La primera mujer elegida por voto popular para gobernar Perú inicia el periodo 2026-2031 tras vencer por 49.641 votos a Roberto Sánchez. Seguridad, prevención ante El Niño, inversión e integración regional marcaron su primer discurso.
Keiko Fujimori juró este martes como presidenta de Perú para el periodo 2026-2031, en una ceremonia celebrada ante el Congreso que marcó el regreso del fujimorismo al Gobierno, casi 26 años después de la salida de su padre, Alberto Fujimori, y abrió un nuevo intento por cerrar la inestabilidad política que ha atravesado el país durante la última década.
La líder de Fuerza Popular se convirtió en la novena persona en ocupar la Presidencia peruana en diez años y en la primera mujer elegida directamente para el cargo. Dina Boluarte, quien había sido la primera mujer en ejercer la jefatura del Estado, llegó al poder en 2022 mediante la sucesión constitucional tras la destitución de Pedro Castillo.
Fujimori ganó las elecciones en su cuarto intento, luego de perder las segundas vueltas de 2011, 2016 y 2021. Los resultados oficiales le dieron 9.223.396 votos, equivalentes al 50,135% de los sufragios válidos, frente a los 9.173.755 obtenidos por Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú. La diferencia fue de apenas 49.641 votos.
Durante su primer mensaje ante el Congreso, la nueva mandataria afirmó que recibe un país marcado por el abandono y un Estado debilitado por la improvisación. Además, aseguró que su administración no ofrecerá “milagros”, sino un método de trabajo y una ruta para los próximos cinco años, con atención especial a las poblaciones que han permanecido al margen del crecimiento económico.
La seguridad ciudadana estará entre las primeras prioridades. Fujimori anunció que, durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas podrán asumir temporalmente el control interno en coordinación con la Policía para enfrentar la extorsión y el crimen organizado. Asimismo, prometió implementar medidas preventivas frente al fenómeno de El Niño, en lugar de mantener una respuesta concentrada en atender las emergencias después de que ocurran.
En política exterior, planteó fortalecer la Alianza del Pacífico, integrada por Perú, Colombia, México y Chile, así como la Comunidad Andina, de la que también forman parte Bolivia y Ecuador. Por otro lado, señaló que su Gobierno dará prioridad a la presencia peruana en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico —APEC— y buscará nuevas oportunidades de inversión y cooperación con países de Medio Oriente.
El nuevo Gobierno comienza con un escenario parlamentario más favorable que el enfrentado por varios de sus antecesores. Fuerza Popular y su principal aliado, Renovación Popular, reúnen la mitad de los escaños del Senado, una correlación que podría dificultar los intentos de destitución presidencial que marcaron la política peruana durante los últimos años. Sin embargo, Fujimori deberá gobernar un país dividido territorial y políticamente después de una elección prácticamente empatada.
La investidura también devuelve al poder el proyecto político iniciado por Alberto Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000 y renunció mediante un fax enviado desde Japón cuando su administración enfrentaba un escándalo de corrupción. Posteriormente, fue condenado por violaciones de derechos humanos y casos de corrupción. Su legado continúa dividiendo a la sociedad peruana y acompañó toda la trayectoria política de su hija.
Antes de asumir el cargo, Fujimori anunció tres integrantes centrales de su gabinete. El primer vicepresidente, Luis Galarreta, ocupará la Presidencia del Consejo de Ministros; el economista Elmer Cuba estará al frente del Ministerio de Economía y Finanzas, mientras que el abogado, periodista y excandidato presidencial Carlos Espá dirigirá Relaciones Exteriores. Entre sus primeras tareas estarán combatir la inseguridad, recuperar el crecimiento, atraer inversiones y generar empleo.
Para Colombia, la jornada dejó además un acercamiento diplomático. Fujimori y el vicepresidente electo José Manuel Restrepo ratificaron la intención de restituir los embajadores de ambos países, retirados en 2023 durante las tensiones entre los gobiernos de Gustavo Petro y Dina Boluarte. Las relaciones diplomáticas nunca se rompieron formalmente, aunque permanecieron durante varios años sin representación al máximo nivel.
Escrito por Nicolás Domínguez R
Con información de EFE
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