Denis Espina, con 25 años en la cadena canadiense y experiencia al frente de Los Cabos y Punta Mita, asume la gerencia general del Four Seasons Hotel Bogotá y del Casa Medina en el año en que el emblemático edificio de la Zona G cumple 80 años

Four Seasons Hotels and Resorts nombró a Denis Espina como nuevo gerente general de sus dos propiedades en Bogotá: el Four Seasons Hotel Bogotá, en la Zona T, y el Four Seasons Hotel Casa Medina, en la Zona G.

El ejecutivo venezolano, que llegó a Colombia en marzo, asume el cargo tras cuatro años como Resort Manager del Four Seasons Resort Punta Mita, en México, y en un momento en que la cadena expande su presencia en el país con un nuevo proyecto en Cartagena.

Espina acumula 25 años de trayectoria en Four Seasons, recién cumplidos en enero, una carrera que comenzó como mesero en el antiguo Four Seasons de Caracas, donde fue reconocido como Empleado del Año en 2001. Desde entonces, su recorrido por la división de Alimentos y Bebidas lo llevó por Dallas, Whistler (Canadá), Filadelfia y Austin, antes de asumir por primera vez como Resort Manager en la apertura del Four Seasons Resort Los Cabos at Costa Palmas en 2019. En total, pasó siete años en México antes de su llegada a Bogotá.

“Yo siempre estoy buscando un reto y cómo ese reto va a beneficiar a los empleados y a la comunidad”, dijo Espina en entrevista con Forbes Colombia.

El ejecutivo explicó que, tras años en la dinámica de resorts, le atrajo un mercado distinto: “Me llamó la atención trabajar con otro mercado en donde voy a estar involucrado al mercado local, pero también todo el turismo que viene a Colombia, viene de 29-30 países”.

Su llegada coincide con un hito para una de las dos propiedades que dirigirá: la propiedad donde está ubicado el Casa Medina, hotel histórico de 62 habitaciones y suites de diseño colonial, celebra este año sus 80 años.

Casa Medina celebra 80 años este año. Foto: Proporcionada.

“Lo más importante para mí en eso es respeto. Es respetar cómo vamos a celebrar, cómo vamos a hacer que esto sea algo impactante”, dijo Espina, quien vivió un momento similar en Filadelfia, cuando el hotel de la cadena en esa ciudad cumplió 30 años.

Las dos propiedades bogotanas operan bajo la misma filosofía pero con identidades distintas: mientras el Casa Medina conserva su carácter histórico y colonial, el hotel de la Zona T, inaugurado en abril de 2016 y donde casi la mitad de las habitaciones son suites, “respira un aire más vibrante”, según el ejecutivo.

Espina describió su rol como el de un “mediador” entre las expectativas de huéspedes internacionales y la oferta local. “He tenido la fortuna de recibir huéspedes de múltiples lugares del mundo; sé cómo comen, sé cómo beben, sé cuándo duermen”, señaló. Su enfoque operativo apunta a que los hoteles atiendan tanto al viajero corporativo como al turista de placer: “Queremos que siga siendo el paraíso para lo que vengas a hacer, bien sea negocio, bien sea vacación, o ¿por qué no los dos?”.

El nombramiento se produce mientras Four Seasons crece en Colombia con su proyecto en Cartagena, lo que según Espina abre “muchas posibilidades de que sea un múltiple destino”. Aunque dijo no haber tenido todavía contacto directo con esa operación, anticipó una colaboración similar a la que vivió en México entre los resorts de la marca: “Siempre vamos a tener ese ángulo a cómo vamos a beneficiar en conjunto el país”.

Sobre la visión de la cadena frente al mercado colombiano, el ejecutivo fue enfático: “Colombia es oportunidad, Colombia es opciones, Colombia es magia, cultura, sonrisa, genuinidad y realmente un país donde sí nos gustaría seguir expandiendo”. Y agregó: “Colombia es un regalo fabuloso a la empresa”.

En cuanto a sus prioridades, Espina dijo que la primera es “continuar siendo la experiencia número uno para nuestros empleados”, junto con la conexión con la comunidad local, un eje que considera parte central de su misión como hotelero. En sostenibilidad, aseguró que las prácticas ya están integradas en la operación: “No es una iniciativa, es una manera de vivir”.

Espina, sommelier certificado y aficionado a la música (toca la batería y ha visto a Dave Matthews Band en concierto más de 30 veces), se instala en Bogotá con su esposa Heather, estadounidense, y su hija de 10 años. “El lado personal también trae esa emoción de volver al continente que me vio nacer”, dijo.

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