Miguel Gómez, designado cómo ministro de Hacienda, anticipó una agenda económica basada en recortes al gasto público, revisión de la estructura estatal y una reforma tributaria orientada a impulsar la inversión privada.

El gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella comenzará su mandato con una promesa de ajuste fiscal. Miguel Gómez, quien asumirá el Ministerio de Hacienda el próximo 7 de agosto, aseguró que la nueva administración prepara un plan de austeridad que contempla recortes presupuestales, revisión de entidades públicas y una reforma tributaria enfocada en impulsar el crecimiento económico en lugar de aumentar la carga sobre los contribuyentes actuales.

En entrevista con BLU Radio, Gómez sostuvo que las finanzas públicas atraviesan una situación crítica y que el país ya no tiene margen para seguir financiando el gasto estatal mediante endeudamiento. Según explicó, entre enero y abril el Gobierno gastó cerca de 40 billones de pesos mensuales, mientras que los ingresos se ubicaron alrededor de los 28 billones, generando un faltante cercano a los 12 billones de pesos cada mes.

Para Gómez, la propuesta de recaudar 30 billones de pesos adicionales mediante una reforma tributaria refleja las dificultades que ha tenido la actual administración para equilibrar las cuentas públicas. Aunque confirmó que el próximo gobierno también estudia una reforma fiscal, afirmó que el objetivo será ampliar la actividad económica y atraer inversión para fortalecer el recaudo, en lugar de elevar la presión tributaria sobre quienes ya pagan impuestos.

El futuro ministro indicó que su equipo revisará la viabilidad de fusionar entidades y ministerios, bajo el argumento de que el crecimiento de la burocracia ha incrementado los costos de funcionamiento del Estado.

La revisión incluirá los presupuestos de los próximos años y buscará que el gasto público crezca por debajo de la inflación, una estrategia que implicaría una reducción progresiva del tamaño del presupuesto nacional.

La preocupación se debe al aumento de la deuda pública, que según Gómez supera los 1.200 billones de pesos. Bajo ese escenario, el gobierno entrante considera que el principal reto será recuperar espacio fiscal sin afectar la capacidad de crecimiento de la economía.

Lea también: De la Espriella fija como prioridades la economía y la seguridad energética