Margarita Sierra, directora Elite de Yanbal, y Verónica Vásquez, fundadora de Eco Mujeres, demostraron en el Foro Forbes Mujeres Poderosas que la belleza y el bienestar femenino son, ante todo, motores de independencia económica.
La industria de la belleza genera millones de dólares en Colombia y sigue creciendo. Pero más que cifras, lo que mueve ese mercado es algo que Margarita Sierra y Verónica Vásquez conocen de primera mano, la capacidad de una mujer de creer en sí misma y convertir esa convicción en independencia real. Las dos lo demostraron en el panel “El buen negocio de creer en una misma”, uno de los momentos más contundentes del Foro Forbes Mujeres Poderosas 2026.
Sierra llegó a Yanbal con un currículum corporativo construido en multinacionales. Tenía cargo, reconocimiento, estabilidad. Pero fue observando la vida de su madre, quien empezó en la venta directa, que entendió algo que ningún organigrama le había enseñado. “La libertad financiera comienza antes del dinero. Comienza cuando una mujer cree en sí misma y se atreve”, dijo ante el auditorio del foro.
Hoy Sierra es directora Elite número uno en el ranking nacional de Yanbal 2026 y lidera una comunidad de 25.000 mujeres en Colombia. El modelo que describe no es el de una red de vendedoras, es el de un sistema donde el crecimiento no tiene techo y donde cada mujer que avanza tiene la responsabilidad, y la posibilidad, de llevar a otras con ella. “Acá para crecer no depende de un cargo, depende de cuánto creas en ti misma y de cuánto ayudas a crecer a otras”.
Yanbal trabaja sobre tres ejes: producto, emprendimiento y autoestima. Sierra insistió en que el tercero no es decorativo. Sin él, los otros dos no funcionan. Por eso una parte central del trabajo en esa comunidad consiste en enseñarles a las mujeres a soñar. No como ejercicio motivacional, sino como condición de arranque. “Hay mujeres que llegan buscando un ingreso adicional y terminan encontrando algo muchísimo más poderoso”.
Verónica Vásquez llega desde un sector que nadie asociaría con el bienestar femenino: el reciclaje de plástico. Su empresa, Reaceiplas, y el ecosistema social que de ahí nació Eco Mujeres, trabaja con mujeres recicladoras en comunidades donde el invisibilidad es la norma. “Cuando llegamos a ese sector y le cambiamos el lenguaje, cuando le decimos a esa mujer que es empresaria, que es administradora de los recursos del hogar, algo cambia”.
Ese cambio de lenguaje no es retórica. Para Vásquez, una mujer que se reconoce como empresaria, aunque trabaje separando plástico en condiciones precarias, empieza a relacionarse diferente con su entorno, con su dinero y con su comunidad. El paralelo con la venta directa es evidente:,en ambos casos, el punto de partida no es el producto ni el ingreso, sino la narrativa que una mujer construye sobre sí misma.
Eco Mujeres opera sobre ejes de salud, educación y autocuidado. Su programa Ruta Rosa lleva detección temprana de cáncer con tecnología a comunidades vulnerables donde el acceso a ginecología es prácticamente inexistente. Vásquez lo describió sin rodeos, “nosotros vivimos en una burbuja. Hay mujeres que hoy no saben qué es un ginecólogo”. La iniciativa busca voluntarios, aliados económicos y visibilidad para seguir expandiéndose.
Al cierre del panel, la moderación les pidió a las dos un mensaje para la mujer que lleva años poniéndose de última. Las respuestas fueron distintas en forma, pero apuntaron al mismo lugar.
Vásquez fue directa, “sean egoístas. Hablen bien de ustedes mismas, saquen espacio para ustedes, evalúen su entorno”. Y para ilustrar el punto trajo a su madre, presente en el auditorio, como testimonio vivo de que el pensamiento moldea la realidad. Su madre recibió un diagnóstico de cáncer, completó el tratamiento y nunca aceptó la enfermedad como identidad. Hoy, cuando Eco Mujeres la llama como testimonio de vida, ella rechaza la invitación porque, según ella, nunca tuvo cáncer. “Lo que hoy nos esté pasando no nos representa por muy malo que sea”.
Sierra pidió algo más interno como primer paso, perdonarse. “Muchas mujeres llegan con rabia consigo mismas por haberse dejado para después. Lo hiciste lo mejor que podías desde los recursos que tenías”. Desde ahí, el camino es concreto, aprender algo nuevo, iniciar un proyecto propio, rodearse de personas que crean en el potencial de una. “Elegirte no es egoísmo. Es salud, es amor propio, es responsabilidad”.
