La adopción de inteligencia artificial en las empresas colombianas pasó del 34% al 42% en un año, pero la mayoría aún limita su uso a tareas básicas y no logra generar valor para el negocio.

La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología experimental para las empresas colombianas. En el último año, más de 130.000 compañías comenzaron a utilizar herramientas de IA, elevando la tasa de adopción del 34% al 42%, el equivalente a que una empresa incorporara esta tecnología cada cinco minutos.

El dato suena a una buena noticia, y lo es. Sin embargo, detrás de ese crecimiento hay una realidad menos evidente: la mayoría de esas empresas apenas está aprovechando una fracción del potencial que la inteligencia artificial puede generar para sus negocios.

Un informe, elaborado por Strand Partners para Amazon Web Services (AWS) a partir de encuestas a 1.000 líderes empresariales y 1.000 ciudadanos colombianos, encontró que el 74% de las empresas que ya adoptaron IA la usa para tareas básicas, como chatbots públicos, automatización de procesos rutinarios o herramientas listas para usar. Solo un 14% ha avanzado hacia una integración en distintas áreas del negocio y apenas el 12% alcanzó una etapa verdaderamente transformadora, con sistemas personalizados, combinación de múltiples modelos o inteligencia artificial agéntica.

Para Daniel Saldarriaga, country manager de AWS para Colombia, el reto empresarial ya no consiste en adoptar inteligencia artificial, sino en demostrar que realmente genera valor para el negocio.

“Las empresas que realmente están obteniendo resultados entendieron que el retorno de la inversión en IA no se mide por cuántas licencias tienen o cuánto usan la herramienta, sino por cuánto aumentan las ventas, cuánto optimizan costos o cuánto mejora la satisfacción de sus clientes”, explica.

La diferencia entre usar IA y transformar el negocio

Si hay un número que explica por qué Colombia se está quedando en el primer peldaño de la escalera de la IA, es este: 47% de las organizaciones reconoce que no tiene una forma confiable de medir el retorno sobre su inversión en IA. Solo una de cada tres confía en poder calcular ese ROI con precisión, y apenas un 19% cuenta con un marco definido para saber qué significa, en la práctica, que un proyecto de IA “funcionó”.

El resultado es previsible: casi la mitad de las empresas sigue midiendo actividad —cuántas licencias compró, cuánto se usa el chatbot o cuántas consultas procesó— en lugar de indicadores de negocio, como crecimiento de ingresos, ahorro en costos o satisfacción del cliente.

Para Saldarriaga, ahí está la raíz del estancamiento.

“La real adopción no es solamente comprar licencias de inteligencia artificial para los empleados. Es medir cuál es el retorno a la operación: cuánto está aumentando en ventas, cuánto está optimizando los costos, cuánto está mejorando la satisfacción de los clientes”, dice.

Ese cambio de enfoque es justamente el que explica por qué las empresas que han dado el siguiente paso empiezan a ver resultados distintos.

Las empresas que ya adoptaron IA agéntica reportan beneficios tangibles: el 51% afirma haber mejorado su eficiencia operativa, el 44% aceleró la toma de decisiones y el 38% incrementó la capacidad de escalar sus operaciones. El salto de “usar IA” a “transformar el negocio con IA” sí paga, pero muy pocas empresas colombianas se han animado a darlo.

“La verdadera adopción ocurre cuando la tecnología transforma procesos, crea nuevas experiencias para los clientes y genera impacto medible en el negocio”

Daniel Saldarriaga, country manager de AWS para Colombia

Las startups toman la delantera

No todas las empresas están avanzando al mismo ritmo. El estudio también identifica una brecha entre los distintos tipos de organizaciones.

Las startups registran la mayor velocidad de adopción: el 52% ya utiliza inteligencia artificial y el 29% se encuentra en una etapa avanzada de implementación. En contraste, aunque las grandes empresas y las pymes también han incrementado su adopción, solo el 9% y el 10%, respectivamente, han alcanzado los niveles más sofisticados de uso.

Ahora bien, los datos también muestran que la siguiente barrera ya no es tecnológica. A medida que la IA evoluciona hacia sistemas más autónomos, como la inteligencia artificial agéntica, el desafío deja de ser el acceso a la tecnología y pasa a ser la capacidad de las organizaciones para aprovecharla.

Y si la falta de medición es un problema de gestión, la falta de talento es un problema estructural. El 47% de las empresas colombianas señala la escasez de competencias digitales y de IA como la principal barrera para avanzar hacia tecnologías de próxima generación, mientras que el 63% dice tener dificultades para atraer personal calificado. Solo el 14% se siente totalmente preparado para adoptar IA agéntica y apenas un 17% cree contar hoy con un conjunto sólido de competencias en IA dentro de su organización.

El estudio deja una conclusión clara. no existe una única inversión que resuelva el desafío. Tecnología, cultura, talento y organización tienen que evolucionar al mismo tiempo.

Aunque el optimismo empresarial es alto y la mayoría espera aumentar el uso de inteligencia artificial durante los próximos doce meses, la siguiente etapa dependerá menos de incorporar nuevas herramientas y más de desarrollar capacidades organizacionales, formar talento y aprender a medir el impacto económico de la tecnología.

Para Saldarriaga, Colombia todavía está a tiempo de aprovechar la oportunidad, pero la ventana comienza a estrecharse.

“Colombia habrá perdido una gran oportunidad dentro de cinco años si no logra cerrar la brecha entre la adopción generalizada de la IA y su transformación real en los negocios”, afirma.

En otras palabras, la siguiente carrera de la inteligencia artificial ya no será por quién la adopta primero, sino por quién logra convertirla en mejores negocios.

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