Los directivos del fabricante de autos de Dearborn, Michigan, ya habían advertido que China estaba a las puertas de Estados Unidos.

El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, dijo este jueves a sus empleados, durante una reunión general, que la compañía se prepara para la posibilidad de que los fabricantes chinos ingresen al mercado estadounidense en un plazo de entre cinco y diez años. Esto, pese a las fuertes barreras comerciales que Estados Unidos mantiene sobre los vehículos procedentes de China, según tres personas que asistieron a la reunión.

Farley ha sido uno de los ejecutivos más críticos frente a la creciente competitividad de gigantes chinos como BYD. En respuesta, Ford avanza en el desarrollo de una nueva línea de vehículos eléctricos asequibles, diseñada desde cero para competir en costos y eficiencia con los fabricantes del país asiático.

Durante la sesión de preguntas y respuestas de la reunión, Farley y otros altos directivos señalaron que consideran más probable que ese desembarco ocurra hacia el final de ese periodo, es decir, dentro de unos diez años.

Las declaraciones llegan mientras el Senado de Estados Unidos impulsa una ampliación de las restricciones a la venta de vehículos chinos en uno de los mercados automotores más grandes y rentables del mundo.

Aunque los directivos de la compañía, con sede en Dearborn (Michigan), ya habían advertido sobre el avance de China hacia el mercado estadounidense, nunca habían planteado un horizonte temporal tan concreto.

La competencia china presiona a la industria

El presidente ejecutivo de Ford, Bill Ford, ya había abordado este tema a comienzos de mes.

“Tenemos que competir de igual a igual con China”, afirmó durante un evento organizado por Axios. “No podemos esperar mantenerlos fuera para siempre, y tenemos que ser capaces de vencerlos en su propio terreno”.

Mientras tanto, las marcas chinas han ganado una importante participación de mercado en México y, gracias a un acuerdo comercial con Canadá, pueden vender allí un número limitado de vehículos eléctricos. Analistas del sector consideran que el mercado canadiense, por sus similitudes con el estadounidense, podría servir como una plataforma de prueba para las compañías chinas interesadas en expandirse hacia Estados Unidos.

Además, distintas encuestas muestran que los consumidores estadounidenses tienen un creciente interés por estos vehículos, especialmente por la limitada oferta de modelos eléctricos asequibles disponible en el mercado.

Actualmente, Estados Unidos mantiene prácticamente cerrada la puerta a los vehículos eléctricos chinos mediante aranceles cercanos al 100%. A esto se suman las normas del Departamento de Comercio que prohíben el uso de software chino en vehículos a partir del año modelo 2027 y de hardware desde el año modelo 2030.

Estas regulaciones sobre vehículos conectados fueron adoptadas en enero de 2025, durante la presidencia de Joe Biden, por preocupaciones relacionadas con la seguridad nacional y la privacidad de los datos, y posteriormente se mantuvieron bajo la administración de Donald Trump. En ese contexto, varios fabricantes, entre ellos Ford, solicitaron autorizaciones para seguir comercializando en Estados Unidos algunos vehículos ensamblados en China.

Aunque Ford aún no enfrenta a las automotrices chinas en el mercado estadounidense, sí compite con ellas en otros mercados. En Europa, donde las marcas del gigante asiático han ganado terreno rápidamente, la compañía anunció recientemente una empresa conjunta con Geely para fortalecer su posición.

La alianza despertó críticas entre algunos legisladores estadounidenses. Sin embargo, Ford defendió el acuerdo al asegurar que la creciente competencia de las automotrices chinas está obligando a toda la industria a ser más eficiente e innovadora, precisamente el objetivo que busca alcanzar con su asociación con Geely.

Escrito por Santiago Sánchez

Con información de Reuters

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