La operación se suma al renovado interés de las empresas colombianas por un mercado donde Analdex identifica oportunidades de exportación por US$2.842 millones.

Grupo Nutresa dio un nuevo paso en su estrategia de expansión regional al acordar la compra del 100% de Industrias Tío Rico C.A., una de las tradicionales compañías venezolanas dedicadas a la producción y comercialización de helados. La operación, anunciada este martes, está sujeta al cumplimiento de las condiciones suspensivas habituales para este tipo de transacciones.

Jaime Gilinski, CEO de Grupo Nutresa, aseguró que la adquisición fortalece la presencia de la compañía en la categoría de helados y ratifica su apuesta por el mercado venezolano. “Con la adquisición de Helados Tío Rico, Grupo Nutresa da continuidad a la estrategia de crecimiento en Venezuela, fortaleciendo su presencia en el segmento de helados y consolidando su apuesta por el mercado venezolano en el marco de la reapertura económica del país”, afirmó.

La adquisición marca un nuevo capítulo en la estrategia de crecimiento de Nutresa en Venezuela y constituye una de las inversiones corporativas más relevantes anunciadas recientemente por una empresa colombiana en ese mercado, en un contexto de recuperación gradual del comercio bilateral y de mayor interés empresarial por el vecino país.

La presencia del grupo en Venezuela, sin embargo, no es nueva. En 1995, cuando aún era el Grupo Nacional de Chocolates, realizó allí su primera adquisición internacional al comprar Industrias Alimenticias Hermo de Venezuela, especializada en cárnicos procesados y embutidos. Ese mismo año constituyó Cordialsa Venezuela, su brazo comercial y logístico para distribuir en ese mercado productos como galletas Noel, chocolates y Colcafé. La compra de Tío Rico amplía ahora esa plataforma con el ingreso al negocio de helados y da continuidad a la estrategia de crecimiento de la compañía en el país.

En los últimos meses, el grupo controlado por la familia Gilinski había manifestado su interés en fortalecer su presencia en Venezuela. Gabriel Gilinski aseguró recientemente que la cercanía geográfica y la capacidad instalada de la compañía convierten al vecino país en una oportunidad de crecimiento, al punto de comparar ese mercado con una expansión “como ir de Texas a Luisiana”.

La operación también se produce en un contexto de mayor interés del empresariado colombiano por Venezuela. Cementos Argos mantiene abiertos los procesos para recuperar los activos que le fueron expropiados durante el chavismo, mientras GeoPark, también bajo el control del grupo Gilinski, ha incorporado al país dentro de su radar estratégico de largo plazo.

Ese renovado interés encuentra respaldo en las cifras. Un estudio de Analdex estima que las exportaciones colombianas hacia Venezuela podrían crecer hasta US$2.842 millones en el corto plazo. El gremio identificó 99 productos con potencial comercial, principalmente en agroalimentos, vehículos y autopartes, químicos, plásticos y productos farmacéuticos, aunque advirtió que ese potencial dependerá de factores como la logística fronteriza, la disponibilidad de divisas, los mecanismos de pago y la estabilidad regulatoria.

Pese a esos desafíos, la compra de Tío Rico confirma que algunas compañías colombianas ya no solo están explorando oportunidades en Venezuela, sino que comienzan a ejecutar inversiones concretas.

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