La empresa se encarga de fabricar tejidos recubiertos y materiales especializados utilizados en tapicería, paneles, pisos y superficies que requieren resistencia al desgaste o a una exposición constante. Este año será protagonista en estadios que recibirán los juegos del Mundial 2026.

Mientras el mundo cuenta los días para el inicio de la Copa Mundial de la Fifa 2026, una empresa colombiana ya ocupa un lugar dentro de algunos de los estadios que recibirán el torneo mundial más grande del planeta.

No se muestra en vallas o camisetas, pero sus materiales están presentes en espacios de alto tráfico y silletería de escenarios como el Akron de Guadalajara, el Banorte de Ciudad de México, el Bay Area en California, el Lumen Field de Seattle y el nuevo NU Stadium de Miami. Detrás de esa presencia está Spradling | Proquinal, compañía nacida en Colombia hace más de seis décadas y hoy parte de Spradling Group, que convirtió un negocio industrial en una operación con presencia en más de 70 países.

La historia de la empresa comenzó en 1959, cuando inició operaciones en el país enfocada en el desarrollo de tejidos recubiertos de alto desempeño. Con el tiempo, el negocio evolucionó y hoy abastece distintas industrias como el sector de hotelería, salud, transporte, náutica, marroquinería, protección industrial y grandes infraestructuras.

“En el año 86, cuando no había apertura, pensar en exportar era algo realmente poco común. Empezar a pensar en hacer negocios por fuera creo que ha sido el elemento primordial que ha desarrollado y llevado a la compañía a estar donde está hoy”, afirma Iván Sepúlveda Lozano, CEO de Spradling Group.

Según cifras de la compañía, actualmente entre el 50% y 55% de lo que fabrica su planta en Colombia se exporta, mientras el grupo mantiene una presencia comercial fuerte en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, sus mercados prioritarios.

La empresa se encarga de fabricar tejidos recubiertos y materiales especializados utilizados en tapicería, paneles, pisos y superficies que requieren resistencia al desgaste o a una exposición constante.

Esa variedad de aplicaciones terminó siendo la puerta de entrada hacia escenarios deportivos de talla global. Aunque la empresa no trabaja directamente con la Fifa, su presencia en los estadios se debe a relaciones de largo plazo con fabricantes y clientes internacionales encargados de desarrollar proyectos de infraestructura, mobiliario y adecuación de espacios.

Para el Mundial de 2026, el tapizado desarrollado por la compañía estará presente en varios de los estadios más relevantes de Norteamérica. En México, Spradling | Proquinal participa en el Akron de Guadalajara y el Banorte de Ciudad de México; en Estados Unidos, tiene presencia en el Bay Area, anteriormente Levi’s Stadium, el Lumen Field de Seattle, el Gillette Stadium de Boston y en el Lincoln Financial Field de Philadelphia. Además, la empresa también estará en el NU Stadium de Miami, uno de los escenarios deportivos construidos recientemente en el país americano.

La presencia de la compañía en el mundo del fútbol no es nueva. Según Sepúlveda, la empresa lleva más de dos décadas participando en escenarios asociados a campeonatos mundiales. “Estamos desde el Mundial de Alemania, en el estadio de Frankfurt, teniendo presencia permanente en estadios de los diferentes mundiales. En este momento, el estadio del Barça, que está en construcción, tiene material nuestro. El del Real Madrid tiene material nuestro. El del Atlético de Madrid es prácticamente un showroom nuestro”, aseguró el CEO.

Pero el alcance de Spradling | Proquinal es diverso. El negocio de la compañía se expandió hacia sectores donde la resistencia y desempeño de los materiales son fundamentales. La empresa tiene presencia en hoteles, hospitales, auditorios, oficinas, aeropuertos y sistemas de transporte.

En el sector automotor y de movilidad, por ejemplo, la compañía participa en la tapicería de sillas, paneles y techos de buses y otros vehículos. En Colombia, trabaja con el sistema de Transmilenio y con ensambladoras, mientras que en Estados Unidos mantiene una presencia fuerte en el mercado de buses escolares.

“Entre el 80% y el 90% de los buses escolares amarillos en Estados Unidos tienen material nuestro. Ese es nuestro día a día y lo que nos hace sentir orgullosos de todo lo que hacemos presta un servicio y tiene visibilidad”, expresa Sepúlveda.

La capacidad de adaptación, según Sepúlveda, ha sido una de las razones detrás de la permanencia de una empresa industrial colombiana en un entorno global cada vez más exigente. La competencia con fabricantes provenientes de Asia, Turquía y otros mercados obliga a combinar innovación, diseño y eficiencia productiva.

“El secreto del éxito nuestro ha sido siempre pensar en innovar, ser diferentes, ofrecer algo distinto a lo que los demás ofrecen. Pero además de ofrecer algo mejor, también tenemos que hacerlo de una manera eficiente”, afirma.

Con una inversión superior a los US$10 millones, el Grupo ha consolidado una estrategia de sostenibilidad estructurada en cuatro dimensiones clave: social, económica, de producto y ambiental. En el frente ambiental, se destaca la reducción de emisiones y la gestión eficiente de recursos en sus plantas en Colombia y Costa Rica operan como carbono neutro, reflejando un compromiso tangible con la descarbonización industrial.

Sin hacer ruido y lejos del protagonismo público, la empresa colombiana terminó ocupando un espacio dentro de la infraestructura física de algunos de los escenarios deportivos más importantes del mundo, un lugar construido desde una apuesta industrial que comenzó en Bogotá hace 67 años y que hoy conecta al país con estadios, hospitales, barcos, oficinas y sistemas de transporte alrededor del mundo.

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