Con 32.000 empresas aún sin comprador a nivel global, Bain & Company advierte que los fondos de capital privado deben demostrar resultados concretos, más que promesas de crecimiento, para cerrar ventas en un mercado cada vez más selectivo.

El mercado de fusiones y adquisiciones en Colombia y la región atraviesa un momento de extrema selectividad. Los inversionistas ya no se dejan seducir por el volumen ni por el optimismo: antes de firmar cualquier transacción exigen fundamentos financieros sólidos, resiliencia de caja y una gestión de riesgos impecable.

En ese contexto, los fondos de capital privado enfrentan una presión inédita para demostrar —no solo prometer— el valor real de sus empresas de portafolio. Así lo señala Bain & Company en su más reciente análisis, “Six Ways to Accelerate Exit Momentum”, según el cual el fenómeno es global: los periodos de tenencia de los fondos están alcanzando hasta un promedio de siete años, mientras cerca de 32.000 compañías de portafolio, valoradas en unos US$3.800 millones, todavía buscan comprador.

Alejandro Mendoza, socio de Bain & Company en Colombia, resume el reto para los fondos locales: la misma exigencia de rigor con la que entraron a una operación es la que un comprador les va a pedir a la hora de vender. No se trata, dice, de controlar variables macroeconómicas que escapan a su control, sino de sostener la coherencia operativa a lo largo de todo el ciclo de inversión.

Seis rutas para preparar una salida en un mercado selectivo

Bain identificó seis escenarios recurrentes entre los fondos de capital privado y una estrategia específica para cada uno, pensada para destrabar el proceso de venta:

Mantener el rumbo

Compañías con buen desempeño bajo la administración actual, pero con margen de mejora. El reto es afinar el plan de creación de valor y definir cómo replicar el éxito en el próximo periodo de tenencia.

Encontrar la próxima gran apuesta

Para negocios cuyo motor de crecimiento se agota. No basta con una tesis de inversión: hay que estructurar con anticipación la nueva línea de negocio, validarla con clientes reales y mostrar resultados tempranos.

Elegir una ruta

Aplica a empresas con buen desempeño pero apuestas dispersas. El desafío es priorizar una o dos líneas de crecimiento de alta probabilidad y demostrar que ya están en ejecución.

Cambiar la narrativa

Para negocios que deben reposicionarse frente a cambios de mercado o que cargan con riesgos como concentración de clientes, exposición regulatoria o dependencia de un solo proveedor. No es suficiente anunciar un giro: hay que mostrar con cifras que el cambio ya está en marcha.

Reactivar el crecimiento

Pensado para compañías que pierden terreno frente a competidores más ágiles. La vía más rápida es pilotar la optimización de fuerza de ventas y precios en una región o línea de producto antes de una transformación masiva.

Impulsar la siguiente fase

Para negocios con potencial pero frenados por restricciones operativas o de liquidez. La salida es recortar costos que no aporten ventaja competitiva y reorientar ese capital hacia iniciativas visibles para un comprador.

La IA, de opcional a requisito de valoración

Ahora bien,Bain & Company plantea que, sin importar cuál de las seis rutas aplique, la integración de inteligencia artificial se convirtió en un estándar transversal. Ya no basta con que una empresa mencione la IA en su visión de futuro: los compradores de hoy exigen ver un plan de adopción concreto, con casos de uso en marcha y resultados tempranos que se traduzcan en rentabilidad. Esa evidencia, dice la firma, se ha vuelto el principal diferenciador en un mercado saturado.

Mendoza cierra con una idea que resume el diagnóstico de Bain: la ventana para vender bien no depende solo de que mejoren las condiciones del mercado, sino del trabajo de fondo que haga cada compañía mientras el mercado madura. Diagnosticar el escenario correcto y construir evidencia real, es lo que separa una salida exitosa de una salida prolongada.

Escrito por Luisa Triana

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