Tras cerrar su última planta de producción, Propal iniciará un proceso de liquidación judicial que marca el desenlace de una crisis de tres años. La empresa señala que la revaluación del peso, los bajos precios del mercado y el aumento de costos hicieron inviable la continuidad del negocio.

Propal, empresa de la Organización Carvajal, aprobó en una asamblea extraordinaria de accionistas realizada este 31 de julio la presentación de una solicitud de liquidación judicial ante la Superintendencia de Sociedades. La solicitud fue radicada el mismo día y, según cálculos de la propia empresa, el trámite tomaría entre 18 y 24 meses en resolverse.

La decisión llega acompañada de otra igual de contundente: la interrupción de las operaciones industriales de la planta de Guachené, Cauca, la única que Propal mantenía en funcionamiento tras el cierre indefinido, en abril de 2025, de su planta en Yumbo, Valle del Cauca. Con esto, la compañía —que hace apenas unos años era la mayor fabricante de papel y cartulina del país— detiene por completo su producción.

Una crisis de tres años

En un comunicado, Propal explicó que desde hace tres años enfrenta factores externos que han deteriorado sus resultados financieros. Pese a la imposición de medidas antidumping, las condiciones de precios del mercado no mejoraron, y a ello se sumó la revaluación del peso colombiano frente al dólar, que golpeó tanto los ingresos domésticos como los de exportación, además del alza generalizada de costos en la industria.

Ese factor cambiario no es menor: según cifras de Analdex, la Tasa Representativa del Mercado se apreció 29 % entre el 1 de mayo de 2025, cuando se ubicaba en $4.409,15, y el 31 de julio de 2026, cuando cerró en $3.132,42, un movimiento que ha presionado con particular fuerza a los exportadores e industriales colombianos.

La empresa señaló que agotó todas las alternativas evaluadas —planes de eficiencia y ahorro, asesoría de firmas especializadas, búsqueda de inversionistas y diversificación de líneas productivas— y que, tras un análisis financiero y técnico, concluyó que ya no cumple con la hipótesis de negocio en marcha: seguir operando solo profundizaría las pérdidas y el deterioro patrimonial.

El proceso de liquidación judicial se surtirá bajo la Ley 1116 de 2016, que regula la insolvencia empresarial en Colombia y busca garantizar los derechos de los acreedores. Propal aseguró que su prioridad inmediata es acompañar a sus colaboradores en el cumplimiento y pago de sus derechos y prestaciones laborales.

De Pulpaco a Propal: más de seis décadas de historia

Fundada en 1957, Propal se consolidó como uno de los principales fabricantes de papel para impresión, escritura y cartulinas del país. La compañía nació en Yumbo bajo el nombre de Pulpaco y, tras asociarse con International Paper Company, adoptó la denominación de Productora de Papeles S.A. (Propal), iniciando una etapa de expansión industrial.

Durante las décadas siguientes fortaleció su capacidad productiva, incorporó procesos para el aprovechamiento del bagazo de caña de azúcar como materia prima, desarrolló iniciativas ambientales y consolidó operaciones en Yumbo y Guachené. En 1995 pasó a formar parte de la Organización Carvajal y, posteriormente, impulsó líneas de papeles elaborados a partir de bagazo y libres de agentes blanqueadores.

Antes del inicio de su proceso de reorganización, la empresa empleaba a más de 1.200 trabajadores y contaba con una capacidad de producción cercana a 280.000 toneladas anuales, convirtiéndose en uno de los principales actores de la industria papelera colombiana.

Señales que ya se veían venir

La liquidación no es una sorpresa total para quienes seguían de cerca al sector. En junio de 2024, ante la misma crisis, Propal había ofrecido a sus más de 1.200 empleados —distribuidos en sus dos plantas, con una capacidad conjunta de 280.000 toneladas al año— un plan de retiro voluntario con auxilios no salariales, bonificaciones y cobertura extendida en salud, como parte de una estrategia para intentar sostener la operación.

Meses después, en abril de 2025, Carvajal ya había cerrado indefinidamente la planta de Yumbo, especializada en cartulinas y papel para envoltura, atribuyendo la decisión a precios “artificialmente bajos” de productos importados y a lo que calificó como prácticas anticompetitivas de algunos productores internacionales. En ese momento, la operación de manufactura se concentró en Guachené —la planta que hoy también detiene actividades—, mientras Carvajal S.A., matriz con más de 120 años de trayectoria y presencia en 17 países, reportaba ingresos consolidados por $3,9 billones y una utilidad bruta de $1,07 billones en 2024, cifras que, dijo entonces, se habían visto afectadas temporalmente por inversiones en transformación tecnológica.

El desenlace resume en una sola compañía las presiones que hoy golpean a buena parte de la industria colombiana: un peso que se revaluó 29 % en poco más de un año y que erosiona la competitividad tanto de quienes exportan como de quienes compiten con productos importados en el mercado local. Propal alcanzó a resistir ese embate con planes de retiro voluntario, asesorías especializadas y el cierre progresivo de sus plantas, pero ninguna de esas medidas fue suficiente. Después de casi siete décadas de operación ininterrumpida, y de haber sido en algún momento la mayor papelera del país, la compañía llega a un punto en el que ya no producirá una sola hoja de papel.

Escrito por Luisa Triana

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