Aunque Colombia ha logrado altos niveles de acceso a productos financieros, el país enfrenta el enorme desafío de transformar esta penetración en verdadera salud financiera para los hogares y las empresas. La falta de educación en la materia y la persistencia del crédito informal continúan limitando el desarrollo económico.

Luz Magdalena Salas, vicepresidenta de ANIF, y Freddy Castro, presidente ejecutivo de Fecolfin, conversaron en el Foro Banca, Inversiones y Fintech 2026 sobre los nuevos retos de la inclusión financiera en Colombia.

Los expertos coinciden en que el país tiene una calificación sobresaliente en acceso a productos, pero presenta deficiencias notables en los comportamientos y el uso efectivo de los servicios. Salas destacó que los productos de crédito actuales suelen ser demasiado rígidos y no reconocen la alta volatilidad ni las necesidades de liquidez de los flujos de caja que enfrentan las micro y pequeñas empresas.

Esta falta de flexibilidad, sumada a la falta de historial crediticio, empuja a los usuarios hacia el mercado informal. Según cifras compartidas por Salas, el modelo de financiamiento “gota a gota” llega a cobrar tasas efectivas anuales del 382% a las personas y del 666% a las mipymes.

Ante este panorama, Salas subrayó: “La inclusión financiera debería dejar de ser un tema de política del sector financiero y debería empezar a convertirse más en una política de crecimiento y desarrollo económico”. Ambos expertos señalaron que la actual metodología de la tasa de usura es restrictiva e impide que el sistema formal asuma el riesgo de ofrecer crédito a la base de la pirámide.

Por su parte, Castro enfatizó que la inclusión debe articularse con el desarrollo empresarial y la alfabetización financiera. Advirtió que muchos asalariados retiran todo su dinero en efectivo apenas reciben su nómina, lo que les impide construir el historial transaccional necesario para acceder a financiamiento.

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“Cuando uno no tiene el concepto de tasa de interés simple y no lleva las cuentas ni de su propia vida ni la de su propio negocio, difícilmente va a tomar decisiones que le permitan salir adelante”, aseguró Castro. Además, proyectó que la implementación de las finanzas abiertas (Open Finance) y los datos abiertos generará una revolución al facilitar el inicio de procesos en entidades financieras y promover una mayor competencia de tasas en el ecosistema.

Finalmente, al abordar las brechas de género, los panelistas explicaron que las mujeres suelen enfrentar tasas de interés más altas y acceder a montos más pequeños o plazos más cortos. Esto obedece a que las trayectorias económicas femeninas enfrentan mayor informalidad y cargas de cuidado, llevándolas a ser más adversas al riesgo y a priorizar la estabilidad de sus negocios por encima del crecimiento a largo plazo

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