento profesional y los proyectos personales dependen de una condición básica que con frecuencia se da por sentada. La salud. Y precisamente allí, concluyó, es donde comienza el futuro del autocuidado, en las decisiones simples que se toman todos los días.
