El multimillonario emiratí Abbas Sajwani convirtió un superyate de US$250 millones en su oficina flotante para cerrar negocios inmobiliarios. Detrás de la historia hay una tendencia marcada por: el auge global del mercado residencial de lujo.

El joven empresario emiratí Abbas Sajwani, de 27 años, volvió a poner las miradas sobre el mercado inmobiliario de lujo tras mostrar cómo dirige parte de sus negocios desde el Amadea, un superyate valorado en cerca de US$250 millones.

Haciendo un chapuzón: ‘Amadea’ tiene una piscina infinita de 10 metros en su cubierta de popa con un bar para nadar.
MICHEL CHAMPOURET

Sin embargo, más allá de su vida lujosa, la historia muestra una realidad que sigue captando la atención de inversionistas en todo el mundo: la fortaleza del segmento inmobiliario premium. Según el informe The Wealth Report 2026 de Knight Frank, los precios de la vivienda de lujo en América Latina y el Caribe crecieron hasta un 4,7% durante el último año, mientras que Dubái se consolidó como uno de los mercados más dinámicos del mundo con un alza del 25,1%. 

Sajwani, heredero del magnate inmobiliario Hussain Sajwani y fundador de AHS Properties, construyó una fortuna estimada en US$1.900 millones apostando por desarrollos residenciales de ultra lujo en Dubái. Su compañía pasó de remodelar villas exclusivas a desarrollar torres residenciales y adquirir activos estratégicos como el hotel Shangri-La Dubai por US$300 millones, una operación cerrada este año. El empresario sostiene que la escasez de suelo premium y la llegada constante de inversionistas internacionales continúan impulsando la valorización de los activos de lujo en Medio Oriente. 

El fenómeno no se explica únicamente por el auge de mercados como Dubái. Detrás hay una expansión de la riqueza global. De acuerdo con el estudio, la población mundial de individuos con patrimonios superiores a US$30 millones pasó de 551.435 personas en 2021 a 713.626 en 2026, lo que equivale a la creación de 162.191 nuevos ultrarricos en apenas cinco años.

La historia de Sajwani también refleja un cambio en el negocio inmobiliario mundial. Su próximo proyecto, denominado AHS City, incluirá oficinas, apartamentos de lujo, hotel boutique, spa y espacios gastronómicos en un mismo complejo. 

Por otra parte, Colombia está lejos de competir con mercados como Dubái, Londres o Miami en volumen de transacciones de ultra lujo. El segmento inmobiliario “premium” colombiano ha mostrado señales de crecimiento sostenido impulsado por compradores nacionales de alto patrimonio y extranjeros interesados en activos inmobiliarios en ciudades como Cartagena, Medellín y Bogotá.

La capital concentra algunos de los proyectos residenciales más costosos del país, especialmente en zonas como Rosales, Cabrera, El Retiro y Santa Ana. Medellín, por su parte, continúa atrayendo inversión internacional en sectores como El Poblado y Las Palmas, mientras Cartagena se mantiene como uno de los destinos preferidos para compradores extranjeros interesados en propiedades vacacionales y de renta turística.

Según datos de Camacol, durante 2025 las ventas de vivienda No VIS —categoría en la que se concentra buena parte de la oferta de alto valor— crecieron 11,3%, impulsando la recuperación del sector constructor en el país. Para 2026, el gremio proyecta que las ventas de vivienda continúen expandiéndose entre 5% y 12%.

Knight Frank señaló que el mercado residencial de lujo se ha convertido en uno de los principales receptores del crecimiento patrimonial global entre inversionistas que buscan activos tangibles.  

Desarrollado por Santiago Sánchez

Con información de Forbes US

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