El corredor de 25 años, entrenado por Patrick Sang, ya había ganado en Jeddah y Den Haag antes de llegar a Colombia. En la media maratón de Bogotá volvió a mostrar su sello: atacar temprano, correr solo y sostener el ritmo.
Erick Kiplagat Sang convirtió la media maratón de Bogotá en otra carrera decidida lejos de la meta. El keniano atacó después del kilómetro 9, dejó sin respuesta al grupo líder y ganó los 21K con un tiempo oficial de 1:02:01, el mejor registro masculino en la historia de la prueba.
Además del récord, su carrera en la capital dejó ver una forma de competir que ya había mostrado en otros circuitos: acelerar antes de que la prueba entre en su tramo final, abrir una diferencia amplia y correr contra el cronómetro.
“Fue una carrera interesante, estratégica y rápida”, dijo después de cruzar la meta, en declaraciones recogidas por el IDRD. Según contó, el grupo salió fuerte y se redujo a seis corredores antes de que tomara la decisión que partió la competencia: “Después del kilómetro 9 decidí acelerar e irme solo, nadie me siguió y ya después controlé el ritmo”.
Asimismo, en la transmisión oficial citada por AS Colombia, Sang dejó una frase que retrata su manera de competir. “Si hubiera tenido mejor competencia, la hubiera pasado mejor”, dijo tras ganar con más de un minuto y medio de ventaja sobre sus perseguidores.
A Bogotá llegó con antecedentes de élite. World Athletics lo registra como Erick Kiplagat Sang, nacido el 15 de septiembre de 2000, con una marca personal de 59:38 en media maratón, conseguida en Den Haag, Países Bajos, y 2:04:30 en maratón, lograda en Hamburgo. Ambas marcas fueron alcanzadas en 2025.
Por otro lado, su historia reciente no empezó en Europa. En 2022 ganó la media maratón de Jeddah, en Arabia Saudita, con 59:48, y después dijo a Arab News que ya había participado en varias carreras alrededor del mundo y que quería correr más maratones en el futuro. Tres años después, esa intención ya tenía resultados concretos en Ámsterdam, Hamburgo, Rotterdam, Den Haag y Bogotá.
El salto a la distancia completa llegó en 2024, cuando debutó en el maratón de Ámsterdam con un séptimo lugar. Luego, en Hamburgo, bajó hasta 2:04:30 y terminó tercero. En abril de 2026 volvió a competir en Europa y fue sexto en Rotterdam con 2:05:34, como parte del dsm-firmenich Running Team, una estructura internacional de atletismo de ruta.
Allí trabaja bajo la guía de Patrick Sang, entrenador keniano con experiencia en fondistas de alto rendimiento. El equipo lo presentó este año como un corredor que venía de una temporada de despegue y destacó tanto su victoria en la media maratón de Den Haag como su avance en maratón tras el podio conseguido en Hamburgo.
Bogotá puso a prueba esa progresión en una condición distinta: la altura. La capital está a unos 2.600 metros sobre el nivel del mar, un factor que suele modificar ritmos y estrategias.
Detrás de él terminaron Bereket Nega, de Etiopía, segundo con 1:03:42, y Philemon Kiplimo, también keniano y campeón defensor, tercero con 1:03:53. Para cuando entraron en la pelea por el podio, Sang ya había convertido la competencia en una persecución.
La edición 26 de la media maratón de Bogotá también dejó a Rubén Barbosa como el mejor colombiano entre los hombres, con el décimo puesto y un tiempo de 1:06:16. Entre las mujeres, Angie Orjuela fue la mejor nacional, novena con 1:19:11, mientras que la victoria fue para la etíope Melal Siyoum, quien ganó con 1:12:27.
El récord que Sang dejó en Bogotá llevaba 15 años sin cambiar de dueño. La marca anterior era de Geoffrey Mutai, también keniano, quien había corrido la prueba en 1:02:20 en 2011.
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