La ejecutiva dijo a graduados del MIT que la inteligencia artificial puede acelerar descubrimientos, pero las decisiones difíciles, la responsabilidad y la elección de los problemas siguen en manos de las personas.

En medio de la preocupación de muchos profesionales por el impacto de la inteligencia artificial en sus carreras, Lisa Su, CEO de Advanced Micro Devices (AMD), planteó una lectura centrada en el papel humano dentro de la transformación tecnológica. Para la ejecutiva, la expansión de la IA no reduce la importancia de las personas en el trabajo, sino que aumenta la necesidad de criterio, responsabilidad y capacidad para resolver problemas relevantes.

Durante un discurso de graduación en el MIT, su alma mater, Su recordó que la inteligencia artificial puede hacer muchas tareas, aunque no puede decidir qué problemas merecen ser resueltos. “No puede tomar las decisiones difíciles cuando no hay datos. No puede asumir la responsabilidad por los resultados. Esas son, en realidad, nuestras responsabilidades y hoy importan más que nunca”, dijo ante los graduados.

La CEO de AMD, ubicada en el puesto número 10 de la lista Forbes 2025 de las mujeres más poderosas del mundo, también comparó la inteligencia artificial con otros cambios tecnológicos de las últimas décadas.

La llegada de internet transformó la comunicación, la computación móvil modificó la vida cotidiana y la nube cambió la forma de trabajar. En el caso de la IA, Su afirmó que su alcance puede ser mayor, por su capacidad para acelerar descubrimientos en distintos campos y ayudar a resolver problemas que antes parecían fuera de alcance.

Asimismo, la ejecutiva subrayó que la tecnología no define por sí sola el futuro. “La tecnología en sí misma no decide cómo será el futuro; las mejores personas lo hacen”, sostuvo. Su planteamiento apunta a una diferencia entre saber usar una herramienta y saber aplicarla a desafíos de mayor escala. En ese escenario, las habilidades más relevantes no se reducen al manejo técnico de la IA, sino a la capacidad de identificar problemas, evaluar consecuencias y tomar decisiones en contextos incompletos.

De otro lado, el boletín de carreras de Forbes también recoge recomendaciones prácticas para profesionales que enfrentan incertidumbre laboral. Una de ellas aborda las razones por las que algunos candidatos no reciben respuesta después de postularse a una vacante, con estrategias de la experta Colleen Batchelder para ajustar la búsqueda de empleo. Otra analiza cómo avanzar hacia un cambio profesional cuando el dinero dificulta dejar un cargo que ya no resulta satisfactorio, a partir de consejos de la coach Caroline Ceniza-Levine.

Además, el reporte incluye señales que pueden anticipar recortes de personal dentro de una empresa. El experto Mark Murphy señaló que frases como “alinear recursos con nuestras prioridades más importantes” pueden indicar posibles despidos. En el ámbito de liderazgo, el profesor Benjamin Laker advirtió que un compañero que convierte cada conversación en debate puede afectar la seguridad psicológica de un equipo, por lo que los líderes deben intervenir para proteger la participación de las ideas.

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En otra línea, la generación Z empieza a modificar la forma en que se habla de dinero en el entorno laboral y personal. Una encuesta de Bank of America encontró que los adultos de 18 a 29 años son más abiertos que otras generaciones para hablar con amigos sobre sus ingresos, lo que pueden pagar y las presiones financieras que enfrentan. La tendencia ocurre en un contexto de inflación, incertidumbre económica, mercado laboral exigente y mayor exposición pública de la vida cotidiana en redes sociales.

Según el sondeo, 27% de los adultos de la generación Z dijo hablar específicamente sobre su salario o ingresos con amigos. La proporción fue de 20% entre millennials, 12% entre integrantes de la generación X y 3% entre baby boomers. Al ampliar la pregunta a conversaciones sobre dinero en general, 60% de los jóvenes de la generación Z reportó tener ese tipo de diálogos con sus amistades, frente a 62% de los millennials, 46% de la generación X y 29% de los baby boomers.

Holly O’Neill, presidenta de consumo, comercio minorista y preferente de Bank of America, señaló que esa apertura refleja un cambio cultural y una realidad económica. En un momento en el que los salarios no siempre avanzan al mismo ritmo que el costo de vida, y en el que muchos jóvenes profesionales enfrentan dificultades para encontrar trabajo, hablar de dinero se convierte en una herramienta para orientarse en el entorno económico actual. O’Neill también planteó que, si estas conversaciones ganan espacio en el trabajo, podrían contribuir a discusiones más amplias sobre equidad y remuneración justa.

A su vez, el boletín incluye novedades del mundo laboral. Una de ellas apunta al aumento de las llamadas vacantes fantasma, es decir, ofertas de empleo que no corresponden a procesos de contratación reales. Se estima que más de un tercio de las publicaciones laborales podrían ser falsas, lo que aumenta la frustración de quienes buscan trabajo. Para enfrentar el problema, legisladores estatales en Pensilvania, Nueva Jersey, Nueva York, California y Kentucky evalúan posibles normas que regulen este tipo de anuncios.

Finalmente, decenas de grupos de educación superior buscan modificar una propuesta de norma federal que recortaría la ayuda estudiantil para miles de programas cuyos graduados no logren salarios más altos. Si la medida avanza, los préstamos federales se conservarían solo para programas en los que los egresados universitarios ganen más que una persona promedio con diploma de secundaria.

Con información de Forbes US

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