La ciudad redujo en 10% los homicidios durante los primeros meses de 2026. Aunque, el alcalde Carlos Fernando Galán advirtió 95 de cada 100 personas capturadas recuperan su libertad.

Bogotá registró 468 homicidios entre el 1 de enero y el 8 de junio de 2026, una reducción del 10% frente a los 518 casos reportados en el mismo periodo del año anterior. La disminución equivale a 50 muertes violentas menos y se convierte en uno de los principales indicadores con los que la administración del alcalde Carlos Fernando Galán busca mejorar la ciudad en materia de seguridad, pese a las limitaciones de fuerza pública.

Las cifras, destacadas por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), muestran una conducta favorable para la ciudad en términos de seguridad, aunque continúa siendo una de las principales preocupaciones ciudadanas. Las cifras llegan después de una estrategia articulada por la Alcaldía, la Policía Metropolitana, el Ejército y la Secretaría Distrital de Seguridad, enfocada en operativos contra estructuras criminales, controles en establecimientos comerciales, patrullajes en zonas críticas y acciones contra economías ilegales.

En mayo, Galán presentó la captura de 73 personas señaladas de homicidio y anunció la incorporación de 794 nuevos policías a la ciudad. El número de detenidos por este delito ascendió a 227 en lo corrido del año.

Sin embargo, el alcalde ha insistido en que los avances de los operativos operativos encuentran limitaciones en el sistema judicial. “De cada 100 personas que capturamos, 95 quedan libres” afirmó, al pedir una revisión de la política criminal del país para evitar que los resultados obtenidos en las calles se diluyan en los procesos judiciales.

Según la administración, Bogotá también presenta caídas en nueve delitos de alto impacto. Entre ellos resalta el hurto a personas, que disminuyó un 38,3% en los primeros meses del año, lo que representa más de 8.000 denuncias menos frente al mismo periodo de 2025.

Aun así, las autoridades reconocen que los próximos meses pondrán a prueba la capacidad de mantener los resultados. Eventos de alta concentración ciudadana, como la segunda vuelta presidencial del 21 de junio y el desarrollo del Mundial de Fútbol en Norteamérica, suelen elevar los riesgos de seguridad y demandan mayores esfuerzos institucionales.

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