Más de 670 millones de transacciones, 34 millones de usuarios y 103 millones de llaves activas. Seis meses después de su lanzamiento, Bre-B no solo superó las expectativas del mercado, sino que se convirtió en parte fundamental para el sistema financiero colombiano. Bancos, cooperativas, fintechs y billeteras digitales operen en tiempo real sobre una misma red de pagos inmediatos.
El sistema de pagos inmediatos Bre-B, desarrollado por el Banco de la República, superó las expectativas durante sus primeros seis meses de operación al movilizar más de 670 millones de transacciones por un valor superior a los $105 billones de pesos. Detrás de estas cifras hay un sistema tecnológico que permitió integrar a más de 200 entidades financieras en tiempo récord, un modelo basado en nodos interoperables que se perfila como uno de los principales motores de expansión para los pagos digitales en Colombia.
Desde su entrada en funcionamiento el 6 de octubre de 2025, Bre-B ha acumulado 34 millones de usuarios registrados y 103 millones de llaves activas. Además, los datos muestran que el sistema ha encontrado que el valor promedio por operación es de $156.711 y cerca del 39% de los movimientos se concentra en montos entre los $10.000 y $50.000 pesos.
A diferencia de otros modelos internacionales, como el brasileño Pix, Bre-B funciona mediante una red de nodos certificados que sirven como intermediarios entre las entidades financieras y el Banco de la República. Esto evita que cada participante tenga que desarrollar una conexión individual con la entidad principal, reduciendo tiempos, costos y complejidad operativa.
La decisión permitió que entidades con distintos niveles de desarrollo tecnológico pudieran incorporarse al sistema sin construir desde cero capacidades de conectividad y procesamiento en tiempo real.
Sin embargo, el modelo también trasladó buena parte de la responsabilidad tecnológica a los operadores de esos nodos. Para obtener la certificación, las organizaciones deben demostrar capacidad de procesamiento permanente, altos estándares de disponibilidad, mecanismos robustos de conciliación entre entidades y cumplimiento de requisitos regulatorios y de seguridad.
En ese escenario surgieron compañías especializadas en proveer la infraestructura necesaria para soportar la operación. Una de ellas es Passport, fintech que desarrolla tecnología para nodos autorizados dentro de Bre-B y que actualmente participa en la operación del ecosistema de pagos del sector solidario a través de Visionamos, organización que fue la primera en completar el proceso de certificación ante el Banco de la República.
La propuesta de estas plataformas consiste en ofrecer infraestructura financiera compartida bajo modelos de Banking as a Service (BaaS), permitiendo que bancos, cooperativas, fintechs y empresas se conecten al sistema sin asumir toda la complejidad tecnológica que exige la integración.
La interoperabilidad de códigos QR, ya permite que un comercio reciba pagos en tiempo real desde más de 200 entidades utilizando un único código. Además, para el segundo semestre de 2026 se espera la publicación de la regulación que habilitará nuevos servicios empresariales dentro de Bre-B, incluyendo pagos de nómina, recaudos y transferencias a proveedores.
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