Las zonas de transmisión en distintas ciudades se llenaron de hinchas que vivieron con intensidad el partido y estallaron en júbilo tras la clasificación para enfrentar a Suiza en la siguiente ronda.

Un estallido de abrazos, lágrimas, cánticos y banderas inundó este viernes las ‘fanzones’ de Colombia cuando la selección cafetera venció por 1-0 a Ghana y aseguró su clasificación a los octavos de final del Mundial FIFA de 2026, en una noche en la que miles de aficionados volvieron a convertir el fútbol en una celebración colectiva.

Desde varias horas antes del inicio del encuentro, centenares de asistentes comenzaron a ocupar cada espacio disponible frente a la pantalla gigante de una de las zonas habilitadas en Bogotá para ver los partidos de la selección.

Algunos de los hinchas llegaron con el rostro pintado con los colores de la bandera, otros con sombreros ‘vueltiaos’, una prenda típica de la costa caribeña colombiana, y banderas de tela, mientras las camisetas de James Rodríguez, Luis Díaz, Richard Ríos y Daniel Muñoz se repetían entre una multitud que convirtió el lugar en un mosaico tricolor amarillo, azul y rojo.

“Vamos Colombia, esta noche tenemos que ganar”, corearon los asistentes mientras los jugadores saltaban al terreno de juego.

BOG400. BOGOTÁ (COLOMBIA), 03/07/2026.- Una aficionada de Colombia reacciona durante la transmisión del partido del Mundial de la FIFA 2026 entre Colombia y Ghana este viernes, en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega

Con el pitazo inicial, la atención quedó completamente absorbida por la pantalla y las bocinas empezaron a sonar entre los asistentes. Aunque rápidamente se dio el primer suspiro de contención con un tiro a puerta del ghanés Thomas Partey que por unos segundos cortó la respiración de los asistentes.

Después del primer susto, el público vio como Jhon Córdoba quedaba tendido en el suelo, tras sentir una molestia muscular que lo obligó a abandonar el terreno de juego, en su lugar ingresó Luis Suárez para asumir la referencia ofensiva del equipo.

La tarjeta amarilla que el árbitro mostró a Jhon Arias en el minuto 12 no impidió que unos segundos después los colombianos pudieran celebrar el primer gol del partido, que marcó el mismo jugador amonestado tras un centro preciso al corazón del área del recién ingresado Suárez.

Así la tensión de los primeros minutos quedó totalmente disipada entre los asistentes, que recuperaron su alegría característica con una efusiva celebración.

La seguridad que transmitió el equipo desde Kansas City (EE.UU.) se hacía sentir hasta Bogotá, donde la pausa de hidratación de los partidos del Mundial también sirvió para recuperar el ambiente festivo de la ‘fanzone’, en sintonía con ‘El ritmo que nos une’, uno de los himnos de la selección suramericana.

En el minuto 54 el gol anulado a Luis Diaz desenfrenó por un momento la alegría entre el público que contemplaba el partido asediado por el frío de Bogotá.

A nueve minutos de finalizar el juego las ocasiones para los colombianos eran múltiples, pero seguía sin llegar el segundo, lo que provocó profundos suspiros de angustia entre el público cada vez que los ghaneses se aproximaban a la portería defendida por Camilo Vargas.

Cuando el árbitro señaló el final del partido, la ansiedad dio paso a una explosión de júbilo y la victoria no solo selló el pase de Colombia a los octavos de final, donde enfrentará a Suiza el próximo martes en Vancouver (Canadá), sino que volvió a demostrar que, a miles de kilómetros del campo de juego, el Mundial también se vive en las calles colombianas, convertidas por una noche en una sola tribuna.

Con información de EFE