Las acciones de SpaceX han perdido fuerza tras su debut bursátil, mientras analistas advierten que una caída hasta US$100 implicaría que el mercado no reconoce valor al negocio de inteligencia artificial de la compañía.

Las acciones de SpaceX continúan corrigiendo tras el entusiasmo que siguió a su salida a bolsa. Un análisis de Morgan Stanley advierte que, si el título cae hasta los US$100 por acción, el mercado estaría asignando un valor prácticamente nulo a la división de inteligencia artificial de la compañía, pese a que mantiene una de las mayores capitalizaciones bursátiles de Wall Street.

El análisis surge después de la fuerte corrección que ha registrado la acción en poco más de un mes. Tras superar los US$200 pocos días después de su debut bursátil, el título cerró el viernes 24 de julio en US$115,07 y este lunes se negociaba cerca de los US$110, acercándose al nivel que el banco considera clave para la valoración de la empresa.

La relevancia de ese umbral radica en que SpaceX ya no puede verse únicamente como una empresa de cohetes. Después de su reorganización y su salida a bolsa, el grupo quedó estructurado en tres áreas principales: espacio, conectividad e inteligencia artificial. En la primera se incluyen los lanzamientos y programas como Falcon, Dragon y Starship; la segunda está centrada en Starlink, su servicio de internet por satélite; y la tercera agrupa sus inversiones en inteligencia artificial, centros de datos y otros servicios vinculados.

El problema para los inversionistas es que solo una de esas unidades es claramente rentable. Starlink se consolidó como el principal motor financiero de la empresa, con una base de 10,3 millones de suscriptores en el primer trimestre de 2026 y ganancias operativas dentro del segmento de conectividad. En cambio, tanto el negocio espacial como la división de inteligencia artificial operan con pérdidas.

En el caso de inteligencia artificial, la presión es mayor, ya que aunque el segmento genera ingresos, sus costos de operación y sus necesidades de inversión en infraestructura superan ampliamente ese avance. A esto se suma la construcción de centros de datos, el entrenamiento de modelos y la competencia contra gigantes tecnológicos, lo que mantiene al mercado con dudas sobre la viabilidad financiera de esa unidad.

Ahora bien, la caída de la acción también refleja el cambio de ánimo frente a las salidas a bolsa de alto perfil, pues en su debut SpaceX se benefició de las expectativas alrededor de Starlink, Starship y la posibilidad de convertir la infraestructura espacial en una plataforma para nuevos negocios de inteligencia artificial, pero apenas un mes después el mercado empezó a poner más peso en las pérdidas, el gasto de capital y los riesgos de ejecución.

Además, la volatilidad ha sido fuerte dado que desde el máximo posterior al IPO SpaceX ha perdido cerca de US$1 billón en valor de mercado, un ajuste que no elimina el tamaño de la empresa (que sigue siendo una de las más valiosas de Wall Street) pero sí evidencia la distancia entre las expectativas iniciales y la disposición actual del mercado a pagar por negocios todavía inciertos.

Desde la perspectiva de Morgan Stanley, la brecha entre el creciente pesimismo del mercado y unos fundamentos que, según el banco, no han cambiado de forma sustancial podría representar un punto de entrada atractivo para algunos inversionistas. No obstante, esa tesis depende de que la compañía logre transformar sus fuertes inversiones en crecimiento rentable y de que el mercado vuelva a reconocer valor en una división de inteligencia artificial.

Por ahora, el nivel de US$100 por acción se ha convertido en una referencia para el mercado. Si la cotización llega a ese punto, la lectura implícita sería que los inversionistas ya no están dispuestos a pagar una prima por el potencial de la inteligencia artificial de SpaceX y concentran buena parte de la valoración de la compañía en negocios como Starlink y sus operaciones espaciales.

Escrito por Nicolás Domínguez R

Con información de Forbes US

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