El restaurante de la chef colombiana en Bogotá, considerado uno de los más influyentes de Colombia, suma una opción flexible a su célebre menú de degustación, invitando a los comensales a diseñar su propio viaje por la biodiversidad del país.

Durante años, sentarse en Leo significó entregarse por completo. El comensal cedía el control y se dejaba conducir por un menú de degustación que funciona menos como una comida y más como un ensayo. Un viaje artístico y reflexivo a través de los ecosistemas colombianos, trazado por Leonor Espinosa con la misma deliberación con que una artista visual compone un lienzo. Ese recorrido sigue intacto. Pero a partir de junio de 2026, ya no es el único camino.

El restaurante ha anunciado el lanzamiento de un menú a la carta que coexistirá con la degustación tradicional, abriendo el abanico para quienes prefieren marcar sus propios tiempos.

La nueva propuesta nace de una idea sencilla y a la vez ambiciosa, que es permitir comer con mayor libertad, dejar que cada mesa diseñe su propio itinerario por la cocina de Espinosa en lugar de seguir el guion que la chef había escrito hasta ahora.

Para Espinosa, el gesto no diluye la identidad de Leo; la expresa desde otra dinámica. La biodiversidad y el diálogo entre memoria e innovación siguen siendo el corazón del proyecto, sostiene la chef, solo que ahora ese corazón late en un formato más directo. El desafío creativo, de hecho, fue precisamente ese: traducir años de investigación biológica y cultural en platos más fáciles de disfrutar, sin sacrificar la densidad conceptual que ha hecho del restaurante un caso de estudio.

Setas, macadamia. Foto: Proporcionada.
Gyozas de cucha, azafrán criollo, ucuye, masa de almidon de yuca. Foto: Proporcionada.

La carta lo demuestra plato a plato. Hay tomates con pesto de sacha inchi y crema de queso paipa; atún con emulsión de hormigas culonas; raviolis rellenos de marañón con mantequilla de hierbas de páramo; arroz de cangrejo. Y reaparecen las piezas que cuentan la historia de la casa, como las carimañolas de conejo y el pulpo con corozo. Detrás de cada ingrediente hay un mapa: ecosistemas colombianos y un trabajo de años con productores locales bajo prácticas sustentables y regenerativas, de modo que el sentido de responsabilidad social permanece intacto en cada bocado.

El universo líquido lo firma la sommelier Laura Hernández Espinosa, que complementa la experiencia con una selección curada de vinos, coctelería de vanguardia y su propia línea de espumantes y vinos blancos y tintos sin alcohol, concebidos para mantener una armonía exacta con el concepto culinario.

La apertura llega en un momento de plenitud para Espinosa, considerada la chef más influyente de Colombia. En 2025 recibió el Premio Terrae por su labor en gastronomía rural y social y la preservación de tradiciones culinarias a través de su fundación, Funleo; un año antes, el Sferic Award 2024 la reconoció por la innovación científica aplicada a sus platos, distinción de la que fue la primera latinoamericana y la segunda mujer en la historia en obtenerla.

Su trayectoria ya incluía el título de Mejor Chef Femenina del Mundo de The World’s 50 Best Restaurants (2022), el Chef’s Choice Award de Estrella Damm (2020) y el Basque Culinary World Prize (2017) por su trabajo con comunidades afro e indígenas.

Leo, por su parte, lleva siete años consecutivos en la lista de The World’s 50 Best Restaurants (ocupó el puesto 76 en la edición 2025) y fue incluido por Time entre The World’s Greatest Places en 2018. Forbes ha situado a Espinosa entre las mujeres más poderosas del país de manera reiterada, incluida la edición de 2026.

Con esta nueva carta, Leo está ampliando la forma de entrar en ella. La invitación sigue siendo la misma (acercarse al país a través del sabor), solo que ahora el comensal decide por dónde empezar.