La Cámara de Comercio de Bogotá y la Cámara de Comercio Internacional firmaron un acuerdo único en su tipo que suma a Bogotá a São Paulo y París como sedes preferenciales para resolver disputas comerciales y formar especialistas en arbitraje en América Latina.
La Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) y la Cámara de Comercio Internacional (ICC) firmaron este mes un acuerdo de cooperación que ubica a Bogotá como una de las sedes preferenciales para la resolución de disputas comerciales, junto con ciudades como São Paulo y París. El convenio articula la experiencia de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional ICC con el alcance regional del Centro de Arbitraje y Conciliación de la CCB, referente en la región y busca consolidar a Bogotá como un hub para la solución de controversias internacionales.
Ovidio Claros Polanco, presidente ejecutivo de la CCB, explicó que la alianza une a dos entidades con trayectoria en el fortalecimiento de los mecanismos de resolución de disputas (ADR) y afirmó que esa unión “solo puede generar resultados significativos para la comunidad jurídica y empresarial. Para el gremio bogotano, el momento responde a una necesidad concreta de las empresas de la región, que buscan cada vez más rutas rápidas y económicas para resolver litigios comerciales sin acudir a procesos judiciales que pueden extenderse por años”.
Esa urgencia responde a un problema que Claros Polanco identifica a diario en el sector empresarial. Cuando un conflicto comercial entra en disputas sobre qué jurisdicción o qué territorio debe resolverlo, los procesos se alargan mientras se determina quién tiene competencia sobre el caso, y mientras eso ocurre, advirtió el directivo, las empresas implicadas pueden quebrar antes de que el conflicto llegue a resolverse. Esa es, a su juicio, la principal ventaja del arbitraje frente a la vía judicial ordinaria, pues permite definir desde el inicio quién tiene competencia sobre el caso, sin las elucubraciones procesales que terminan costándole tiempo y dinero a las compañías.
Igualmente, destacó que el arbitraje es un mecanismo que permite que las empresas sin importar su tamaño puedan resolver cualquier tipo de controversia de manera eficiente, pronta y especializada, incluso a través del arbitraje social cuando la cuantía sea mínima y puedan las partes acceder a los árbitros y a las sedes de la CCB sin ningún costo y solucionar sus disputas-
Tres frentes de trabajo conjunto
El convenio entre la CCB y la ICC se ejecutará en tres frentes. El primero corresponde a los servicios de resolución de disputas, con iniciativas conjuntas y actividades de difusión orientadas a ampliar el conocimiento sobre estándares internacionales y fortalecer la confianza en los procesos transfronterizos. El segundo frente corresponde a la educación especializada. Prueba de ello será la realización de la Conferencia ICC FIDIC, que reunirá a la comunidad arbitral en el Centro Empresarial Salitre los días 15 y 16 de octubre. El tercer frente habilita tarifas preferenciales y acceso compartido a los centros de audiencias de Bogotá, y ciudades como São Paulo y París, lo que reduce los costos logísticos para empresas que litigan procesos con sede en distintos países.
Alexander Fessas, secretario general de la Corte Internacional de Arbitraje de la ICC, ubicó el acuerdo dentro de la estrategia de expansión de la institución en la región. “Nuestra alianza con la Cámara de Comercio de Bogotá demuestra cómo las instituciones globales y regionales pueden trabajar juntas para generar beneficios tangibles para los usuarios del arbitraje”, afirmó el directivo, quien añadió que la ICC busca apoyar “el desarrollo continuo de servicios de resolución de disputas eficientes y de alta calidad, alineados con las mejores prácticas internacionales”.
Patrícia de Figueiredo Ferraz, directora de Arbitraje y Métodos Alternativos de Resolución de Controversias (ADR) para América Latina de la ICC, fue quien puso el acuerdo en perspectiva para el país. La ejecutiva explicó que este es el primer convenio de este tipo que la ICC firma con una cámara de comercio local, y destacó la madurez del ecosistema de arbitraje colombiano, así como la preparación de sus árbitros, abogados y demás actores del mecanismo. Ferraz también subrayó que la alianza fortalecerá el ecosistema internacional de resolución de disputas y generará beneficios concretos para empresas, árbitros y usuarios del sistema arbitral.

Gustavo Andrés Piedrahita, director del CAC-CCB señaló que “este acuerdo es un hito muy importante, es la unión de la institución arbitral más grande del mundo con la más importante de la región. Es una iniciativa de la CCB que demuestra su compromiso con la resolución de disputas como foco central del empresario y posiciona a Bogotá como la capital latinoamericana para la solución de controversias”
La cooperación también se traduce en mayor certeza jurídica para las empresas que litigan bajo este modelo, respaldada por la trayectoria de ambas instituciones, y en una ventana de proyección internacional para las compañías colombianas que participen en disputas comerciales globales.
El reto de la confianza empresarial
Detrás del anuncio formal hay un trabajo de divulgación que la CCB viene preparando con sus equipos comerciales. Claros Polanco señaló que la entidad trabajará de manera permanente con sus vicepresidencias para que, en el contacto diario con los empresarios, expliquen qué es el arbitraje y qué es la mediación como vías de solución de conflictos. El propósito es cambiar la percepción de que litigar por esta vía resulta costoso o que solo está al alcance de compañías con áreas legales robustas, una barrera que el mismo presidente de la CCB identifica como uno de los frenos más comunes entre las pymes colombianas, y recordó que incluso existen mecanismos donde un arbitraje puede resolverse en apenas seis meses, comparado con 17 años, que es el promedio que toman los casos de este tipo en la justicia ordinaria, lo que es un ahorro no solo de dinero o recursos, también de tiempo, que es fundamental para los negocios.
Para cerrar esa brecha, la Cámara dicta cursos permanentes de arbitraje, mediación y conciliación dirigidos a abogados, con el propósito de ampliar la base de árbitros y conciliadores disponibles en el país. Claros Polanco sostiene que ese crecimiento de la oferta, sumado a convenios internacionales como el firmado con la ICC, les dará a los empresarios colombianos mayor confianza para participar en disputas comerciales con compañías de otros países, al sentir que cuentan con un respaldo institucional reconocido fuera de sus fronteras.
Por su parte, Julian Kassum, secretario general adjunto de la Cámara de Comercio Internacional, fue explícito sobre el alcance estratégico del acuerdo al señalar que “en el corazón de esta cooperación está el poder de las redes, reunir a la comunidad global de la ICC y las sólidas conexiones regionales de la Cámara de Comercio de Bogotá para ampliar oportunidades, compartir conocimiento y apoyar el desarrollo continuo de los mecanismos de resolución de disputas en América Latina”.
